Otro tratado de eficacia de la Real: gana de penalti en el descuento

Los donostiarras suman ante el Espanyol su octava victoria por la mínima y sin encajar gracias a una pena máxima convertida por Isak en el 95

Isak celebra el gol de la victoria ante el Espanyol.
Isak celebra el gol de la victoria ante el Espanyol.Juan Herrero (EFE)

Un penalti en el descuento sobre Merino, discutible tal vez en el fútbol de antes del VAR pero que no parece tener contestación desde la llegada de la tecnología, le dio a la Real otra victoria en Anoeta. La octava por la mínima y sin encajar. Un tratado de eficacia del equipo de Imanol ante el Espanyol, que se marchó dolido y frustrado cuando ya acariciaba el empate.

RSOR. Sociedad
R. Sociedad
1
Remiro, Gorosabel, Zubeldia, Le Normand, Diego Rico, Portu (Näis Djouahra, min. 60), Rafinha (Merino, min. 70), David Silva (Ander Martín, min. 87), Martín Zubimendi, Isak y Sörloth
ESP Espanyol
0
Espanyol
Oier, Adrià Pedrosa, Cabrera, Calero, Óscar Gil (Aleix Vidal, min. 73), Keidi (Óscar Melendo, min. 56), Yangel Herrera, Javi Puado, Embarba (Tonny Vilhena, min. 56), Loren Morón (Dimata, min. 73) y Darder
Goles 1-0 min. 95: Isak.
Árbitro Santiago Jaime Latre
Tarjetas amarillas Yangel Herrera (min. 54), Diego Rico (min. 72), Darder (min. 75), Isak (min. 90), Aleix Vidal (min. 94) y Adrià Pedrosa (min. 96)

A pesar de que el Espanyol pudo darse más de un tiro en el pie por su empeño irracional por salir con la pelota controlada ante una Real Sociedad que presionó con eficacia y tesón, aguantó al final del primer tiempo el empate a cero porque los donostiarras, sin el lesionado Oyarzabal (seguía el partido desde un palco con su pierna lastimada apoyada en un cojín) ni Januzaj pierden mucho poder ofensivo. Imanol colocó a Isak en la izquierda, pero el sueco se enredó en un par de acciones de peligro y sus compañeros ayudaron poco. Aunque por primera vez se asociaron en la alineación Silva y Rafinha, el ensayo no resultó demasiado productivo.

El mejor intento blanquiazul llegó en un remate de Zubimendi desde muy cerca que rozó el flequillo de Oier y se desvió a córner. Después fue Silva el que obligó al portero de Irún tras un robo de Diego Rico en otro desajuste visitante a la hora de sacar la pelota desde atrás. El Espanyol se estiró poco, casi nada, y siempre a ritmo lento como si quisiera dormir el partido, a la Real y al público de Anoeta. Solo asustó en un remate de Cabrera tras un saque de falta de Embarba. Darder quería agitar a su equipo, pero no había manera. Estaba muy espeso.

Todo siguió de la misma manera después del descanso. Pareció que el Espanyol se sacudía un poco la modorra, pero el gol anulado a Sorloth en el minuto 50 por una falta previa fue un gran toque de atención para los barceloneses, porque con los argumentos que exhibían hasta entonces soñar con poner en peligro a Remiro sonaba a entelequia. Consiguió el Espanyol, al menos, controlar a los hombres peligrosos de la Real, aunque siempre hay alguna herida para suturar, y el equipo donostiarra consiguió hacer daño con la habilidad de Isak para buscarse la vida por su cuenta, pero Calero y Cabrera estuvieron perfectos poniendo vendas aquí y allá.

Salió Merino para apoyar a la causa, a pesar de su fisura en un dedo del pie, y entonces el Espanyol se blindó todavía más, muy metido en su campo pero enredando entre sus piernas cada intento de la Real, que tiene un problema goleador en su campo. Aunque también una eficacia casi sobrenatural para resolver de cualquier forma. De penalti esta vez, en el minuto 95. Isak decidió desde los once metros.

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