El dilema de Simeone, entre las manos de Oblak o el buen pie de Musso
El esloveno, listo tras su lesión, es el meta de cabecera del Cholo, pero el argentino rompe bien la presión adelantada del Barcelona


O las manos salvadoras del recuperado Jan Oblak (33 años), considerado como uno de los cinco mejores porteros del mundo, o el buen pie de Juan Musso para salir de la asfixiante presión del Barcelona de Hansi Flick a cambio de menos garantías bajo palos. A ese dilema se enfrenta Diego Pablo Simeone en la posición más delicada para tratar de hacer bueno el 0-2 obtenido en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones disputados en el Camp Nou. “Todavía no di la información a los chicos. Se la doy a ellos primero a las siete de la tarde, que estamos en el hotel”, se limitó a zanjar Simeone cuando este lunes fue preguntado directamente por si iba a jugar Oblak.
En ocasiones, el preparador argentino no ha tenido inconveniente en asegurar si un jugador iba ser titular o no. Esta vez, sí. La disyuntiva en la portería a la que se enfrenta el Cholo tiene mucho mar de fondo. Oblak, que lleva sin jugar desde el 14 de marzo, ante el Tottenham en Madrid, por una distensión muscular en el costado, ha sido su portero de cabecera desde la marcha de Thibaut Courtois al Chelsea en el verano de 2014. El tiempo de estimación de la recuperación era un mes, que se cumple justo este martes. Por ello, Oblak no viajó al partido de ida disputado en Barcelona. Simeone aseguró en la previa de ese duelo que Oblak no estaba “al cien por cien” y que era mejor que continuara “jugando Juan [Musso]”. “Espero poderlo tener en condiciones en Sevilla” remachó Simeone.
Tres días más tarde, en la previa del partido del Pizjuán, el técnico rojiblanco aseveró: “Todavía no está para acompañarnos. Está con muchas ganas, tuvimos una linda charla con él, es un jugador muy importante y lo necesitamos, así que esperemos que el martes esté ya para acompañarnos”. Hasta hoy al mediodía, Simeone no dará la lista de convocados. Si en ella figura Oblak, como es de prever al estar ya recuperado, y es titular, el técnico hará valer lo que le ha dado y puede dar el esloveno. También está la jerarquía que tantas veces ha esgrimido como argumento para tomar decisiones. Sin embargo, si Oblak entra en la lista de convocados y Musso es el elegido para jugar, la decisión será puramente técnica. El preparador rojiblanco ya no podrá esgrimir que Oblak no está recuperado al completo.
Musso ha sido el primero de todos los suplentes en mucho tiempo que ha tenido el guardameta esloveno al que Simeone le ha otorgado la Copa del Rey al completo. Su entrenador también ha admitido, sin desmerecer públicamente a sus predecesores (Moyá, Lecomte, Adán, Grbic y Moldovan), que Musso llegó para que Oblak sintiera una mayor competencia. En este mes de ausencia del titular, Musso ha tenido partidos en los que ha cumplido como relevo con buenas actuaciones, pero también ha encajado algún gol facilón y se le ha visto sufrir en saques de esquina dirigidos al segundo palo. El mejor juego con el pie y su mayor calma ante situaciones de máximo riesgo para participar en la salida de balón juegan a su favor.
En el partido del Camp Nou del pasado miércoles, Musso fue clave con su juego con el pie para que el Atlético rompiera la fuerte presión del Barça en el primer cuarto de hora. El pasado domingo, Simeone ensayó la salida de balón desde atrás y este lunes Koke admitió lo importante que puede ser esto para que el equipo de Flick no los acogote en su propia área. “Es importantísimo salir de la presión que suelen hacer. Presionan muy alto, tiran la línea hasta el centro del campo, te ahogan”, sostuvo el capitán, que añadió: “Ahí está la personalidad nuestra a la hora de ofrecernos y hacer movimientos de ruptura para quitarles el balón, atacar bien los espacios y tener la personalidad de jugar y no perderlo”.
Si el elegido es Musso, para Oblak sería un varapalo y una manera de socavar su estatus de número uno de la portería rojiblanca. Hasta ahora, y así se apunta en el Atlético, siempre que Oblak ha estado listo físicamente, ha jugado. De lo contrario, también se alimentaría la sensación que flota en el ambiente de que una salida del esloveno el próximo verano supone prescindir del salario más alto del plantel, unos diez millones de euros netos. Con contrato hasta 2028, su venta supondría para el club la responsabilidad de tener que apostar por un portero, o muy prometedor, como fueron los casos de Courtois o del propio Oblak, o una ya consagrado de primerísimo nivel. El Atlético de Simeone no se habría construido sin porteros de talla mundial como los dos citados.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.


























































