El Barça fulmina al Valencia

Aubameyang, con tres goles, certifica una excelente primera parte azulgrana en el cálido Mestalla

Aubameyang lanza ante Alderete en partido entre el Valencia y el Barcelona.
Aubameyang lanza ante Alderete en partido entre el Valencia y el Barcelona.JOSE JORDAN (AFP)

A la presión respondió el Barça con precisión en Mestalla. El escenario y la clasificación apremiaban a los azulgrana, que se liberaron con una goleada fulminante que les permite recuperar su puesto en la zona Champions. Los francotiradores barcelonistas fueron muy superiores a los valencianistas en un duelo de delanteros que no lideró Ferran Torres sino Aubameyang. El exatacante del Arsenal fue muy preciso en un duelo de equipos destemplados y a veces hasta desquiciados por su mal paso en la Liga. A falta de consistencia y estabilidad, se impuso la fiabilidad: seis veces tiró el Barcelona y marcó cuatro goles, nada que ver con el partido contra el Nápoles, cuando 21 remates solo le valieron para el 1-1.

VALValencia
Valencia
1
Mamardashvili, Omar Alderete (Eray Cömert, min. 84), Mouctar Diakhaby, Foulquier, Gayá (Lato, min. 64), Bryan Gil Salvatierra, Carlos Soler, Hugo Guillamón (Maxi Gómez, min. 45), Moriba Kourouma (Uros Racic, min. 65), Gonçalo Guedes y Hugo Duro (Marcos André, min. 84)
BCN Barcelona
4
Barcelona
Ter Stegen, Sergiño Dest, Eric Garcia (Óscar Mingueza, min. 45), Ronald Araújo, Alba, Frenkie De Jong (Pedri, min. 59), Busquets, Gavi (Adama Traoré, min. 80), Ferrán Torres, Aubameyang (Luuk de Jong, min. 80) y Ousmane Dembélé (Nico González, min. 70)
Goles 0-1 min. 22: Aubameyang. 0-2 min. 31: Frenkie De Jong. 0-3 min. 37: Aubameyang. 1-3 min. 51: Carlos Soler. 1-4 min. 62: Aubameyang.
Árbitro Carlos del Cerro Grande
Tarjetas amarillas Alba (min. 34), Moriba Kourouma (min. 52), Ronald Araújo (min. 55), Nico González (min. 71), Lato (min. 75), Carlos Soler (min. 76) y Sergiño Dest (min. 92)

Quizá porque ha aumentado la plantilla, y por tanto los recursos, no se sabe muy bien todavía cuál es el once titular del Barça. La consigna es inequívoca: hay que pelear sin desmayo por la victoria porque la derrota está prohibida por decreto, un plan que en tiempos de rehabilitación azulgrana obliga a mezclar la posesión con la recuperación con independencia de que el partido se juegue en el Camp Nou o en Mestalla. La disyuntiva favoreció la alineación de Dembélé. Y el francés, extremo por definición, capaz de desequilibrar al contrario o desquiciar a su propio equipo, calzó estupendamente en un equipo sin Pedri, el centrocampista que piensa el fútbol al ritmo de Xavi.

Jugó el Barcelona con fluidez, serenidad y, al tiempo, a una velocidad endiablada en sus transiciones, tan selectivo y efectivo en sus ataques como cuando goleó al Atlético. Los azulgrana contaron tres llegadas y tres goles antes de alcanzar el descanso: 0-3. Dembélé abría la cancha, Frenkie de Jong dinamizaba el juego, Jordi Alba profundizaba y Aubameyang evocaba sus tiempos de delantero del Arsenal. El equipo de Bordalás nunca llegó a tiempo para torpedear el fútbol alegre del Barça, desbravado en ataque y vulnerable en defensa, favorecido por las circunstancias y por la medición del VAR, que no validó un remate de Carlos Soler después de un rechazo de Jordi Alba.

La zaga del Valencia defendió mucho peor las entradas de Aubameyang. Las rupturas del delantero a espaldas de los centrales le permitieron ganar metros y también tiempo para rematar el 0-1 y remachar más tarde el centro de Gavi en el 0-3. Frenkie de Jong puso el 0-2 después de un centro de Dembélé. Tocaba, pasaba y se estiraba con saña el equipo de Xavi, dominador del tempo y del ritmo del choque, y no paraba de correr sin llegar a ningún sitio el de Bordalás. No había la posibilidad de interrumpir el juego, ni de forzar una falta, tampoco de parar un encuentro que transcurría a pedir de boca para el Barcelona. La tarde giraba a favor de los azulgrana, tan acertados como certeros, ante la impotencia del Valencia.

El disparo de Pedri

Hasta que llegó el descanso y se encendió Mestalla con el gol de Carlos Soler. El volante cabeceó como el mejor de los arietes un centro templado de Bryan Gil: 1-3. Los azulgrana perdieron tensión competitiva, se relajaron y cedieron terreno para la carga del Valencia. La entrada de Maxi Gómez fue tan intimidatoria como la lesión de Eric García, sustituido por Mingueza, quien había sido reclutado por la sanción de Piqué. Los centrales van y vienen sin que se sepan muy bien los que valen y los que no, a menudo pasivos, y activos en cambio cuando no procede, igual que pasaba en tiempos de Koeman, cuando las derrotas se explicaban a partir de los errores individuales, incluidos los del portero Ter Stegen.

Atacaba el Valencia con cuatro delanteros cuando Ferran porfió por una pelota que acabó por rebotar en Alderete. El rechazo quedó a pies de Pedri y el tinerfeño enganchó un remate desde fuera del área que sorprendió a Mamardashvili tras tocar en Aubameyang, a quien el árbitro dio el gol. Aunque había comparecido para templar el juego, Pedri fue decisivo como rematador en el momento en que el encuentro se abría de área a área, descontrolado por la falta de personalidad de los contendientes, superados los medios, expuestos los centrocampistas y muy intervencionistas los delanteros, incluso después de la aparición de Nico.

El gol puso a salvo la victoria del Barcelona. El fútbol, en cambio, decayó de mala manera por la incapacidad azulgrana para descansar con el balón, para domar la contienda, para someter a un rival atrapado por una dinámica derrotista: siete partidos sin ganar y cuatro goles encajados contra el Barcelona. Ni siquiera en un partido sorprendentemente tan fácil como el de Mestalla dejaron de sufrir los azulgrana, faltos de pausa, de freno y de calma, empeñados en que cada jugada sea de gol, ya sea en el área contraria o en la de Ter Stegen, resolutivo y solvente cuando el marcador ya estaba decidido con el 1-4.

El Barcelona ha perdido memoria y hoy no sabe defender con la pelota, tener posesiones largas, dar continuidad al juego y controlar el partido en situaciones tan ventajosas como la de Mestalla. Apuesta por resolver los partidos por efectividad y su solvencia fue muy superior a la de un contrario todavía más taquicárdico y perdido como es el Valencia. El Barça no perdonó en Mestalla después de apiadarse del Nápoles. La Liga Europa aguarda el jueves después de poner a salvo la zona Champions.

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Sobre la firma

Ramon Besa

Redactor jefe de deportes en Barcelona. Licenciado en periodismo, doctor honoris causa por la Universitat de Vic y profesor de Blanquerna. Colaborador de la Cadena Ser y de Catalunya Ràdio. Anteriormente trabajó en El 9 Nou y el diari Avui. Medalla de bronce al mérito deportivo junto con José Sámano en 2013. Premio Vázquez Montalbán.

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