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CARTAS AL DIRECTOR

La condición de minusválido

Palma de Mallorca

Estos cuarenta años de «progreso» no han servido para la integración de los minusválidos en la sociedad, a todas luces, consciente o inconscientemente injusta con él.

En tres aspectos puede dividirse la problemática del disminuido físico en la actualidad. De los cuales derivan, naturalmente, muchos más.

El económico; la ayuda estatal es ridícula. Aparte de esto tengo que decir que la cantidad de dinero suele ser siempre la misma, más o menos, para todo minusválido, lo cual es en extremo injusto.

En lo social está discriminado en todos o casi todos los aspectos. Desde pequeño ya no puede, el minusválido, asistir a la escuela normalmente, lo cual repercute desfavorablemente en él. La mayoría de las escuelas, por no decir todas, están inadaptadas (barreras arquitectónicas) para el acceso del disminuido físico. Pero no solamente son las escuelas, sino también centros culturales, deportivos, recreativos, etcétera.

En cuanto al aspecto laboral creo que ya no vale la pena ni siquiera hablar: es evidente. Podría contar mis dificultades para encontrar trabajo, y las de otros compañeros, pero no vale la pena. La dificultad existe, es enorme y no toda la culpa la tiene la famosa crisis que estamos pasando.

En tiempos «mejores» la dificultad era la misma: nuestra minusvalía. Esto de la obligación de las empresas a guardar un porcentaje de plazas para los minusválidos es un camelo, cada una hace lo que le da la gana.

¿Qué se ha hecho durante estos cuarenta años para el minusválido? Nada, todo está por hacer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de noviembre de 1976