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Cruz Azul, el lamento del subcampeón

El club cementero pierde su sexta final de la Liga mexicana y pasará los 21 años sin ganar

Cruz Azul America
Hernández, de Cruz Azul, mira el festejo del América. REUTERS

"Ya somos inmunes a las burlas", dice, con congoja Javier López Blanco. Es aficionado de Cruz Azul, quizá la decisión que más dolor le ha causado. "Nos hemos demorado unas cuantas decádas en ganar", agrega. Son 21 años sin que su equipo, uno de los más populares de México, gane el título de la Liga mexicana. Su club, el de los cementeros, perdió su quinta final de Liga frente al peor rival posible, el América.

"De verdad que no sé qué tiene que pasar para que seamos campeones", opina Jonathan Iván, un aficionado que ostenta un conejo de peluche en la cabeza. El Cruz Azul lo tiene como mascota oficial. Su propósito es el dar suerte, pero el efecto ha sido el opuesto. Contra América ya pueden contar dos experiencias traumáticas: perder contra el América. Ese es su rival eterno, al que no pueden vencer desde el 2014. Esta tarde, en el estadio Azteca, tenían cierta esperanza de exorcizar sus demonios. No contaron con la bravura y coraje del América que no claudica.

El América ha triturado a cuanto rival se le ha atrevasado. A sus principales rivales, Guadalajara y Pumas, les dejó pintado el rostro en el torneo. El Cruz Azul era el único que podía competirle. Lo intentó en la final, pero un error de la pareja Jesús Corona e Iván Marcone desinfló el globo: el portero dio un pase suicida a su centrocampista y provocó que Edson Álvarez, un joven descubierto por Ricardo La Volpe y potenciado por Juan Carlos Osorio, anotara el gol.

A falta de más de 40 minutos por jugarse, el Cruz Azul renunció a darle vuelta a su propio destino. Los jugadores se sofocaron. El hincha de Cruz Azul se quedó afónico, con la mirada fija en el campo. Y en ese momento volvieron los recuerdos de cada una de las finales de la Liga MX que se les ha esfumado. Se resignaron y cuando lo aceptaron, llegó el segundo gol de Álvarez. "Hoy sí toca llorar", dice Sergio Rodríguez que prefiere apurar el paso y no quedarse al festejo de los americanistas.

"Hay que saber reconocer la victoria de ellos", alcanza a decir el entrenador de Cruz Azul, Pedro Caixinha, quien dejó el estadio sin dar conferencia de prensa, pero con el traje perfecto. "Hay que seguir", finaliza. Los jugadores celestes pasaron, sin mirar de reojo, a la zona de prensa. "Entiendan, hoy no, por favor", pide Javier Salas.

El único que compareció, como un chico regañado, fue Iván Marcone. "Me siento muy mal. Me hago responsable porque fui partícipe en el primer gol. Esto nos va a fortalecer Lo vamos a volver a intentar. Hemos sido los mejores del semestre y eso es lo que más me duele. Denos una semana para recuperar la cabeza", refirió.

El ciclo de frustración del Cruz Azul ha cerrado con su funesto destino de caer en el último instante, en el paso previo a ser campeones. Lo de este año será diferente, tienen como consuelo el haber ganado el torneo de copa. Pero el estimgma de subcampeón está tatuado y quema.

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