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Donde nace el Danubio, lujo para la expedición de la Roja

La selección se concentra en un espectacular resort con tres campos de golf y un restaurante con dos estrellas Michelín

Las instalaciones de Der Öschberghof, el campo base de la selección española en Dounaueschungen.
Las instalaciones de Der Öschberghof, el campo base de la selección española en Dounaueschungen.Pablo García/RFEF (EFE/RFEF)
Juan I. Irigoyen

Entre relojes cuco y pasteles Selva Negra, rodeado de más clásica vegetación alemana, verde y húmeda, que avisa la llegada del verano, se cuela un toro rojo de cerámica custodiado por dos banderas españolas. Su precio, 1.500 euros, un regalo homenaje de Donaueschingen para agasajar a la selección española. Allí, en el complejo Der Öschberghof, descansará la Roja durante su estadía en la Eurocopa de Alemania.

El resort, todo lujo: 127 habitaciones equipadas hasta con almohadas elegidas por los jugadores, tres campos de golf, zona de aguas para que los futbolistas se puedan tratar, más una zona de trabajo de última generación. Y para que no falte nada, la federación trasladó un gimnasio desde Las Rozas para instalarlo en la ciudad deportiva del SV Aasen, a cinco minutos de donde residen los muchachos de Luis de la Fuente. Una ruta idéntica a la que realizó el Liverpool de Jürgen Klopp el verano pasado y que planea el Bayer Leverkusen de Xavi Alonso durante su próximo stage.

Donaueschingen toma su nombre del Danubio, el segundo río más largo de Europa pero el que más países atraviesa del mundo, y que nace en el pueblo en el que España se prepara para convertirse en la selección que más veces haya abierto las vitrinas para colocar una Eurocopa. Por ahora, está empatada a tres con Alemania. “Buscamos un lugar tranquilo, alejado del ruido”, recuerdan desde la federación. El pasado diciembre, Albert Luque, por entonces director deportivo de la RFEF, barajaba cuatro opciones para el campo base de la Roja. Las dos primeras las descartó rápido. Dudó, en cambio, con las instalaciones de Kamen, a 20 kilómetros de Dortmund, lugar en el que la España de Luis Aragonés se alojó en el Mundial 2006. “Estaba muy deteriorado, buscamos un lugar más moderno”, recuerdan en la RFEF. No se equivocaron. Si hasta cuentan con un restaurante con dos estrellas Michelín.

Para España, sin embargo, la comida no es un problema. El cocinero de la Roja, Rodrigo Vargas, llegó hace una semana para recorrer los mercados de la zona y buscar la mejor calidad para las cerca de 100 personas que forman la expedición de la Roja. Tras aterrizar en Stuttgart ayer, España se trasladó en autobús hasta Der Öschberghof. Unos 500 aficionados no se perdieron el entrenamiento de la Roja. Allí, donde nace el Danubio, España se concentra para hacer historia. Lujo no le falta.

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Sobre la firma

Juan I. Irigoyen
Redactor especializado en el FC Barcelona y fútbol sudamericano. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS. Ha cubierto Mundial de fútbol, Copa América y Champions Femenina. Es licenciado en ADE, MBA en la Universidad Católica Argentina y Máster de Periodismo BCN-NY en la Universitat de Barcelona, en la que es profesor de Periodismo Deportivo.
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