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El Joventut se salvó gracias a la cantera y a una ampliación de capital

“Fue clave mantener la esencia del club y no entrar en pánico”, afirma el presidente del club badalonés Juanan Morales

Prepelic (Joventut) defiende el balón Rafa Martínez (Retabet Bilbao). Ampliar foto
Prepelic (Joventut) defiende el balón Rafa Martínez (Retabet Bilbao). EFE

La disolución de la sociedad, del Joventut, el club de Badalona, la ciudad orgullosa de ser la cuna del baloncesto. Ese era el orden del día de la Junta General de accionistas el 28 de marzo de 2018. Llovía sobre mojado. Nadie se lo tomaba ya como un farol, y menos con el equipo clasificado en la última posición. El club había salido de un concurso de acreedores en 2012, tras un año y medio en bancarrota, con una deuda de 14 millones. Pero esa primavera de 2018 volvía a acumular 2,5 millones de deuda. La falta de liquidez era tal que la plantilla y los empleados estuvieron tres meses sin cobrar.

Juanan Morales, que relevó a Jordi Villacampa en la presidencia del club en 2017, mira hacia atrás con la tranquilidad de haber dado un giro de 180 grados a aquella crítica situación. “Llegamos a ella porque hubo una serie de incumplimientos de compromisos”, apunta. “La clave es que no nos rendimos ni entramos en pánico. Quiero subrayar la predisposición del Ayuntamiento para reconducirla, y agradecer a los jugadores y empleados por su paciencia. Se cobraron dos facturas de patrocinio pendientes y desbloqueamos un problema con un aval para cobrar la subvención por el baloncesto base. Eso nos dio un respiro. Era como estar en la UCI, pero sabiendo que tenías unos días más.

“En lo deportivo, decidimos no rendirnos. Intentamos hacer lo más racional en un negocio que a menudo no es racional. Incorporamos al entrenador, Carles Duran, a Laprovittola y Conger. A pesar de ello seguimos perdiendo, pero luego se cambió de dinámica tras un partido ganado al Gran Canaria en la prórroga y ganamos ocho de los últimos diez partidos en una final de temporada mágico, tal vez la experiencia más bestial que he vivido en el baloncesto”, rememora Morales.

o que nos dio la estabilidad, lo que nos permitió liquidar deudas y pasar de la mera supervivencia a afrontar un proyecto más estable fue la ampliación de capital”. Scranton, participada por familiares y directivos de Grifols, la multinacional catalana, tercer productor mundial de hemoderivados, asumió la ampliación de 3,69 millones. La transformación fue espectacular.

La última temporada obtuvo un beneficio operativo de 292.000 euros y tiene un presupuesto de 5,9 millones. La entidad trabaja para conseguir un patrocinador para la camiseta —en la que ahora luce Fundación Probitas— y otro para dar nombre al pabellón. Durante todo el proceso, el Joventut se ha mantenido fiel a su esencia, la formación de cientos de chavales, y un primer equipo con jugadores de la cantera: Dimitrijevic, López Aróstegui, Ventura, Parra, Zagars y Birgander, así como el entrenador, Carles Duran. Ahora es quinto en la Liga Endesa y compite en la Eurocup. “Esa apuesta por la gente de la casa nos ha permitido sobrevivir y es un factor diferencial, que atrae al inversor”, mantiene Morales.

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