Galicia rechaza las fábricas de celulosa

A Galicia no parece que le gusten las celulosas. Primero fue Orense quien se movilizó en contra de los proyectos (uno en la capital y otro en O Barco de Valdeorras) anunciados a comienzos de 1975. Más tarde fueron los municipios de Laxe, Cabanas, Coristanco y Malpica, en la provincia de La Coruña, los que, encabezados por sus alcaldes, dijeron que no querían la fábrica proyectada para Ponteceso en multitudinaria manifestación celebrada en esta última localidad el 28 de febrero pasado. Otras protestas siguieron a los proyectos de Quiroga (Lugo), Ponteareas (Pontevedra) y Negreira (La Coruña). Ahora, Celulosas de Guipúzcoa, la empresa que mostró mayor interés en instalarse en Galicia, se interesa por el municipio de Brión (La Coruña). El 29 de julio publicó el Boletín Oficial de la Provincia el anuncio del proyecto y las protestas de los vecinos de la comarca no se hicieron esperar.Una reciente mesa redonda, celebrada con la participación de los catedráticos de Santiago, Francisco Bermejo y Xosé Manuel Beiras y el biólogo Xosé Ramón Pereira, polarizó las posturas. El alcalde del municipio limítrofe de Negreira, público defensor de la instalación de celulosas, intervino en el coloquio intentando sistemáticamente boicotear el acto, con gritos y silbidos. Ante esta actitud, el profesor Beiras llegó a decir que ya estaba cansado de difamaciones y que, de seguir así las cosas, recurriría a entablar querella criminal. Poco más tarde el excitado alcalde, José Domingo Vidal Martínez, abandonaha el local con algunos de sus seguidores.

«Este hecho -declararon a EL PAÍS varios vecinos de Brión- sirvió para que pensásemos que hay quien tiene intereses muy especiales en esto de las plantas de celulosa. El alcalde de Negreira afirmó en la mesa redonda que estaba dispuesto a comprar las tierras a 13.000 pesetas el cuartillo. Un propietario le respondió inmediatamente que estaba dispuesto a vender a ese precio ya. Que se sepa, de la famosa oferta de compra, nada. Yo soy labrador y no entiendo si de verdad las celulosas hacen daño o no, pero lo que sé bien es que no puedo vivir sin mis tierras. Esta es una comarca relativamente rica para la agricultura y para la ganadería. Que nos diga alguien en dónde hay en Galicia más tractores, más silos, más medios avanzados, en una palabra, que aquí y si esto no significa que nos puede ir bien viviendo de lo que vivimos hasta ahora. Mientras no nos demuestren lo contrario, la celulosa que quieren traernos podría ser nuestra ruina».

Ayudar al campo

Fidel Sampedro, ganadero recientemente instalado en el municipio, es más tajante en sus declaraciones a EL PAÍS. Se tuvo que marchar de Navia (Asturias) porque la celulosa que funciona allí le perjudicó sus explotaciones. «Yo tenía allí mi ganado y mi agricultura y vinieron los malos olores y las enfermedades y muertes del ganado por culpa de la contaminación del río en el que bebía mi ganado y del que tomaba el agua para mi establo. Hace más de un año que me fui de Navia y desde hace tres meses estoy instalado aquí. Si ahora llega a este lugar también la Celulosa, temo que me pase otra vezlo que ya me sucedió en Asturias. Yo lo que digo es que no hay ningún interés en ayudar al campo. Fíjese, nos subieron la leche 1,25 el litro y el pienso subió 3 pesetas kilo. Nos atropellan por todos los lados».La Universidad de Santiago está elaborando un informe sobre el caso. Según declararon a este periódico fuentes competentes, hace tiempo se solicitó disponer del proyecto para examen, pero este propósito no fue conseguido. El alcalde de Negreira llegó a decir al profesor Beiras, Integrante de la comisión elaboradora del informe: «¿Qué categoría tiene usted para que le deje el proyecto?». La impresión que se saca, después de consultar a una parte considerable de los vecinos que podrían verse afectados es que son pocos los que quieren la celulosa. «El 80 por 100 de la población -manifestó un vecino de Santa Minia, a tres kilómetros del supuesto lugar de la fábrica- está en contra y ninguno de los que están decididamente a favor es labrador o ganadero». La gente de este municipio coruñés, a 15 kilómetros de Santiago, muestra su extrañeza de que los directivos de una cooperativa de la zona, Feiraco, estén a favor de la instalación. Ellos, a través de un caso parecido que se planteó en la cercana villa de Pontecesures, saben que la legislación alimentarla prohíbe este tipo de industrias en las proximidades de una central lechera y Feiraco tiene una. «¿Por qué no hacen -se preguntan- como hizo Nestlé en Pontecesures?». Un socio de la cooperativa lamentó a EL PAÍS que no se haya consultado a la base. «Somos más de 500 cooperativistas y nosotros no hemos podido aún dar nuestra opinión».

Falta información

El proyecto está expuesto estos días en el Ayuntamiento de Brión cuya Corporación parece favorable a que se realice, incluida su alcaldesa Benedicta Pérez. La impresión es que, antes del 12 de agosto, fecha en que finaliza el plazo para las alegaciones, van a ser presentados muchos recursos en contra. «A pesar -nos dijo otro vecino de la parroquia de Viceso, supuestamente la más afectada de que el tal proyecto es un mamotreto en cuatro tomos redactado en lenguaje técnico que nosotros no entendemos e incluso con largas citas en francés sin traducir».Un portavoz de la Agrupación Cultural O Sacho, de Padrón, entidad organizadora de la mesa redonda citada, opinó para EL PAÍS que «lo que haría falta es que s informase debidamente a los que van a resultar afectados y, hasta ahora, no sólo no se hizo esta información, sino que además se pusieron todos los obstáculos posibles para que no se llevase a cabo» Citó, como ejemplo, los anuncios de la mesa redonda que la alcaldesa de Brión no dejó colocar en la capital del municipio. «Esta señora -añadió la misma fuente- se contradice a menudo pues al mismo tiempo que ruega a toda persona o entidad que entienda de celulosas información amplia y objetiva tampoco hace nada para obtenerla e incluso obstaculizó la que nos dieron, por ejemplo, varios catedráticos de la Universidad de Santiago».

La protesta no hizo más que empezar. Empezaron 218 vecinos de todo el municipio expresándose en contra, en carta dirigida a la opinión pública. Otros 18 de la parroquia de Viceso pidieron luego la información, sin éxito, al Ayuntamiento. Ocurre todo esto cuando el propio ministro de Industria muestra extrañado de que se vislumbren tantos proyectos de celulosa para Galicia. En El Ferrol declaró el día 7 que le parecen excesivas las cuatro fábricas de celulosa que se quieren instalar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 11 de agosto de 1976.

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