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CARTAS AL DIRECTOR

La verdad sobre las Hurdes

Se viene publicando a través de radio, diarios, revistas, etc., etc., que las Hurdes están muy bien atendidas. Es hora de poner puntos sobre las íes...Si estar bien atendidas es no tener teléfono, médico, practicante, carretera decente, desagües en las fuentes, botiquín y otras tantas, es cierto. Pero si el carecer de lo más imprescindible es estar bien, yo digo que los peces vuelan.

Es una verdadera pena que a finales del siglo XX haya pueblos como Ovejuela. De Pinofranqueado a Ovejuela hay dieciséis kilómetros de camino forestal y te cobran quinientas pesetas por subir, alegando que es un riesgo, tanto para el conductor como para el vehículo. Si se tiene en cuenta que es terreno montañoso y de muchas curvas, huelga decir que la velocidad que puede alcanzarse no pasa de veinte kilómetros hora.

Hace año y medio han puesto fuentes en el pueblo, pero sin desagüe. Háganse una idea si pueden de las calles, especialmente en invierno, con el agua helada; en casa no se puede tener por el mismo motivo.

Si alguien cae enfermo hay que ir a visitar al médico a Pinofranqueado, que esta a dieciséis kilómetros, por no haber teléfono. Cuenten que entre ida y vuelta, y teniendo suerte que esté el médico, tardará hora y media, tiempo suficiente para que, en caso urgente, el enfermo ya no sea enfermo.

Las Hurdes es zona de repoblación forestal totalmente poblada, por lo que los vecinos, a excepción de una temporada en verano dedicada a la limpia de dicha repoblación, el resto del año no tienen trabajo y han de recurrir a la emigración por ser terreno francamente pobre.

Los habitantes de Ovejuela ven frustradas todas las ilusiones que ponen cuando algún ministro va por las Hurdes. Es cierto que han ido alguna vez, pero jamás han llegado a este pueblo, cosa que esperan como un milagro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de enero de 1977