GENTE
Monseñor Luis María Estrada,
de la administración eclesiástica de El Petén (Guatemala), ordenó el que se realizaran diversos análisis clínicos y de laboratorio de las lágrimas que brotaban de una imagen de María de Magdala, lo que había atemorizado a la población por creer que se trataba de un aviso divino. Los expertos señalaron que las lágrimas se debían a la humedad y disolución de la pintura de la imagen.


























































