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Piqué: “La Copa Davis es el proyecto de mi vida”

El futbolista del Barcelona, presidente de Kosmos, recibe en Nueva York a una reducida selección de medios, entre ellos EL PAÍS, para profundizar en su aventura tenística: “Estamos donde queríamos”

Gerard Piqué, durante un acto en una azotea de Nueva York.
Gerard Piqué, durante un acto en una azotea de Nueva York. AFP

Gerard Piqué (Barcelona, 32 años) cita a una reducida selección de medios internacionales a las 11 de la mañana, en una elegante sala de madera caoba que se gana su atención antes de tomar asiento. “No está nada mal, ¿eh?”, observa el futbolista del Barcelona, grandullón, fibrado y exquisito en el trato, muy sonriente desde que pusiese el primer pie en Nueva York, hace un par de días, con el objetivo de seguir impulsando sus negocios en el tenis. A continuación, descarga su 1,93 sobre la silla ejecutiva y comienza a contar en inglés cómo está siendo la aventura de capitanear la histórica transformación de una competición tan prestigiosa como la Copa Davis.

Le acompañan el presidente de la Federación Internacional de Tenis (ITF), David Haggerty; el director ejecutivo de la empresa que preside (Kosmos), Javier Alonso, y el director deportivo del proyecto, Galo Blanco. “Estamos muy emocionados. Desde que se anunció la aprobación del nuevo formato [en agosto del año pasado] ha sido un curso duro, pero a la vez apasionante, con muchas cosas en las que trabajar para intentar convencer a todo el mundo de que el nuevo sistema es muy importante para el futuro de la competición. Ahora estamos donde queríamos cuando empezamos”, explica con entusiasmo el día después de haber presentado un acuerdo comercial en la azotea de un rascacielos de Park Avenue.

El traje ha dado paso a un look más informal, una camiseta y unos tejanos. Y saca pecho el empresario porque el próximo mes de noviembre, recalca, desfilarán por la Caja Mágica de Madrid los mejores tenistas del mundo. “Salvo [Roger] Federer, con el que estamos hablando para intentar que participe en la edición de 2020”, precisa. Sí competirá Rafael Nadal, que la tarde previa ha enviado una pequeña comitiva al acto en las alturas neoyorquinas, y también el serbio Novak Djokovic, reticente al principio porque él se debe ahora mismo a la ATP –preside el Players Council (Consejo de Jugadores)–, aunque finalmente aceptó la semana pasada.

Interpretaron en Kosmos el sí de Nole como otra victoria de un proyecto que avanza y que en dos meses y medio será una realidad. Dice Piqué entender que su aterrizaje en el tenis causase cierto recelo, pero habla desde un respeto reverencial hacia la historia de la competición y los tenistas. “Sé lo que significa la Copa Davis y sabemos la responsabilidad que tenemos en nuestras manos para hacer las cosas bien, por eso contamos con todas las partes involucradas”, subraya el zaguero del Barça, a quien no le hace excesiva gracia la asociación de su apellido con la marca de su producto: la Davis de Piqué.

Piqué, junto a su esposa Shakira en la central de Nueva York. ampliar foto
Piqué, junto a su esposa Shakira en la central de Nueva York. GC Images

“No era nuestra idea usar mi nombre. Solo queríamos que la gente entendiera que la competición es para el tenis y para los tenistas. Lo que yo deseaba cuando entré este mundo era tratar de ayudar a mejorarlo, usando mi conocimiento sobre el deporte y la empresa”, matiza, “y que una competición como la Davis volviera a ser una de las más importantes. Hablamos de más de 100 años de historia, era un gran reto”.

Se extiende la charla –en la que también participa esporádicamente Haggerty– durante media hora. Se profundiza en el proyecto y también se toca de refilón el fútbol: el culebrón Neymar y Alex Ferguson, su padre durante su etapa en el Manchester United. Y se le plantea también cómo compagina la élite deportiva y el emprendimiento empresarial. “Con 24 horas y siete días a la semana de dedicación. Es el proyecto de mi vida y creo que estamos en el buen camino”, responde; “Con el Barcelona juego y me entreno todos los días, pero cuando tengo dos o tres días libres hago como ahora y cojo un vuelo para estar en Nueva York, porque al final las cosas pasan hablando con la gente, escuchando a todos, especialmente a los jugadores”.

Descarta ser entrenador el día de mañana –“manejar los egos de 22 o 23 jugadores que quieren jugar es muy difícil…”– y relata una divertida anécdota con Ernesto Valverde: “Unos días antes de la votación para aprobar nuestro proyecto hablé con él. No quería decirle que era en Orlando y él no me dijo que no, pero tampoco que sí. Pero luego jugamos la Supercopa contra el Sevilla y ganamos con un gol mío. Así que volví a hablar con él: ‘Ernesto, ¿te acuerdas de lo que te dije? Solo voy a perderme un entrenamiento, te aseguro que ganaremos el partido de Liga’. Ahí ya aceptó y le conté lo de Orlando. Me dijo que ni hablar, que era un viaje muy largo. Yo insistí en que volvería y ganaríamos. Fui allí, se aprobó el formato y cuando regresé, ganamos”.

Piqué posa en lo alto de un rascacielos junta a Shakira, Haggerty y José Manuel de Juan, consejero de Turismo. ampliar foto
Piqué posa en lo alto de un rascacielos junta a Shakira, Haggerty y José Manuel de Juan, consejero de Turismo. AFP

Acto seguido, claro, vuelve la raqueta, que es para lo que ha cruzado el Atlántico. “Queremos una competición global, que sea itinerante. La idea es que después de los dos años en Madrid tal vez vayamos a Asia o América”, comenta mientras introduce directamente a Tokio. Se pone sobre la mesa también el nombre de Nadal, al que define como “un luchador, un guerrero”, y valora de modo estratégico la afirmativa del mallorquín: “Obviamente es clave, porque es uno de los mejores de la historia y ha ganado varias veces [4] la Copa Davis. Pienso que, como [Andy] Murray, es un gran representante de los mejores valores. Mostró siempre su disponibilidad y lo feliz que le hace participar”.

Acompaña Piqué su discurso de anglicismos empresariales y cuando se le recuerda la crítica feroz que hizo sobre el nuevo formato el propietario del Mutua Madrid Open, el multimillonario Ion Tiriac –“la nueva Davis es el mayor chiste del mundo”–, emplaza al primer resultado. “Es la forma que tiene él de hablar y no quiero entrar en ninguna discusión... Obviamente yo entiendo que él tiene su torneo en Madrid [un Masters 1000] y que es una especie de competidor, en términos de Gobierno y Ayuntamiento… Ya veremos qué ocurre en noviembre”, cierra en versión businessman el catalán, que después del apretón de manos se despide en el complejo Billie Jean King.

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