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La belleza de la música del ajedrez

La cantante chilena Juga di Prima publica otro videoclip, 'Peón aislado', lleno de mensajes inspiradores

Juga di Prima, durante su actuación en el Global Chess Festival de Budapest, el pasado octubre Ampliar foto
Juga di Prima, durante su actuación en el Global Chess Festival de Budapest, el pasado octubre

“El ajedrez es como la vida”. Se ha dicho muchas veces, pero no es fácil que un profano capte las numerosas enseñanzas del deporte mental. La chilena Juga di Prima, de 33 años, cantante y ajedrecista, pensó que la música era la solución de ese problema. Y tras el éxito de ¡Oh, Capablanca!, ha producido otro videoclip, Peón aislado (Isolated Pawn, con subtítulos en español), cuya letra invita a numerosas reflexiones y transferencias del tablero a la vida normal.

El temperamento sensible, reflexivo y artístico de Juga está ilustrado en su tobillo izquierdo, donde se ve un tatuaje con el retrato de François André Danican Philidor, destacado músico francés del siglo XVIII que además fue el mejor ajedrecista del mundo en esa época, capaz de disputar cinco partidas simultáneas a ciegas (con los ojos vendados). Y autor de una frase redonda: “Los peones son el alma del ajedrez”, escrita pocos años antes de que los peones de la sociedad de su país empezasen a ganar derechos y libertades en la Revolución Francesa, exportada después, sobre todo a EE UU.

Juga ve a Philidor “como un sabio muy adelantado a su tiempo” porque cimentó los fundamentos de la estrategia cuando el ajedrez era pura táctica: “El peón es, en principio, la pieza menos valiosa, pero puede convertirse en la más valiosa, la dama, si logra llegar vivo hasta el fondo del tablero. Además, las estructuras de peones son uno de los factores importantes a la hora de evaluar quién tiene ventaja en una posición y cuál debe ser el plan para ambos bandos. Es decir, el espíritu del peón es mucho más importante que su valor material. Y ese contraste entre espíritu y materia es una de las claves de la gran riqueza del ajedrez”, explica desde Santiago de Chile, donde recupera fuerzas tras unos meses de enorme actividad, que incluyeron la aclamada interpretación de ¡Oh Capablanca! en la clausura de la Olimpiada de Ajedrez de Batumi (Georgia), ante jugadores de 185 países, y la presentación en Londres de Peón Aislado durante el Mundial Carlsen-Caruana. De sus próximas actuaciones, una será en La Habana, en mayo, durante el Memorial Capablanca (uno de los mejores ajedrecistas de la historia, 1888-1942).

Y de todas las clases de peones, el aislado es el más inspirador para la literatura, y por tanto para la música. Es aquel que carece de compañeros en las columnas adyacentes, y por tanto debe ser defendido por piezas mayores; o bien -ocurre con frecuencia- sacrificado en pos de objetivos estratégicos o tácticos. Pero mientras vive puede ser muy eficaz, porque el hecho de que no haya peones en las verticales inmediatas significa que su bando dispone de columnas y diagonales abiertas para atacar. Es decir, el peón aislado suele ser débil y fuerte a la vez, y por eso es tan inspirador para creadores como Juga.

Entre las muchas alegorías apropiadas, a la cantante chilena le emocionó profundamente la película La Reina de Katwe, de enorme éxito internacional, que cuenta la historia de Phiona Mutesi, una niña ugandesa criada en uno de los suburbios más pobres y aberrantes de Kampala, hoy famosa y razonablemente feliz gracias al ajedrez. “Phiona encarna como nadie la fuerza de voluntad del peón aislado, la necesidad de soñar muy alto, de mantener ese sueño intacto, porque puede convertirse en realidad”, subraya Juga.

De hecho, su propia trayectoria es un sueño realizado. Vivió cuatro años en Buenos Aires (antes lo hizo en Londres, Alemania y la Isla de Pascua), donde solía representar Juga di Piaf, un recorrido por el cancionero de la diva francesa Edith Piaf, en teatros grandes o pequeños recintos, de no más de 50 personas. En uno de estos situó un tablero entre el público e interpretó un tango que glosaba las jugadas de una partida. Gustó mucho, y así cuajó la idea de poner música al ajedrez con alegorías muy concretas al juego tras producir un llamativo álbum, Maururu, basado en su experiencia en la Polinesia chilena.

Otra de las conexiones filosóficas del peón aislado que más le gustan a Juga es que el ajedrez iguala a todos: “Tú entras en un club y ves que todo el mundo es tratado de la misma manera. Da igual que seas rico o pobre, niño o anciano, hombre o mujer, religioso o ateo, culto o ignorante… Te sientas ante otro ser humano con un tablero en el medio, y en ese momento desaparecen todas las diferencias”. Por eso suele citar con frecuencia a André Breton: “El ajedrez es una lucha cuerpo a cuerpo entre dos laberintos”. Y también este proverbio hindú: “El ajedrez es un mar donde un elefante se baña y un mosquito bebe”.

Ciertamente, tienen razón quienes afirman que el ajedrez es como la vida. Pero hace falta que alguien lo explique, y mejor aún si lo hace en forma de arte, como Juga di Prima.

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