Ir al contenido
_
_
_
_
GENTE

El padre Alonso,

colaborador de un semanario religioso, contesta en respuesta a una consulta que le hacen: «El enamorarse de una monja -o viceversa- no es crimen, ni siquiera un pecado». Y más adelante: «Amar no es un crimen pero hace llorar, unas veces, y otras... hace hacer tonterías». Esto ocurre según el reverendo- cuando no se da en la diana.

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_