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La oposición democrática, dividida ante el referéndum

Dos negociaciones paralelas están efectuándose actualmente entre distintas fuerzas de oposición, a fin de tomar decisiones sobre la participación en el juego político que puede abrir una aprobación de la reforma política por las Cortes. En estos momentos no existe unanimidad en el abanico de fuerzas que va desde los liberales al Partido Comunista; los partidos considerados como moderados rechazan -o se alejan cada vez más- de los organismos unitarios, y hay un acercamiento notable entre demócrata-cristianos, socialdemócratas y liberales.La cuestión clave es la actitud que deba adoptarse ante el referéndum y las elecciones. El PSOE y el PCE quieren plantear batalla en el referéndum, sin cerrar el paso a la reforma -puesto que no propugnan el voto en contra-, pero produciendo ya una primera confrontación de fuerzas en torno a la propaganda activa de la abstención. Desde el PSP hasta los liberales no parecen desear una batalla en el referéndum, sino preparar desde ahora mismo las negociaciones con el Poder cara a las elecciones. Se aprecia, por consiguiente, la diferencia de posiciones.

Está claro que en los próximos días habrá intensas gestiones y contactos, porque casualmente -¿o quizá no ha sido casualidad?-, la próxima reunión conjunta de los demócrata cristianos-socialistas-comunistas tendrá lugar en la tarde del día 16, precisamente la fecha de la reforma.

Diferentes criterios en la oposición sobre el referéndum

Aunque ellos mismos quieren quitar importancia a un posible protagonismo por su parte, el Equipo Demócrata-Cristiano ha actuado como fuerza-bisagra de la oposición democrática. Por una parte, los democristianos estuvieron presentes en una reunión con los partidos Socialista Popular, Socialista Obrero y Comunista -y de ahí salió un comunicado lacónico del que se desprendía la falta de acuerdo-, y ayer los mismos democristianos se entrevistaron con la alianza liberal, la Federación Socialdemócrata y el Partido Demócrata Popular.En este último caso, el comunicado tiene un tono sensiblemente distinto, y en él queda claro que se ha producido una coincidencia en tomo a estos puntos.

- Voluntad decidida de proponer al Gobierno la aperura de negociaciones sobre las condiciones en que podrían celebrarse las anunciadas elecciones con plenas garantías de libertad.

- Firme criterio de que esas negociaciones deben ser preparadas desde ahora por todas las fuerzas de la oposición democrática que estimen conveniente esa estrategia, para lo cual los reunidos les formulan una invitación conjunta en ese sentido.

- Propósito de examinar, en una inmediata reunión, la posición de los concurrentes respecto al referéndum.

Jaime Cortezo, secretario general de Izquierda Democrática (ID), ha indicado que se trata de encontrar unas coincidencias para permitir una postura dialogando con el Gobierno respecto de las garantías a exigir ante el referéndum y ante las elecciones. «Es obvio que estas garantías, coincidentes en lo sustancial, son algo diferentes respecto de ambas consultas», agregó el señor Cortezo, expresando su confianza de que la próxima semana puedan encontrarse posturas conjuntas que puedan representar un compromiso nacional como base para el futuro político del país.

«En cuanto a ID se refiere, estimamos fundamental la libertad de hecho de los diversos partidos políticos en cuanto a propaganda y campana política, sin que exista discriminación sobre ningún partido, así como que esas actuaciones no puedan ser, base de ninguna clase de represión. Siendo conscientes de que el desmontaje de la organización del Movimiento Nacional sería imposible antes del referéndum, lo consideramos imprescindible para la campaña electoral inherente a las elecciones a Cortes.»

Posturas sobre el referéndum

El problema del referéndum divide a la oposición democrática en los momentos actuales, aceptando la diferenciación por sectores en el seno de la misma. El Gobierno parece decidido a convocar un referéndum que sancione la reforma si consigue que las Cortes hayan dado su aprobación a la misma. Ante el referéndum existen dos posiciones básicas: el Partido Comunista y el Partido Socialista Obrero aceptan los planteamientos de los organismos unitarios y preconizan la abstención activa, es decir, con campaña de propaganda en favor de la misma. Mientras tanto, el Equipo Demócrata-Cristiano y también el Partido Socialista Popular consideran que el referéndum tiene menos importancia que las elecciones. Para liberales y socialdemócratas esta visión se aproxima más a la suya propia que la del PSOE y comunistas. Raúl Morodo, secretario general del PSP, piensa que «al final, las fuerzas de la oposición estamos condenadas a negociar con el Gobierno», y agrega: «Más que discrepancias entre la oposición, hay estrategias distintas. Unos propugnan que se adopte ya una actitud concreta, y nosotros pensamos más bien en las condiciones que serían necesarias. El referéndum en realidad es una trampa, porque está perdido de antemano; nosotros no tenemos los medios de que dispone el Gobierno; el problema real son las elecciones. »

De todos modos, la oposición moderada defiende la necesidad de garantías para ese referéndum. Así, Francisco Fernández Ordóñez nos ha dicho: «Si el Gobierno no da muchas garantías de libertad, la oposición tendremos que ir a una abstención generalizada. La libertad tiene que ser para todos.»

Por otra parte, según los rumores actualmente existentes -y cuya veracidad siempre resulta difícil de comprobar, y más cuando se acerca el Pleno de las Cortes, donde hay que aprobar o rechazar la refoma-, el Gobierno estaría dispuesto a abrir negociaciones con la oposición tan pronto como logre sacar su proyecto de reforma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de noviembre de 1976

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