"Pipirajina" ante el futuro teatral

El actor el profesional del teatro, ha sido diana de citas y convocatorias diversas y ha cumplido a rajatabla con el desarrollo de la lucha generalizada contra el fascismo y las luchas reivindicativas económicas propias de su condición. Pero corre el riesgo de afrontar el futuro sin ideas claras sobre lo que hay que hacer; sin ideas claras sobre cual debe ser el marco jurídico adecuado a un desarrollo democrático del teatro; sobre cuál debe ser el tipo de teatro a potenciar. Ser acicates de esta elaboración, de este programa, es nuestro propósito». Son palabras del editorial publicado en el número uno de Pipirijaina, nueva revista mensual de teatro que acaba de aparecer, bajo la dirección de Moisés Pérez Coterillo.Pipirijaina es el viejo nombre familiar y entrañable de las compañías de «cómicos de la lengua». Por ahí indica ya la revista su inclinación sectorial: un instrumento de ayuda para los profesionales del teatro. Que, en efecto, han participado vitalmente en la lucha por la democracia, como ejemplifican los tres documentos con que abre sus páginas Pipirijaina: la declaración de los trabajadores del arte y la cultura por una alternativa democrática», el «Programa de la junta democrática de teatro de Madrid-región» y el «Informe sobre la situación actual del teatro independiente». Sigue un importante planteamiento sobre el teatro de las nacionalidades, un primer balance de la temporada y una información, sobre la experiencia autogestionaria del Griego barcelonés. La mayor parte de los estudios hacen hincapié en la problemática económica del teatro. La revista facilita la recaudación media de los teatros madrileños durante la temporada pasada y analiza la estructura empresarial que mediatiza la libertad dramática.

Juntamente con la revista propiamente dicha se edita un texto de Alfonso Sastre, La sangre y la ceniza, escrito hace once años. Se trata de una obra fundamental: la dramatización del proceso de Miguel Servet. «Para ello -dice Sastre-, sobre un material tradicionalmente trágico y «serio» (un proceso histórico que termina en la hoguera), trato hoy de constituir lo que llamo irónicamente una tragicomedia, y creo que es, en verdad, una tragedia verdadera». El texto de Sastre se acompaña de una bibliografía bastante actualizada, una magnífica cronología comparativa y, naturalmente, la formal petición del equipo editor para que termine cuanto antes el exilio voluntario de Sastre, la aislante conspiración de silencio que envuelve al escritor y a su obra, la vuelta, en fin, a la plenitud de la vida activa -personal y profesional- de un escritor símbolo y luchador de la renovación teatral.

Todo esto, corno puede verse, aleja bastante a Pipirijaina de la vieja imagen de las revistas «de teatro». Se trata de un serio intento de análisis constructivo en torno a la problemática general del teatro español: textos, dramaturgia, actuación, economía, vida corporativa, compromiso y significados.

La revista no pudo ser presentada públicamente esta semana. Necesitará, en especial, la asistencia de los profesionales. Las actitudes últimas de éstos casi permiten asegurar que la concienciación alcanzada promete un muy buen futuro a Pipirijaina y un duro trabajo a su equipo editorial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 23 de octubre de 1976.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50