Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El fútbol femenino, abocado a un cisma

La Federación, en plena guerra entre Rubiales y Tebas, anuncia un nuevo torneo bajo su tutela y en paralelo a la Liga Iberdrola. La mayoría de clubes rechaza la idea

Lola Alexandrei, del Atlético, controla el balón ante Mariona Caldentey, del Barcelona.
Lola Alexandrei, del Atlético, controla el balón ante Mariona Caldentey, del Barcelona. EFE

El enfrentamiento entre la Federación Española de Fútbol, que preside Luis Rubiales, y La Liga, con Javier Tebas al frente, se extiende también ahora al fútbol femenino. El secretario general de la Federación, Andreu Camps, anunció este martes la implantación, a partir de la próxima temporada, de un nuevo modelo de competición femenina paralela a la Liga Iberdrola, un proyecto que chocaría frontalmente con la actual competición liguera, que nació en 1988 y que disputan 16 equipos. La mayoría de estos clubes, integrados 14 de ellos en la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (todos menos Barcelona y Athletic), rechazó esta idea.

El nuevo formato planea contar con dos divisiones: una de élite, también con 16 equipos, y otra de promesas con 32 conjuntos divididos en grupos territoriales con fases de ascensos y descensos. “La adscripción será voluntaria y será requisito necesario que los clubes tengan licencia de la federación”, explicó Camps. “El modelo que se ha diseñado coge lo mejor del fútbol inglés y el alemán, y también tiene elementos del australiano. Estamos en condiciones de liderar a nivel europeo un proceso de innovación. Eso implica una apuesta muy clara por favorecer el fútbol base. Los equipos tendrán que tener un número mínimo de jugadoras que provengan de su base, y habrá límite a futbolistas extranjeras. Se fijarán condiciones mínimas de salarios, habrá fondos de garantías salariales y un fondo de ayudas sociales a las jugadoras”, prosiguió el secretario general.

El plan federativo se superpone en muchos aspectos al ya existente en la Liga Iberdrola, una competición que ha crecido mucho en los últimos años gracias al impulso de su patrocinador principal y a la retransmisión de los encuentros por televisión —105.000 espectadores de media este curso—, y que es el escenario de la negociación de un nuevo convenio colectivo. La mejora de las condiciones laborales y salariales de las futbolistas y el cobro por los derechos televisivos son algunos de los principales puntos sobre la mesa.

“La Liga Iberdrola podrá seguir existiendo”, dijo Camps. “No estamos quitando una para poner otra, estamos creando un modelo de competición nuevo que liderará la Federación. Los clubes que quieran se podrán adscribir. Iberdrola puede y sería un deseo que también fuera el patrocinador oficial de la competición que nosotros vamos a liderar... Puede ser que la liga de élite sea la Iberdrola. Es una cuestión de que el sponsor quiera colaborar con nosotros... Es responsabilidad de la Federación buscar aquel mecanismo que permita mantener a las jugadoras y sus resultados en la élite mundial. Eso sólo se puede conseguir con la vertebración de una competición en la que haya relación estrecha entre la élite y las promesas. Que no funcionen de manera aislada”, añadió el secretario federativo.

La Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (ACFF), fundada en 2015 y que cuenta con 70 miembros, entre ellos 14 conjuntos de la Liga Iberdrola, manifestó su “más absoluto rechazo” al nuevo proyecto, y acusó al organismo que preside Rubiales de “falta de rigor y transparencia”, ya que en su última reunión con los 16 clubes de la Liga, el 6 de febrero, no comunicó a las entidades esta propuesta. La ACFF asegura que en esa ocasión la Federación “trató aspectos relacionados con la organización de las competiciones existentes para la próxima temporada”.

La Federación y LaLiga extienden así su conflicto a un nuevo territorio, tras encararse por la celebración de un partido liguero en el extranjero, la sede de la Supercopa de España o los horarios de los encuentros. De fondo, un fútbol femenino que representan un fenómeno y un negocio en expansión: el número de federadas ha aumentado casi un 50% desde 2014. Los éxitos y seguimiento de los clubes (el reciente Athletic-Atlético de la Copa de la Reina registró el récord para un partido de mujeres de 48.121 espectadores) se unen al ascenso meteórico de la selección. En 2018, España fue subcampeona mundial sub-20 y campeona mundial sub-17 y europea sub-19. Y este verano la absoluta disputa el segundo Mundial de su historia, en Francia.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >