Copa América

El Gobierno de Brasil deja en el aire la Copa América

El jefe de ministros, Luiz Eduardo Ramos, dice que el evento no está asegurado y grupos opositores piden la suspensión ante la Corte Suprema

Jair Bolsonaro sostiene la Copa América junto a la selección de Brasil en la edición de 2019.
Jair Bolsonaro sostiene la Copa América junto a la selección de Brasil en la edición de 2019.CARL DE SOUZA / AFP

Horas después de que la Conmebol confirmara, a través de su cuenta en Twitter, que Brasil sustituirá a Colombia y Argentina como sede de la Copa América 2021 y diese las gracias por ello al presidente brasileño, Jair Bolsonaro, el Gobierno del gigante sudamericano dejó el evento una vez más en el limbo. “No hay nada seguro”, dijo el ministro de la Casa Civil (jefe de ministros), Luiz Eduardo Ramos, en una declaración en el Palacio de Planalto junto a Marcelo Reis Magalhães, secretario nacional de Deportes. Bolsonaro y la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), citados en el anuncio de la entidad sudamericana, no hicieron comentarios.

Fue un capítulo más de un día con repercusiones negativas para el Gobierno brasileño, que no ha podido justificar que en plena escalada de casos de coronavirus abra las puertas a un campeonato de proporciones continentales. De concretarse, Brasil deberá recibir funcionarios, periodistas y miembros de delegaciones de 10 equipos sudamericanos, mientras suma ya 460.000 muertos por la covid-19 y se encamina a una tercera ola.

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La situación no podría ser más complicada. Los senadores que investigan a Bolsonaro por su manejo de la pandemia solicitaron que el presidente de la CBF, Rogério Caboclo, comparezca ante el Parlamento para justificar la decisión. Los diputados presentaron acciones ante el Supremo Tribunal Federal (STF) para impedir el torneo. También lo hizo la oposición del Partido de los Trabajadores. En medio del debate sobre qué ciudades podrían albergar los partidos, los gobernadores de Pernambuco y Río Grande do Norte anunciaron que prohibirán que la Copa América se celebre en sus territorios. El gobernador de São Paulo, João Doria, no se opuso al evento.

A lo largo del día, la Confederación Brasileña de Fútbol canceló las conferencias de prensa de los jugadores Lucas Paquetá y Fred, que estaba prevista para la tarde, en Teresópolis, Río de Janeiro, donde la selección brasileña se concentra para sus próximos compromisos. El Gobierno federal, por su parte, solo se manifestó a través del ministro Luiz Eduardo Ramos, ya por la noche, para dar marcha atrás en la confirmación anunciada por la Conmebol. “Nada es seguro, quiero manifestarlo claramente. Estamos en pleno proceso, pero no vamos a eludir el pedido si es posible cumplirlo”, explicó Ramos. “Estamos estudiando los detalles. Si Dios quiere, mañana (por el martes) tendremos una posición definitiva”, agregó.

Ramos destacó que, de celebrarse, la Copa América no tendrá público y que cada delegación estará limitada a 65 personas. Según él, la vacunación de todos los implicados será una condición para participar en el torneo. Sin embargo, no explicó cómo será posible la inmunización a tiempo para el inicio del torneo, ya que la Conmebol ha garantizado el comienzo de los partidos el 13 de junio, un plazo demasiado ajustado para que cualquier vacuna sea totalmente efectiva. “Las sedes serán responsabilidad de la CBF”, añadió el ministro.

Finalmente, Ramos comparó los movimientos de delegaciones de la Copa América con los que hoy hacen los equipos nacionales de la liga brasileña, o incluso las sudamericanas, donde una representación de cada club viaja entre países. “¿Por qué Brasil organizará la Copa América durante una pandemia? Señores, primero fue una petición hecha a través de la CBF, por la Conmebol. Otra cosa: el campeonato brasileño, que involucra a 20 equipos en la serie A y 20 en la serie B, se está llevando a cabo en todo Brasil”, argumentó. “No sé por qué la gente ha hablado en contra del evento, si se juega el campeonato local, la [Copa] Libertadores y la Sudamericana”, terminó.

Bolsonaro ha sido un defensor entusiasta de la celebración de partidos de fútbol, incluso con público, pese a la pandemia. La celebración del torneo supondría de este modo un evento positivo para él y su base más radicalizada. Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, celebró: “El Gobierno brasileño ha demostrado agilidad y capacidad de decisión en un momento fundamental. Brasil vive un momento de estabilidad, tiene una estructura probada y experiencia acumulada y reciente para organizar una competición de esta magnitud”. El problema es que el Gobierno está presionado tanto por el aumento de las infecciones y la detección de nuevas cepas, como la india, como por el investigación en el Senado.

El anuncio del evento se produce días después de que Anvisa, la agencia gubernamental de vigilancia sanitaria, recomendara prohibir la entrada de extranjeros procedentes del Reino Unido, India, Sudáfrica e Irlanda del Norte durante al menos 14 días.

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