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El "Urquiola" puede partirse en dos en cualquier momento

Unas setecientas toneladas de detergentes y dispersantes se han lanzado ya para combatir la marea negra provocada por el crudo del petrolero Urquiola, en el litoral coruñés. La acción de estos elementos, logra combatir la marcha pero puede resultar altamente nociva para la fauna marina, según los expertos.

La delegación de Información y Turismo había facilitado una nota oficial en la madrugada de ayer, en ella se dice que continúan celebrándose en la Comandancia de Marina diversas reuniones, en las que participan autoridades, entidades y técnicos, implicados en la operación Urquiola.La nota confirma oficialmente la rotura del Urquiola, aunque no la separación entre las dos partes, ya que está unido por la plancha de la cubierta solamente. Esta plancha ha sufrido hoy nuevas grietas, lo que hace suponer que la rotura total se puede producir en cualquier momento. Con el fin de que esta popa, una vez rota, pueda navegar sin que sea un peligro, han sido fijados unos cabos en su casco, de una longitud de 300 metros, para que, en caso de necesidad, pueda ser remolcada y controlada, esta parte del buque.

También la nota oficial indica que han sido solventados los problemas existentes en la térmica de Sabón que se había visto afectada por la marea negra, al, haber entrado por las bombas de aspiración de agua para refrigeración, una buena cantidad de petróleo crudo, mediante el empleo de boyas de succión. En la térmica ha entrado ya en funcionamiento el primer equipo de 120 megavatios y puede hacerlo también, cuando sea preciso, el segundo de 350 megavatios.

Por otro lado, la operación de trasvase de las 15.000 toneladas de crudos que todavía quedan en los tanques del petrolero Urquiola, parece que será inminente. Todo está ya preparado con este Fin. Ayer a última hora estaba todo el material necesario, -anclas, cadenas, boyas defensas...-, dispuestos para ser utilizados. Hoy miércoles se colocarán los anclajes y boyas para mañana jueves, a primera hora, iniciar el trasvase al petrolero Camporrasco de la flota de Campsa que se situará a, unos 100 metros del buque siniestrado.

Ayer circuló insistentemente por La Coruña el rumor de que los técnicos holandeses de la compañía Smit International, encargados del salvamento de la carga y del buque habían, abandonado La Coruña. Todo fue eso, un rumor, ya que en ningún momento quedó sin efecto el contrato que tienen para realizar ese trabajo. Ayer, a última hora, participaban en una reunión que te nía lugar en la Comandancia Militar de La Coruña, con el subsecretario de la Marina Mercante, director general de Navegación y otras autoridades.

A las nueve de la noche llegó al puerto coruñés, el remolcador Smit Lloyd-106, propiedad de la compañía encargada de los trabajos de rescate y que participará hoy en los trabajos previos al trasvase. Hasta el momento, aunque no se ha tenido confirmación oficial, se han lanzado a las zonas afectadas por la marea negra, 700 toneladas de detergentes y dispersantes. En esta labor han tenido una notable participación las embarcaciones pesquera del puerto de Sada, que desde el sábado, están trabajando ininterrumpidamente en esta labor. En ella se han instalado unos aparatos ingleses que lanzan los deterqentes y dispersantes con mayor eficacia.

En una conversación sostenida con el práctico coruñés Benigno Sánchez Lebón que sobrevivió al desastre, del Urquiola, ha manifestado que cuando divisó al petrolero al ir en la embarcación a su encuentro, vio perfectamente que estaba en una posición correcta, dentro del canal de entra da al puerto de La Coruña. Cuando su capitán le informó por el UHF que habían tocado fondo le costó trabajo creerlo precisa mente por estar el barco bien enfilado. Añadió que la determinación de sacar el barco a alta mar la habían tomado conjuntamente las autoridades de Marina, el capitán del buque y él, ya que de haber entrado en La Coruña, como opina ahora mucha gente, hubieran sido una hecatombe para la ciudad coruñesa, ya que, cuando tomó el buque el calado había experimentado gran aumento al estar hundida la proa e inundada la sala de bombas. El calado del Urquiola, después de haber tocado por primera vez era de18 metros aproximadamente y el calado en el muelle de atraque de la refinería es de 17 metros, por lo que el barco quedaría varado dentro del puerto y derramando petróleo a borbotones. Además del crudo que expulsaba estaban expuestos al riesgo latente de explosión, ya que para la operación de atraque necesitaban el con curso de varios remolcadores, y la tracción de amarras y alambres que unida a los escapes de moto res y a la salida de cadenas de ancla, podría haber provocado una chispa y hacer explotar el buque dentro del puerto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de mayo de 1976

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