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fútbol

La FIFA y la federación española plantean a Sánchez que España organice la Eurocopa 2028 o el Mundial 2030

Gianni Infantino y Luis Rubiales se reúnen en La Moncloa con el presidente del Gobierno

Gianni Infantino, Pedro Sánchez y Luis Rubiales, en La Moncloa. FERNANDO CALVO AFP. En Vídeo: El desastre de España 82 (EPV)

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y Gianni Infantino, presidente de la FIFA, se conocieron una tarde en la que España perdió un Mundial. Fue el pasado 24 de agosto en el palco del Stade de La Sabine, en la localidad francesa de Vannes, donde se disputaban la final sub-20 femenina España y Japón (1-3). Los presentó Luis Rubiales, presidente de la federación española. Hubo buena sintonía, y quedaron en organizar una reunión formal para más adelante. Se vieron este miércoles por la mañana en La Moncloa y Rubiales pidió a Sánchez, respaldado por la presencia de Infantino, apoyo para organizar en 2030 en España un Mundial, el del centenario de la primera edición en Uruguay en 1930. El presidente les dijo que lo veía bien y que lo estudiaría, según fuentes del Gobierno.

La cita se cerró días después de aquel primer encuentro en Francia. Para el 12 de septiembre, apenas dos semanas más tarde. Rubiales puso a su equipo a trabajar, bajo el radar, en el documento que dejaron al presidente, y en el que también se contempla la opción de solicitar la organización de la Eurocopa de 2028. Aunque al Gobierno no le adelantaron demasiado. El primer punto del orden del día que enviaron a Moncloa decía: “1. Evento futbolístico internacional. Evento internacional del fútbol en el que España sea sede, i.e. Mundial, Eurocopa”. El documento contempla la organización en solitario. Desde la federación se descarta la colaboración con Marruecos y se ve como factible una alianza con Portugal, con cuyo presidente federativo, Fernando Gomes, Luis Rubiales mantiene una relación fluida. El último intento español fue precisamente con el país vecino, en una candidatura conjunta para la edición de 2018, que se llevó Rusia.

España solo ha albergado dos de estos eventos mencionados en el orden del día, la fase final de la Eurocopa de 1964, que ganó en el Bernabéu contra la URSS, y el Mundial de 1982, en el que cayó eliminada en la segunda fase de grupos.

La posibilidad de que España acoja la Copa del Mundo de 2030 encaja con la tradicional rotación continental de las sedes. Después de Rusia este verano, Qatar organizará la cita de 2022 y EE UU, México y Canadá, la de 2026. Entre los países europeos campeones del mundo, solo Inglaterra y España han organizado un único Mundial. Italia acogió los de 1934 y 1990; Francia, los de 1938 y 1998, y Alemania, los de 1974 y 2006.

Si finalmente se activa la candidatura, se encontrará con rivales que ya se han puesto en marcha. Uruguay, Argentina y Paraguay anunciaron una propuesta conjunta en julio de 2017. Marruecos, derrotado por EE UU, México y Canadá para 2026, ya ha manifestado su intención de insistir, esta vez con Argelia y Túnez. Corea del Sur volvió a mencionar este miércoles su ilusión de aliarse con Corea del Norte, Japón y China. Y Reino Unido e Irlanda se han juntado bajo el padrinazgo de Alexander Ceferin, presidente de la UEFA.

La próxima edición de su campeonato, la Eurocopa, se jugará en 2020 en ciudades de 12 países, entre ellas Bilbao. La sede de 2024 se decidirá el próximo 27 de septiembre entre Alemania y Turquía.

Contra las injerencias

La visita de Infantino este miércoles a España fue la segunda del mandatario de la FIFA a España en menos de dos meses, en ambas ocasiones para apoyar a Rubiales, con quien, tal como ha contado el dirigente español, mantiene una buena amistad desde hace años: “Es una persona con la que hablo a menudo, en la que confío y sé que hacia mí tiene esa confianza y ese cariño”, dijo en una entrevista en este diario en días antes de la primera de esas visitas.

Fue en el estreno de Rubiales como presidente en una asamblea de la federación, donde coincidió con Ceferin, una combinación de poder futbolístico inusual en ese tipo de citas.

En esta segunda ocasión, además del apoyo, Infantino trasladó al presidente del Gobierno una vieja inquietud de la FIFA. El punto 6 del orden del día adelantado llevaba el epígrafe: “Intervencionismo público desorbitado”. Bajo él se pedía eliminar “el intervencionismo injustificado” y se solicitaba más “libertad de actuación a las federaciones en el mercado, aplicando el régimen jurídico privado”.

La última vez que la FIFA había invocado la libertad para las asociaciones nacionales fue en diciembre del año pasado, cuando, mediante una carta enviada a la federación, amenazó a España con dejarla fuera del Mundial de Rusia por lo que consideraban injerencias del Gobierno en el proceso electoral, cuando el CSD, tras conocer las escuchas de la Operación Soule en la que se detuvo al entonces presidente de la federación, Ángel María Villar, promovió la repetición de las elecciones en las que el mandatario había sido reelegido en mayo de 2017. En la misiva, la FIFA mostraba su “preocupación” y anunciaba la visita de una delegación “para observar y analizar la situación que atraviesa la RFEF”. Aquello quedó en nada, Rubiales fue elegido presidente en mayo, España disputó el Mundial de Rusia y este miércoles Infantino apoyó que tratara de organizar la edición de 2030. Al encuentro le dio un “notable alto”.

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