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Campeones en apuros

Las cinco grandes ligas europeas tienen en puestos de descenso a equipos que las ganaron. West Bromwich, Lille, Hamburgo, Colonia, Verona y Deportivo pelean su duro presente con el recuerdo de un pasado exitoso

Mathenia, portero del Hamburgo, tras encajar un gol del Bayern en la goleada de la pasada jornada (6-0).
Mathenia, portero del Hamburgo, tras encajar un gol del Bayern en la goleada de la pasada jornada (6-0). REUTERS

Una peculiaridad es común a las cinco grandes campeonatos europeos: todos tienen al menos un equipo en puesto de descenso que en su día fue campeón de Liga. Para el Hamburgo, Colonia, West Bromwich Albion, Lille, Hellas Verona y Deportivo el presente es traumático, el futuro incierto y el pasado un recuerdo que de amable muda en exigente. No es sencilla la derrota cuando se aprendió a ganar. Esta es la realidad de seis campeones en apuros:

Hamburgo (Bundesliga). El problema con los ultras subyace también en la casa del único equipo que ha jugado todas las ediciones de la Bundesliga. Esta semana los radicales clavaron once cruces negras en el campo de entrenamiento del equipo. Desde que se unificaron las ligas germanas el Hamburgo no ha faltado en la primera categoría y un reloj en una esquina del Volksparkstadion marca el tiempo transcurrido desde entonces. Estuvo a punto de pararse en el atardecer del 1 de junio de 2015 cuando superado el minuto noventa del segundo partido de promoción en Karlsruhe el equipo estaba descendido y el árbitro señaló una falta al borde del área. Van der Vaart había ejecutado todas en esa nefasta temporada, pero justo en esa se le adelantó el chileno Marcelo Díaz que la clavó en la red y mandó el partido a la prórroga. Allí sentenció el Hamburgo, que ya había ganado otra final por la permanencia un año antes al Greuther Fürth. Se salvó con menos agobios las dos últimas campañas, pero ahora tiene la salvación y una tercera promoción a siete puntos. Este sábado recibe al Hertha en el estreno de un nuevo entrenador después de que el último durase dos meses. Las pilas del reloj se le acaban al campeón de Europa de 1983, ganador de seis Bundesligas, todavía semifinalista europeo en 2009 y 2010, el equipo de Kaltz, Hrubesch, Uwe Seeler o Felix Magath, el que rompió el mercado en su día para arrebatarle al Liverpool a Kevin Keegan. Una sombra en la segunda ciudad más poblada de Alemania.

Gol de Marcelo Díaz que evitó el descenso del Hamburgo en 2015.

Colonia (Bundesliga). Lo que se barrunta en Hamburgo sucedió en 1998 en Colonia, el primer descenso. El delantero austriaco Toni Polster, en su ocaso, jugaba en aquel equipo, una sombra del que disputó la final de la Copa de la Uefa en 1986 contra el Real Madrid de la Quinta del Buitre con Harald Schumacher y Pierre Littbarski en sus filas, ilustrísimos veteranos que habían ganado la segunda Bundesliga para el club en 1978, hasta hoy la última. El Colonia languidece y en lo que va de siglo ha sufrido cuatro descensos más para ir y venir entre las dos primeras categorías del fútbol alemán. Ahora cumple su tercera campaña consecutiva entre los grandes. En las dos anteriores pudo asentarse en mitad de la tabla, pero en la actual es colista a un punto del Hamburgo y a ocho de la permanencia. El desplome apunta a la salida inmediata de su mejor activo, el lateral internacional Jonas Hector, a precio de saldo.

Decepción de Salomón Rondón tras la última derrota del WBA.
Decepción de Salomón Rondón tras la última derrota del WBA. Action Images via Reuters

West Bromwich Albion (Premier League). El colista inglés es uno de los doce clubs que fundaron la liga inglesa en 1988 y campeón en 1920, el primer torneo jugado tras el parón de la Primera Guerra Mundial. Tiene además cinco Copas en sus vitrinas. Su trayectoria no es la de un grande, pero sí la de un clásico. Entre 1949 y 1973 estuvo en la máxima categoría de manera ininterrumpida, pero fue justo después cuando dio a luz a sus dos futbolistas más renombrados: Bryan Robson y Laurie Cunningham. Sus traspasos le dieron una estabilidad financiera al club, que tocó fondo en 1991 con un descenso a la tercera categoría. La pasada década se movió entre la Premier y la Championship y ésta es su octava campaña entre los grandes. Asiduo de la segunda mitad de la tabla, abonado a un fútbol de balón largo y segunda jugada, a futbolistas coriáceos alejados del adorno, el equipo de la localidad vecina a Birmingham comenzó la liga con dos victorias, las únicas que logró hasta que el 13 de enero derrotó al Brighton. Y no hubo más. A los mandos Alan Pardew sustituyó a Tony Pulis, pero solo ha ganado ese partido y ahora encadena seis derrotas seguidas. El propietario chino Guochuan Li valora la destitución, pero también esperar a fin de temporada y aprovechar una cláusula liberatoria. Por ahora le ha entregado el finiquito a su consejero delegado y al director deportivo. La afición empieza a desertar del estadio y se resigna a un regreso a la Championship con el equipo a ocho puntos de la salvación y ocho partidos por jugar.

Lille (Ligue 1). Cuatro veces campeón de la liga francesa, la última en 2011, año en el que también ganó la Copa. Hazard, Rami, Cabaye, Mavuba o Gervinho jugaban en aquel equipo. Este verano soñó con reverdecer laureles desde la ambición de Gerard López, un empresario luxemburgués de origen lucense que se hizo con el control del club y le dio le mando del equipo a Marcelo Bielsa y el de la entidad, como primer ejecutivo a Marc Ingla, exvicepresidente del Barcelona con Joan Laporta. Pero todo salió mal. En diciembre el veterano y venerado técnico argentino sufrió el primer despido de su carrera. Ambas partes están enzarzadas en un litigio en los tribunales mientras el equipo se derrumba. Durante 15 de las últimas 22 jornadas ha estado en puesto de descenso y esta jornada la inicia penúltimo con una complicada visita a Mónaco. Si se consuma el descenso sería el primero en veinte años. Todo ese caldo de cultivo entró en ebullición el pasado fin de semana con la invasión del césped del Pierre-Mauroy por parte de aficionados ultras que se enfrentaron a varios futbolistas.

Hellas Verona (Serie A). La historia del único título liguero en la ciudad del amor tiene tintes novelescos, lograda tras imponerse en la que entonces era la competición con más posibilidades económicas del mundo, la que juntaba a Maradona, Zico, Platini. Sócrates o Rummenigge. El Verona, que venía de ser dos veces finalista de Copa pero que ni antes ni después ganó nada, les superó a todos tras muscularse convenientemente con dos titanes como Briegel y Elkjaer-Larsen y la dirección técnica de Osvaldo Bagnoli al que se venera todavía cada partido del equipo con una pancarta eterna que reza: “Los hombres como él quedan para siempre”. El equipo no ha dejado de ser un modesto. En 1990 se fue a la Serie B, su hábitat durante casi toda su historia y desde entonces nunca ha estado más de tres campañas consecutivas en la máxima categoría. El año pasado regresó a ella con la dirección de Fabio Pecchia, mano derecha de Rafael Benítez en Nápoles, Real Madrid y Newcastle. Ahí sigue con el apoyo del presidente Maurizio Setti que asume que el equipo esté penúltimo en la pelea por la permanencia. “Recibimos poco dinero de las televisiones y hay que tener claro que nuestro destino es sufrir. Los problemas se resuelven si aficionados y ciudad van de la mano con el club”, sugiere. Han ganado sus dos últimos partidos, uno de ellos el derbi ante el Chievo.

Alegría de los jugadores del Verona tras vencer el derbi ante el Chievo.
Alegría de los jugadores del Verona tras vencer el derbi ante el Chievo. EFE

Deportivo (LaLiga). Uno de los nueve campeones de la liga española puede perder la categoría esta temporada. Sería el tercer descenso de la década para el equipo gallego, que recuperó de inmediato su estatus entre los grandes tras caer en 2011 y 2013. Este segundo batacazo amenazó con un derribo total porque la continuidad del club estuvo en entredicho, laminado como estaba por una deuda concursal que se elevó más allá de los 160 millones de euros, algo así como el precio de la juerga que dejó entre 1995 y 2002 seis títulos en las vitrinas del club, entre ellos la primera Liga del milenio. Más de la mitad de esa mochila la engrosaban compromisos de pago con la Agencia Tributaria, detalle que lastró durante las tres últimas campañas el tope salarial para confecccionar una plantilla competitiva en Primera División. Mal que bien el equipo se salvó y en los despachos se obtuvo este verano un crédito bancario para quitar esa losa con Hacienda. Se pasó entonces de estar entre los que menos disponían para salarios al puesto trece en esa clasificación de posibles. La ilusión se disparó, pero las decisiones deportivas no han estado al nivel de las demás, se confeccionó una plantilla con carencias en puestos clave, una bella colección de cromos sin completar. El recurso a Clarence Seedorf, el séptimo entrenador en cuatro años no ha resultado por ahora. Con el holandés al frente han sumado dos puntos de 18 posibles y afrontan este sábado un duelo clave con Las Palmas, un rival también en puesto de descenso.

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