TENIS | COPA DAVIS
Columna
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La valentía de Piqué

Lejos de aferrarse a lo establecido, los organizadores de la nueva Davis han agudizado el ingenio en su afán por diseñar un evento del más alto nivel

El sueco Mikael Ymer devuelve la pelota durante el partido contra Pospisil en el Madrid Arena.
El sueco Mikael Ymer devuelve la pelota durante el partido contra Pospisil en el Madrid Arena.SERGIO PEREZ (Reuters)

Después de la obligatoria suspensión del año pasado por la pandemia del covid, ayer dio inicio la segunda edición de la nueva Copa Davis. Los organizadores, lejos de achantarse ante el enorme reto y de aferrarse a la facilidad de lo establecido, se han visto imbuidos por la valentía que caracteriza a su impulsor, Gerard Piqué y han continuado con su loable empeño en transformar y actualizar la clásica competición.

En su afán por diseñar un evento del más alto nivel, parece ser que no han escatimado esfuerzos y que han agudizado su ingenio. Han sustituido la Caja Mágica por la antigua sede del Open de Madrid, en la Casa de Campo, cuando aquel se disputaba en pista rápida. Y han añadido dos nuevas sedes: una en Innsbruck y otra en Turín.

Yo creo que el hecho de involucrar a tres países en la organización le añade atractivo, indiscutiblemente para los equipos anfitriones, y facilita el interés y el seguimiento de muchos aficionados de los países limítrofes o cercanos a los distintos escenarios.

Uno de los principales problemas que se derivaron del nuevo formato en una sola sede fue el de los partidos a altas horas de la noche. Les llovieron críticas, comprensiblemente, pero parece que así se verán solucionados los intempestivos horarios que se vieron obligados a cumplir.

Podríamos pensar que ciudades distintas, supondrían condiciones de juego distintas. De todos es conocida la dificultad añadida que entraña la altura de Madrid en algunos jugadores. Pero deduzco que este aspecto también ha entrado en la consideración de los organizadores. Innsbruck, por lo visto, tiene una altitud similar a la de nuestra capital. Y Turín, aunque sea sensiblemente inferior, no está al nivel del mar.

En cuanto al aspecto deportivo y a los intereses de nuestra delegación, a la baja de mi sobrino se han sumado estos últimos días las de Roberto Bautista y ayer, la de Carlos Alcaraz. Es cierto que este hecho nos resta posibilidades, pero también lo es que el resto de los jugadores están lo suficientemente motivados como para dejar el listón muy alto.

En suerte nos ha tocado compartir grupo con Ecuador y Rusia. El equipo sudamericano es, seguramente, el más asequible de los 18 que están en liza, ya que ninguno de sus integrantes se encuentra colocado dentro de los 200 primeros del ranking mundial. El equipo ruso, por el contrario, es el rival más difícil si hacemos caso a la posición de sus jugadores. Cuentan con los que ocupan la segunda y la quinta, Daniil Medvedev y Andrey Rublev, y es de esperar, pues, que en nuestros enfrentamientos se decidirá la primera plaza de grupo.

A pesar de las bajas y los contratiempos, creo que nuestras opciones de acceder a los cuartos se mantienen ya que, en caso de derrota, pienso que podríamos avanzar como uno de los mejores segundos. Pocos vaticinios más podemos aventurar en estos momentos iniciales, pero no me cabe ninguna duda de que asistiremos a un gran evento tenístico que colmará la larga espera a la que todos nos hemos visto sometidos.

Yo voy a seguir con mucho interés esta segunda entrega de la nueva Copa Davis, mientras sigo observando la ilusión y el ahínco con el que trabaja a diario mi sobrino para unirse muy pronto a sus compañeros de profesión.

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