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Grecia y Turquía preparan la guerra

«Bendita seas, Grecia; que veinte siglos después de haberle enseñado al mundo lo que es democracia, la descubres hoy como cosa nueva», decían los políticos atenienses el 25 de julio de 1974. Constantin Caramanlis acaba de regresar. La tristemente célebre Junta Militar había sucumbido a consecuencia de su aventura chipriota, un golpe de Estado contra el arzobispo Makarios que sólo tuvo éxito durante una semana.

Volver de la dictadura a la democracia no es algo que los pueblos pueda celebrar todos los días. En Atenas, esos primeros momentos eran aún tensos. El jefe del Gobierno, Constantin Caramanlis, recibía a sus ministros y embajadores extranjeros en una suite del hotel Gran Bretaña porque los tres cabecillas de la Junta, Papadopoulos, Makarezos y Patakos aún ocupaban los edificios oficiales.El reemplazo parecía difícil. El pueblo se agolpaba a la puerta del Gran Bretaña para comtemplar el espectáculo de una democracia todavía de turista en un hotel. Las tiendas, que habían puesto en venta los discos tantos años prohibidos del cantor de la libertad, Mikis Teodorakis, no habían recibido la afluencia esperada de clientes. Sólo Melina Mercuri, la bella actriz griega, tuvo una acogida que el propio Caramanlis debió envidiarle íntimamente.

Lo que parecía difícil, el reemplazo pacífico de la Junta, fue logrado al fin. Los turcos habían invadido Chipre y ocupado la parte norte. Ankara concentró tropas en Anatolia. Esos movimientos mantuvieron en tensión a las Fuerzas Armadas, preocupadas a partir de ese momento con lo que suele ser su principal función, defender al país de agresiones externas y garantizar la integridad territorial.

Indirectamente, pues, los turcos iban a hacer posible el tránsito pacífico hacia la democracia. Como elemento adicional de presión Turquía volvió a exigir los que consideraba sus derechos a la plataforma marítima en el Egeo, doblemente importante desde que se sospechara la existencia de petróleo y que Grecia, con más de tres mil islas en la zona, considera sus aguas territoriales.

Dos años después, coincidiendo con estas tres fechas, caída de la Junta Militar griega, fracaso del golpe de Estado contra el arzobispo Makarios y entrada de las fuerzas turcas en Chipre, se han reproducido la tensión militar y los preparativos bélicos en el Egeo. El origen sería el anuncio de que un buque turco, el Sismik-1, hará sondeos geológicos en dichas aguas.

El martes, altos dirigentes políticos y militares griegos sostuvieron consultas sobre la actitud a adoptar con respecto al buque turco. Poco más tarde se reunía el Consejo de Ministros convocado por Constantin Caramanlis, con la participación del ministro de Defensa, Evanghelos Averoff Tositsas.

Como resultado de las deliberaciones, Grecia colocó a sus fuerzas en «estado de alta preparación» y ordenó a la casi totalidad de su flota que patrulle en el Egeo, cerca de las costas de Anatolia. Por otra parte, el Gobierno griego envió una nota a sus aliados de la OTAN y a la URSS advirtiendo del peligro que supone la entrada de buques turcos en sus aguas, ante la cuaI, explican, tendrían que reaccionar.

Ayer, el primer ministro turco, Soleiman Demirel, afirmó que las investigaciones geológicas que se propone realizar el Sismik-1 no tienen nada que ver con las diferencias greco-turcas a propósito de plataforma continental. No obstante, en Ankara se supo que Turquía también puso a sus tropas en estado de máxima alerta.

En Chipre, origen o consecuencia del conflicto, el presidente arzobispo Makarios recordó ayer, ante 20.000 chipriotas reunidos en la plaza de la Libertad, el segundo aniversario de la invasión turca de la isla.

Desde aquella intervención, Chipre está prácticamente dividida en dos cantones y los chipriotas griegos tienen acogidos como refugiados por la ONU a unos doscientos mil de sus compatriotas, procedentes en su mayor parte del norte de la isla ocupado desde 1974 por el ejército turco.

Las conversaciones intercomunitarias celebradas en diversas ocasiones no han dado ningún resultado. En un mensaje enviado por el primer ministro turco al jefe de la comunidad turca de Chipre con motivo de esta misma fecha, se ratifica la intención de Ankara de permanecer en la isla hasta que no se logre una solución.

El recrudecimiento de los preparativos bélicos entre Grecia y Turquía en fecha tan señalada podría ser una presión más de Ankara para forzar a Grecia y Chipre a la aceptación del statu quo que se prolongan en la isla desde julio de 1974.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de julio de 1976

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