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Marc Márquez: “No descarto nada”

El piloto de Honda regresa a la competición tras nueve meses de baja, tres operaciones en el húmero derecho y con la misma ambición

Marc Márquez, durante la conferencia de prensa en el circuito de Portimao.
Marc Márquez, durante la conferencia de prensa en el circuito de Portimao.JOSE SENA GOULAO / EFE

Siente “mariposas en el estómago”. Y no descarta nada. Dice Marc Márquez, que este fin de semana vuelve a la competición después de nueve meses parado, que no tiene ningún objetivo para el Gran Premio de Portugal. Pero también que no se cierra a nada. Es la cita de su regreso después de una fractura en el húmero derecho para la que ha necesitado tres operaciones. Y lo que más le inquieta es descubrir cuánto tardará en sentirse Márquez. En pilotar como él quiere. “Mentalmente tengo que sentirme todavía piloto de MotoGP”, avisa. Aunque físicamente se ve preparado.

Han pasado cuatro meses desde la tercera y última operación en el húmero del brazo derecho. Y solo siente incertidumbre. No tiene miedo. Rara vez lo ha sentido. Y es evidente que no lo sintió tras sufrir una fractura en el tercio medio del húmero como consecuencia de una caída tremenda cuando protagonizaba una remontada con firma de autor en Jerez, en la primera carrera del año pasado. Tampoco tuvo muchos reparos cuando tan solo un día después de salir del quirófano demostró que era capaz de hacer 20 flexiones sin despeinarse.

Aunque el hueso de un brazo necesita un mínimo de un mes para que se forme un poco de cayo capaz de soportar la presión de la extremidad superior, a los cuatro días volvía a subirse a la Honda, en el mismo circuito de Jerez, donde se celebraba una segunda carrera.

Aquel exceso de actividad tras la lesión y la intervención quirúrgica acabó por dejarle KO para toda la temporada.

“La vuelta fue precipitada. Soy valiente, pero no soy un inconsciente”, declara Márquez en un documental corto emitido por DAZN y que han titulado Fearless (Sin miedo).

Cuando en el segundo día de competición sintió que su brazo no estaba preparado se retiró del gran premio. Trece días después de la primera operación, Márquez pasaba de nuevo por la sala de quirófano. La placa que sujetaba el húmero del brazo derecho se había roto cuando intentaba abrir una puerta corredera de su casa y el hueso estaba otra vez partido en dos. “Fue una fractura por fatiga de material”, explica el doctor Ángel Villamor, traumatólogo. “Los huesos son elásticos. Cuando camino mi fémur, a modo de sable, se dobla siempre un poco”, se explica.

Al compás del movimiento del húmero de Márquez, se iba doblando también la fina y alargada placa de metal que lo sujetaba. En aquellas flexiones, en aquellas primeras vueltas con la Honda, sobre la máquina de remo del gimnasio de casa... “Si empiezas a doblar una barrita de metal y repites ese movimiento una y otra vez, esta acaba rompiéndose. Se van haciendo microroturas hasta que rompe del todo”, añade el traumatólogo.

Hoy los doctores que lo operaron una tercera vez en el Hospital Ruber Internacional —había fallado la consolidación del hueso, se produjo una pseudoartosis y se advirtió una infección en el mismo húmero— certifican que el cayo está completamente formado y el hueso ha soldado.

Márquez regresa cuando subirse a su Honda, una moto de 1.000 cc con más de 250 caballos de potencia y 157 kilos de peso, como mínimo y de acuerdo con el reglamento, ya no supone un riesgo añadido. En Portimao, donde el año pasado se alcanzaron los 345 km/h, el español asumirá, entienden los expertos, los mismos riesgos que sus rivales.

Claro que no será una vuelta a la oficina cualquiera. Márquez, que nunca ha competido en Portugal con una MotoGP, se presentó en el circuito del Algarve hace un mes para probarse con una Honda de calle (como también hizo antes en Montmeló) y reconocer el trazado. Y ya sabe que se las tendrá con la curva 1: se llega a una velocidad de 332 km/h y se soporta una fuerza G de 5,7 kilos durante al menos cinco segundos y 300 metros de frenada. Es, además, una curva a la derecha. Esas serán las frenadas que más le cuesten. No tanto por la fractura en sí, sino por la pérdida de masa muscular sufrida en el brazo derecho y la falta de fuerza y potencia. “Ya me ha avisado mi hermano de que es uno de los circuitos más físicos del calendario. Llego al sitio ideal”, bromea. A pesar de todo es el mismo Márquez.

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“Un piloto sujeta toda la inercia de su cuerpo sobre el manillar y con sus brazos. Son los que más cansancio refieren al acabar una sesión”, indica Villamor. Márquez, además pilota poniendo el peso en el tren delantero, una técnica que añade un esfuerzo extra en los brazos y exige mucho más control.

Entienden los expertos que si ha recibido el ok para volver a competir es porque la movilidad articular es óptima y el brazo es capaz de aguantar las frenadas, aceleraciones, inclinaciones y los cambios de dirección. “Ocurre, que, como hemos visto tantas veces con las lesiones de clavícula, el cuerpo intenta proteger la zona que está más tierna y trabaja con una musculatura accesoria. Marc inconscientemente cargará mucho más peso en el brazo izquierdo. Y eso le repercutirá muscularmente. Ese sobreesfuerzo puede crear contracturas en el brazo sano”, indica Salvador Miró, doctor en psicología del deporte.

Miró llama a la calma: “Tendrá en algún momento mucha fatiga muscular por la falta de resistencia tras nueve meses parado. Si no regula bien los esfuerzos los primeros días, lo notará al cabo del segundo día”. Un mensaje en el que seguro que ha insistido el entorno del deportista, que se planteó regresar ya para la primera cita del año, el 28 de marzo en Qatar.

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