Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

La última locura del VAR: el árbitro saca a los jugadores del vestuario para lanzar un penalti

Tras pitar el descanso, el colegiado sanciona mediante el VAR la pena máxima en el Mainz-Friburgo en la Bundesliga (2-0)

Pablo de Blasis conversa con el árbitro previo a patear el penalti.
Pablo de Blasis conversa con el árbitro previo a patear el penalti. REUTERS

La Bundesliga acogió este lunes la situación probablemente más insólita que ha provocado el VAR (sistema de videoarbitraje) en el fútbol mundial. Los jugadores del Mainz y el Friburgo enfilaban el túnel de vestuario en el descanso, con 0-0 en el marcador, cuando el árbitro, Guido Winkmann, fue avisado por la asistente de vídeo, Bibiana Steinhaus, que revisaba el partido desde Colonia, para que volviera a ver la última jugada de la primera parte. Ahora no había duda: Oliver Kempf, defensor del Friburgo, había tocado con la mano dentro del área un centro por la derecha de Brosinski. Era penalti y había que lanzarlo... durante el descanso.

El estupor fue general. Protestas en el banquillo visitante mientras sus jugadores se negaban a saltar al campo; desconcierto en el local con el argentino Pablo de Blasis, el elegido para ejecutar el lanzamiento, cruzando el terreno de juego con el balón en la mano con un evidente aire desnortado. Más de cinco minutos después de que el árbitro pitara el descanso, el Mainz se adelantó para encarrilar un encuentro que acabó ganando 2-0. Tres puntos cruciales con los que iguala en la clasificación precisamente al Friburgo, que ahora marca el descenso. “Creo que la decisión fue absolutamente correcta, estaba sentado en el vestuario viendo la escena en la pantalla, y por supuesto el tiempo de espera fue muy desafortunado”, concedió el entrenador del Mainz. “Fue muy extraño. Al principio no lo podíamos creer”, criticó Alexander Schwolow, guardameta del Friburgo, el último en volver al campo para el penalti.

El incidente vuelve a cuestionar el funcionamiento del VAR en Alemania. En noviembre, la federación tuvo que sustituir a Hellmut Krug, supervisor de este sistema, poco después de que el Bild le acusara de favorecer al Schalke, el equipo de su ciudad, durante un encuentro con el Wolfsburgo. Dos meses después, la revista deportiva Kicker afirmaba que el 47% de los futbolistas de la liga se mostraba contrario a la herramienta implementada por la FIFA para facilitar la tarea arbitral; mientras que solo el 42% de sus colegas aceptó su mantenimiento. El 11% restante no se posicionó ni a favor ni en contra. En diciembre se produjo otra situación insólita cuando durante un Eintracht Frankfurt-Bayern el árbitro expulsó a Marius Wolf por una entrada a James Rodríguez. Cuando el sancionado ya se encontraba en el vestuario recibió el aviso del colegiado, que con la ayuda del VAR cambió la roja por una tarjeta amarilla, permitiéndole volver al campo.

Negativa de la Premier

La competición alemana fue esta temporada una de las grandes ligas de Europa que empezó a usar el videoarbitraje junto a Italia, Francia, Portugal y Holanda. Hace apenas cuatro días, esta tecnología sufría un duro golpe después de que los clubes de la Premier votaran en contra de adoptar el sistema para la próxima temporada mientras lo sigue probando en la FA Cup y en la Carabao Cup.

España, en cambio, sí dará el paso de la mano del exárbitro Carlos Velasco Carballo, instructor del VAR en la FIFA, que ejercerá como director del proyecto e instructor arbitral. Lo hará con la ventaja de tener la experiencia de esta tecnología en otras ligas y sobre todo en el Mundial de Rusia, el que será, sin duda, su examen más importante.

El protocolo, de momento, corre a cargo de la International Board (IFAB), encargada de definir las reglas del fútbol mundial y de autorizar el uso de esta tecnología. La normativa dice que el VAR solo se puede utilizar en cuatro categorías de decisiones: goles, penaltis, rojas directas y errores de identificación de jugadores, y solo se aplica para corregir errores claros. La decisión final, en todo caso, la tiene el árbitro. Lo que hace el asistente de vídeo, que puede tener un ayudante, es revisar todo el partido desde una sala de operaciones, que en España se está instalando en Las Rozas, con una tecnología proporcionada por Mediapro. Solo avisarán al árbitro cuando vean un error manifiesto. Dado ese caso, el colegiado tiene tres opciones, como explica Velasco Carballo: adoptar la decisión del VAR inmediatamente, pedir una revisión u obviar la recomendación del VAR.

En Maguncia, el colegiado optó por lo segundo y el lío volvió a la Bundesliga.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información