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El CSD presiona a favor del plan de la Euroliga

José Ramón Lete apremia a la Federación Española para acordar con la Liga ACB la reducción de 18 a 16 equipos que habilita la ampliación del torneo continental a partir de la temporada 2019/2020

Jordi Bertomeu y José Ramón Lete en la mesa redonda 'El baloncesto español: el futuro de sus competiciones', en la sede del Instituto Superior de Derecho y Economía (ISDE) el 6 de marzo
Jordi Bertomeu y José Ramón Lete en la mesa redonda 'El baloncesto español: el futuro de sus competiciones', en la sede del Instituto Superior de Derecho y Economía (ISDE) el 6 de marzo

Desde que hace casi un año Barcelona, Real Madrid, Baskonia y Unicaja se levantaran de una reunión de trabajo de la ACB con la amenaza de abandonar la Liga y crear una competición privada a su medida, el baloncesto español vive instalado en un tenso conflicto de intereses. En este tiempo, los grandes han radicalizado su histórico deseo, siempre latente pero nunca formalizado, de reducir la competición nacional para primar sus intereses continentales y en su plan cuentan con la decidida mediación del Consejo Superior de Deportes (CSD). En una carta, con fecha de 26 de marzo, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, el Secretario de Estado, José Ramón Lete, apremia a la federación presidida por Jorge Garbajosa a “consensuar con la ACB los términos en los que deban producirse los próximos ascensos y descensos entre la competición profesional y federativa” para “el establecimiento de una competición profesional de 16 equipos [ahora son 18] a partir de la temporada 2019-2020”.

Justo en ese curso, la Euroliga recorrerá el camino opuesto y aumentará su competición de 16 a 18 clubes, con la invitación del Bayern de Múnich alemán y el Asvel Villeurbanne francés, como anunció Jordi Bertomeu, presidente del organismo, hace 10 días. No habría por tanto una reducción de calendario para aligerar la saturación competitiva de los deportistas sino un traslado de fechas en favor del torneo europeo.

“Dado que el sistema de ascensos y descensos es una cuestión de la mayor importancia para la planificación de las próximas temporadas (…) os solicito remitáis a este organismo los términos del acuerdo antes de la finalización de la presente temporada 2017-2018”, prosigue Lete en su misiva a Garbajosa, en la que insta a federación y ACB a la firma de un nuevo convenio —que renueve el actual “cuya duración se preveía hasta 2011/2012”— y a cerrar el compromiso de reducción gradual de la Liga. En la Asamblea General del 25 de septiembre, los clubes acordaron una hoja de ruta con dos descensos y un ascenso desde la LEB en este curso y el próximo para alcanzar los 16 equipos en la campaña 2019-2020, a partir de la cual se produciría un ascenso y un descenso a cambio de una compensación económica para los clubes de LEB Oro. Pero las resoluciones no llegaron a ratificarse.

La carrera por evitar otro verano convulso

La resolución de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) contra el canon de acceso a la ACB obligó a la liga a reestructurar su organización política y deportiva el año pasado. Pero la catarsis resultó fallida. Se crearon dos nuevos criterios de acceso y se salvaron los ascensos de Burgos y Gipuzkoa, pero la mediación del CSD no fraguó en un marco estable.

El consejo pide ahora “respetar el Convenio de Coordinación ACB-FEB que aprobó la reducción a 16 equipos en asamblea del 25 de septiembre de 2017 (con 16 votos a favor y dos abstenciones) con dos temporadas de transición”. El CSD explica que “se ha puesto a disposición de ambas partes para el buen fin de las negociaciones” y así evitar otro verano convulso.

El pacto necesitaba un visto bueno de la federación (responsable de las divisiones inferiores) que se fue posponiendo desde entonces por el conflicto de las ventanas FIBA y por el desgobierno en la ACB tras la dimisión de Francisco Roca. “Lo mejor, no para la LEB Oro o para la Liga Endesa, sino para el baloncesto español es que haya un flujo de ascensos y descensos que dinamice la inversión y los proyectos importantes, tanto para los que quieran subir como para que los que están arriba y no quieren descender”, argumentó Garbajosa en febrero tras la final de la Copa de la Princesa conquistada por el Breogán de Lugo —que hace unos días selló su regreso a la máxima categoría tras 12 años de ausencia—. “El 1 de julio, en la asamblea de la federación, se aprobó por 68 votos a 3 que para este año iba a haber dos ascensos. Con lo cual, primero por convicción y segundo por reglamento, este año tendremos por segundo año consecutivo dos equipos que suban de la Liga LEB Oro a la Liga Endesa”, añadió el presidente de la FEB.

La ACB podría reducir los equipos sin el refrendo de la federación, pero para el organismo presidido por Garbajosa los dos ascensos son innegociables. La petición del CSD para ratificar el recorte a 16 es visto por la mayoría de clubes de la ACB como un posicionamiento de presión en favor del plan de la Euroliga. Los deseos de Lete, expresados en público en términos de “racionalidad” pasan por recuperar el proyecto reduccionista que se trazó el pasado verano bajo su mediación. “Hemos conseguido que haya ascensos y descensos en la ACB, pero nos quedan frentes abiertos. Los equipos de la ACB tienen intereses encontrados porque los clubes de Euroliga podrían jugar hasta 95 partidos al año. Apelamos a la responsabilidad y a la proporcionalidad. Tenemos la obligación de convivir todos. En un par de meses tenemos que resolver la estructura competitiva. Si no hay acuerdo, actuaremos”, contó el presidente del CSD a primeros de marzo en una mesa redonda titulada El baloncesto español: el futuro de sus competiciones.

El plazo que se marcó Lete para intervenir se cumple el mes que viene y el CSD insiste en cumplir la idea de rebajar la competición nacional: la teoría de los grandes, que fueron precisamente los clubes que no aportaron jugadores nacionales a la selección para las ventanas FIBA en noviembre y febrero y que no tienen límite de fichas de extracomunitarios para disputar la Euroliga.

La prevalencia y ampliación de la competición continental se ve con reticencias desde la presidencia del Gobierno. “Entre la Euroliga, la Liga y las selecciones hay demasiados partidos. La solución es que se potencien más las ligas domésticas, porque involucras a todos los equipos españoles. La Euroliga debería ser como la Champions, que tiene menos partidos. Si se piensa que España es el Madrid, pues vale, pero no es así. Hay muchos equipos en provincias que tienen grandes aficiones y con excelentes canteras”, expresó Mariano Rajoy en una entrevista en AS en febrero.

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