Broglie, víctima de un asesino a sueldo
El asesinato, el viernes último, del príncipe de Broglie, diputado de la mayoría gubernamental, está adquiriendo una dimensión cada día más espectacular, y los franceses empiezan a preguntarse seriamente acerca de la posible personalidad de un hombre calificado hasta hace poco de culto, inteligente y generoso, del que se obtenía todo lo que se le pedía, según afirmó uno de sus administrados del pueblecito llamado también Broglie, del que el príncipe era alcalde y en donde poseía su castillo familiar.
Ayer, ocho personas fueron detenidas y son interrogadas sin descanso. Uno de estos presuntos amigos del diputado es policía.
La mayor parte de los ocho detenidos son personas jóvenes y han tenido ya que ver con la Justicia. Se confirmó, además, que Broglie tenía participación en negocios diversos, como un restaurante y una casa de crédito. En todo caso, la policía, de momento, ha descartado el crimen pasional o político. Sus investigaciones apuntan al mundo de las relaciones comerciales y económicas del que fue diputado giscardiano. Y de ahí que ayer ya se adelantara la hipótesis probable de un asesinato ejecutado por un pistolero a sueldo, guiado por un comando que actuara entre bastidores.
Ayer, durante el entierro de Broglie se destacó ampliamente la ausencia de los ministros Jean Lecanuet y Michel de Omano, que habían prometido su asistencia desde el primer día, así como el presidente de la Asamblea Nacional, Edgar Faure, y el conde de París. Todos enviaron sustitutos que, además, desaparecieron del pueblecito de Broglie en cuanto se celebró la ceremonia religiosa. Al cementerio sólo lo acompañaron la familia y un número reducido de vecinos.


























































