BALONCESTO

La ACB abre el proceso de elección de presidente

Tras nombrar a José Miguel Calleja como nuevo director general, los clubes buscan ahora un perfil institucional para el que no convence Chus Bueno

José Miguel Calleja, nuevo director general de la ACB
José Miguel Calleja, nuevo director general de la ACBACB PHOTO

La Asamblea General de la ACB reunida ayer en Barcelona nombró a José Miguel Calleja como director general de la Asociación y aplazó la elección del presidente que completará el nuevo organigrama diseñado tras el convulso mandato de Francisco Roca. Después de tres horas de debate, Calleja recibió el apoyo de 17 de los 18 equipos de la Liga, con el único voto en contra del Baskonia. El ejecutivo, que procede de la empresa auditora PKF Attest y lleva trabajando en la casa desde octubre, será el encargado de marcar desde ahora el rumbo estratégico de la organización.

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Habrá que esperar para conocer al encargado de ocupar la presidencia institucional, puesto que la elección de Chus Bueno —principal candidato— fue eliminada del orden del día al no alcanzar la mayoría necesaria de 14 respaldos. Para culminar el proceso, los clubes se han marcado dos plazos: el del 10 de abril, cuando la Comisión Delegada valorará de nuevo a los aspirantes propuestos e incluso se entrevistará con alguno de ellos; y el 4 de mayo, fecha tope para la convocatoria de la Asamblea en la que se elegirá definitivamente al presidente.

Barcelona, Real Madrid y Baskonia fueron los únicos clubes que mostraron reticencias al nombramiento del nuevo director general pero, finalmente, el representante del conjunto vitoriano se quedó solo en su voto contra Calleja. El Baskonia entendía que alguien ajeno al baloncesto no era el perfil ideal para el cargo, pero el núcleo mayoritario de equipos impuso la teoría de que, en las últimas décadas, la gran mayoría de los problemas de la ACB habían sido más de gestión que deportivos.

Los grandes eran también los promotores de la candidatura de Chus Bueno, pero la apuesta por el actual vicepresidente de la NBA para Europa, África y Oriente Medio, se quedó muy lejos de una mayoría suficiente y sumó más objeciones que defensas.

Un debate más de perfiles que de personas

Desde el inicio de la reestructuración, la ACB fue más estricta en marcar perfiles que personas. Barça y Madrid, que hace cuatro años, antes de la elección de Francisco Roca, apoyaron para el cargo de presidente al exsecretario de Estado para el Deporte, Albert Soler, y al exdirector de comunicación de Endesa, Alfonso López, expresaron esta vez sus reparos a la procedencia de José Miguel Calleja, ajena al baloncesto. Cubierto el perfil técnico con un auditor, el puesto aún vacante sí será para alguien de reconocido prestigio en el mundo de la canasta.

Al contrario que con Calleja, cuando la Comisión buscaba un perfil y encontró a la persona, la figura de Bueno apareció en escena por cauces extraoficiales, a través de conversaciones privadas. Además de no seguir los pasos del proceso de elección, Bueno expresó desde el principio sus pretensiones de ser un presidente ejecutivo, con muchas funciones que están atribuidas al director general. Con la premisa de que un cargo no fagocite al otro, se busca un presidente de reconocido prestigio en el mundo del baloncesto para representar una misión institucional, de representación, con funciones asociadas a las relaciones corporativas y las cuestiones competitivas. Siempre, una figura complementaria en perfil y atribuciones a la de Calleja, la primera piedra de la reestructuración.

Licenciado en empresariales y máster en administración concursal, Calleja, madrileño de 43 años, ha trabajado en la organización y desarrollo de numerosas firmas, especialmente en el sector audiovisual y tecnológico y, hasta su nombramiento de ayer, sumaba 19 años de experiencia en PKF Attest, empresa especializada en consultoría, auditoría y gestión financiera y corporativa. Tras analizar a fondo las cuentas y estructura de la ACB, Calleja ejerció de enlace entre la ejecutiva de la ACB y la Comisión Delegada —integrada por Barcelona, Unicaja, Gran Canaria, Fuenlabrada, Andorra, Bilbao, Betis, Gipuzkoa y UCAM Murcia—, designada con el mandato de diseñar la nueva configuración. “Es perfecto conocedor de los proyectos, objetivos y presupuestos”, le presentaba la nota oficial de la ACB tras su nombramiento. Su capacidad de administración y liderazgo han quedado probadas con cinco meses de ahorro y eficiencia en la Asociación. Ahora, tras siete meses de vacío de poder, desde que Roca anunciara en agosto su dimisión en diferido, asume la responsabilidad estratégica y financiera.

Llega José Miguel Calleja y se aleja Chus Bueno. El puzle de la nueva ACB se completará, como muy tarde, el 4 de mayo. La selección de candidatos está abierta.

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