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Seedorf ya es del Deportivo

El único campeón de Europa con tres clubes diferentes baja a la arena del descenso sin apenas experiencia como entrenador. "Buscamos liderazgo", dice el presidente del club gallego

Seedorf, a su llegada a A Coruña.
Seedorf, a su llegada a A Coruña. EFE

El Deportivo se pasó todo el mes de enero en la búsqueda de un mediocentro y el cuarto día de febrero fichó a Clarence Seedorf. Como entrenador. La única persona que ha sido campeona de europa con tres equipos diferentes (Eto'o tuvo una participación simbólica en la Champions de 2000 con el Madrid antes de alzarla con Barcelona e Inter) baja a la arena de la pelea por evitar el descenso en la liga española. El niño prodigio que apenas tenía 16 años cuando se hizo con un puesto en el once del Ajax y edificó una carrera profesional de 23 campañas en los entornos más granados firma con el Deportivo como un maletilla. Es el tercer técnico de una temporada en la que el equipo que preside Tino Fernández apenas ha ganado cuatro partidos en 22 jornadas. Y es también la tercera opción que ha barajado el club coruñés para ocupar su banquillo tras no fructificar las de los uruguayos Martín Lasarte y Diego Alonso.

No lo tendrá sencillo Seedorf en A Coruña, donde aterrizó este lunes vestido con una sonrisa y un pulgar que no dejaba de alzar. Su llegada ha sido recibida por la afición deportivista entre el escepticismo y el enojo, entre el derrumbe de un equipo proyectado para no pasar apuros esta temporada y los palos de ciego de una directiva que no logra encontrar una dirección deportiva que funcione ni en los despachos ni cerca del verde. El partido contra el Betis el próximo lunes será el número 37 de Seedorf en un banquillo. Hace ahora cuatro años que se deslizó hacia ellos cuando colgó las botas en el Botafogo carioca para atender una llamada de rescate de un Milán crespuscular. Allí acudió cuando el equipo estaba undécimo a treinta puntos del liderato de la Serie A, pero con un reto inmediato de una eliminatoria de Liga de Campeones contra el Atlético. Perdieron los dos partidos, el segundo por goleada en el Calderón, pero mejoró el equipo, que acabó la temporada con siete victorias en las últimas nueve jornadas y a las puertas de entrar en puestos europeos.

Ese medio año de vuelta a Milán estuvo plagado de tensiones con Silvio Berlusconi. Seedorf es un tipo pasional, de los que no se callan ante la dirigencia. Y suscitó el apoyo mayoritario de su plantilla. “Seedorf es el pasado”, zanjó Sua Emmitenza antes de romper un contrato que se extendía durante dos años más. “Apenas llevo unos meses como entrenador, pero he estado en el fútbol durante más de dos décadas y no soy un estúpido”, se defendió el holandés, que tras aquel estreno no volvió a entrenar hasta que atendió la llamada del Shenzhen, un equipo de la segunda división china, en el que tuvo una experiencia todavía más efímera que en Milán. Desde entonces mostró su excelente tono físico en partidos de veteranos y se ofreció sin éxito a varios equipos. Buscó trabajo de vuelta en Brasil y hace poco más de un mes estuvo a un paso de firmar por el Atlético Paranaense.

Ese escaso bagaje como director de vestuarios y el tiempo transcurrido tras su último periplo en los banquillos invitan a la duda en un entorno como el deportivista que se ha acostumbrado en los últimos cuatro años a ver pasar entrenadores de todo pelaje y condición, veteranos y noveles. A Seedorf se le percibe como un foráneo que llega más por heráldica que por méritos y se le achaca, en contraposición con Martín Lasarte, la primera opción que barajó el club, su nula relación con el club. A mayores se recuerdan varios episodios del Seedorf futbolista en Riazor, siempre con el cuatro a cero en el marcador. El primero sucedió en 1999 cuando con el Real Madrid se puso a discutir sobre en pleno partido con su compañero Mijatovic y el postrero en 2004 con la inolvidable remontada contra el Milán en la Liga de Campeones. Entre medias, en 2002, el Milan había goleado al Deportivo en Riazor con la aportación de un magnífico gol de Seedorf. “No me hables de los recuerdos”, bromeó durante su presentación como técnico del equipo gallego.

Nada extrafutbolístico enturbió esos periplos del nuevo técnico deportivista, pero en A Coruña se le tiene como un extraño. Y su fama como sobresaliente futbolista curiosamente se convierte en un argumento para la sospecha. Tampoco ayuda el vaivén de la directiva deportivista en la toma de decisiones. Reunida el sábado por la tarde tras la destitución de Cristóbal para tomar una decisión acabaron ese cónclave con el convencimiento de que el nuevo entrenador iba a ser uruguayo. Le dieron unas horas a Martín Lasarte para decidirse, pero el técnico de Nacional hasta el pasado mes de diciembre esgrimió cuestiones familiares para declinar la oferta. Desde que se fue en 1992 del Deportivo, Lasarte apenas había pasado dos años en España al frente de la Real Sociedad entre 2009 y 2011.

Más dispuesto se mostró su compatriota Diego Alonso, actual entrenador del Pachuca mexicano, con el que había tomado contacto el presidente Tino Fernández a finales del pasado verano tras solicitar el exdelantero de Atlético, Racing o Málaga una entrevista. El domingo por la mañana no cabía ninguna duda de que era el elegido y ya estaba dispuesto a sacarse los billetes de avión hacia A Coruña. Pero el club ponderó que, a pesar de cumplir la normativa de haber trabajado cinco campañas en máximas categorías, debería iniciar un proceso administrativo para obtener las certificaciones y que como en el reciente caso de Luis Zubeldia y el Alavés podría demorarse durante unas semanas. Alonso podría trabajar y estar en la grada hasta que se cumpliera el trámite de recopilar toda la documentación y se aprobase, pero el Deportivo no quiso entrar en ese territorio.

Volvió entonces a ponerse sobre la mesa el nombre de Seedorf, que había pasado de refilón sobre ella, como lo hicieron los de Camacho, Sandoval, Sergio González o incluso Marchena, que acaba de estrenar titulación. Una entrevista telefónica acabó de convencer a Tino Fernández de que Seedorf estaba al corriente de la realidad del Deportivo, criterio más importante para los directivos que el del ideario futbolístico, tan variado entre unos candidatos y otros. No en vano en uno de los procesos anteriores de búsqueda se encontraron con un candidato, excelentemente valorado en los sondeos entre los aficionados, que se sorprendía de que Ryan Babel no fuese alineado cuando el futbolista holandés ya llevaba dos meses fuera del club.

Seedorf firma por lo que resta de ejercicio. Dicen de él que le gusta el fútbol combinativo, sacar la pelota desde atrás, que es un motivador, que le gusta hablar con el futbolista, convencerle, que emite mensajes positivos, pero que además tiene carácter. Es en todo caso un ecléctico. Le han marcado Van Gaal, Capello y Ancelotti. Trabajó también a las órdenes de Eriksson, Heynckes, Hiddink, Toshack (con el que mantuvo un sonado enfrentamiento que llegó a los juzgados), Lippi, Cúper o Rijkaard. Todo ese bagaje deberá exponerlo en las dieciséis jornadas que restan, en un equipo que está a tres puntos de los puestos de salvación, pero que semeja roto no ya por los resultados sino sobre todo por convicción y confección. "Buscamos liderazgo", dice Tino Fernández.

"Me gusta la patata caliente"

J. L. Cudeiro

“Soy una persona a la que le gusta coger la patata caliente”, dijo Clarence Seedorf nada más llegar a A Coruña, feliz según explicó por reengancharse al balón. “Estoy muy feliz de volver a trabajar y de hacerlo en un club con mucha historia, en una liga que me dio mucho como jugador, que me lanzó a nivel internacional. Estoy muy motivado. No veo la hora de empezar”. Lo hará hoy y sin rodeos. “Tengo las cosas claras, pero al fútbol no se juega hablando”. Aunque empleará el verbo para elevar el tono del plantel. “Muchas veces hay que entender no solo la parte técnica sino la humana. El fútbol no es solo como te comportas en el campo”.

Seedorf pide un esfuerzo a todos. “Sé lo que es jugar aquí, el ambiente que se crea en Riazor. Es importante que todos creamos en lo que vamos a hacer”. Y se le ve ilusionado tras tanto tiempo sin trabajar en el fútbol. Dice que no fue una elección suya. “Hay muchísimos entrenadores. Por eso agradezco mucho esta oportunidad. Hay que saber creer en la gente joven, Zidane tenía menos experiencia que yo y miren lo que ha hecho en el Madrid. Con el Milán hicimos muy bien trabajo y no era un momento facil. No siempre salen las cosas como uno quiere. Ahora tengo una oportunidad de mostrar lo que sé hacer, lo que me gusta y apasiona y en una situación en la que solo podemos mejorar”.

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