El Ulster, envuelto en un inmenso caos

Un tercer niño, herido el martes en un enfrentamiento entre terroristas y miembros del Ejército, murió ayer en el Ulster; también un hombre apareció muribundo en la zona de Londonderry, donde hoy tendrá lugar una conmemoración protestante que presagia nuevos actos de violencia. Mientras tanto, se confirmó la orden de detención contra Marie Drumm, vicepresidente del Sinn Fein provisional (rama política del IRA), otro elemento más que se suma al caos de Irlanda del Norte.

Las Fuerzas de Seguridad británicas siguen en estado de alerta en Irlanda del Norte, donde no han cesado los incidentes, tanto en Belfast, la capital, como en otras poblaciones, principalmente católicas.En la víspera de una celebración protestante, las tropas han seguido patrullando, aunque mantienen una presencia muy distante en todos los conflictos. Después de la confrontación entre pistoleros y soldados ocurrida el martes por la tarde en Belfast y que ocasionó la muerte de dos niños, la actitud de las Fuerzas Armadas es aún más cuidadosa.

En la retahila de conmemoraciones que ocupan el calendario violento del Ulster hoy se celebra la de la marcha de los jóvenes aprendices de Londonderry, que recuerda la fecha en que los apprentrice boys del siglo XVII desafiaron la decisión del alcalde de Londonderry de dejar entrar a los católicos en las áreas protestantes de la ciudad.

Lo que se consideraba en el área protestante como una intromisión católica en los terrenos acotados por la secta de la mayoría se ha seguido celebrando a lo largo de estos últimos siglos, con el riesgo consiguiente de confrontaciones.

Se piensa que con el recuerdo de los recientes y gravísimos incidentes de Belfast, la conmemoración de hoy, que se concentrará en Londonderry y en las áreas protestantes de otras ciudades, podrá tener consecuencias especialmente violentas. Mientras se hacen estas especulaciones, los Gobiernos de Londres y de Dublín reciben presiones para fortalecer las leyes antiterroristas. En esta ocasión, el objetivo de las leyes que se solicitan es el IRA provisional, cuyos líderes políticos siguen en prisión o alejados de las áreas de conflicto.

Las autoridades británicas piensan introducir una legislación de urgencia que permita el encarcelamiento de sospechosos sin muchos requisitos previos. Hasta hoy, no basta con el testimonio de un jefe de la policía para encarcelar a una persona en el Ulster. Se precisan otros testigos independientes. Al parecer, también se quiere variar ese sistema en otro sentido. Se pretenden fortalecer las leyes que castigan a los conspiradores, de forma que los líderes que no toman parte directamente en los actos terroristas, ni suelen llevar armas o explosivos, puedan ir a la cárcel bajo la simple sospecha de haber contribuido a que se produjeran actos de violencia. Tanto el Gobierno de Londres como el de Dublín han decidido combatir al IRA con parecidos métodos.

Caos en la guerra más larga del siglo

En una y otra capital se estudia la posibilidad de doblar las penas por posesión ilegal de armas o bombas. El Parlamento del Eire se reunirá a finales de agosto, interrumpiendo sus vacaciones, para dar su aprobación a una legislación de urgencia que contempla esas normas.A pesar de estos desesperados intentos de decapitar el terrorismo, en ninguno de los dos lados de la

frontera del Ulster se ve una solución próxima de la explosiva situación, que en lo que va de año ha producido ya más de 200 muertos, los últimos de los cuales fueron dos niños que paseaban con su madre por una calle del oeste de Belfast.

Parece que los llamamientos a la cordura, que en una ocasión, a principios de año, trajeron consigo la declaración de una tregua efímera, no han producido ningún hecho positivo. Con conmemoraciones por medio o sin ellas, católicos y protestantes han seguido encontrando su propia razón para matar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0011, 11 de agosto de 1976.

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