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El Deportivo obtiene un crédito bancario de 45 millones de euros para saldar su deuda con Hacienda

El acuerdo a quince años incluye que el estadio coruñés pase a llamarse Abanca Riazor y propiciará que el equipo que preside Tino Fernández incremente en un 50% su tope salarial y refuerce sus opciones futbolísticas

Juan Carlos Escotet, presidente de Abanca y Tino Fernández, máximo mandatario del Deportivo posan tras presentar el acuerdo entre ambas entidades.
Juan Carlos Escotet, presidente de Abanca y Tino Fernández, máximo mandatario del Deportivo posan tras presentar el acuerdo entre ambas entidades. EFE

El Deportivo ha saldado su deuda con la Agencia Tributaria e incrementará en un 50% el tope salarial del que dispone para confeccionar su plantilla tras firmar un acuerdo crediticio por valor de 45 millones de euros con Abanca. Deberá devolver ese dinero en quince años y con una carencia de 24 meses en los pagos si media un descenso de categoría. En ese marco, la entidad financiera dará su nombre al estadio coruñés, de titularidad municipal, que pasará a llamarse Abanca Riazor y sobre el que el Deportivo acaba de firmar un acuerdo con el ayuntamiento para invertir 15 millones en su mejora. “Aquí no ha cambiado nada”, avisa el presidente deportivista Tino Fernández sobre la ingente deuda que asume el club y que ya había recortado solo en pagos a Hacienda en 40 millones de euros durante los últimos tres años. Pero ahora cambia de acreedor principal, de tiempos y de peajes.

“Si siguiese pagando a la Agencia Tributaria lo probable es que el Deportivo se hubiese visto amenazado y en algún momento cayese a Segunda División”, apunta el venezolano Juan Carlos Escotet, presidente de Abanca, que aclara “El corazón tira mucho, pero la razón más y de eso va nuestro oficio”. El banquero, que horas antes de presentarse el acuerdo con el club coruñés estuvo en Vigo para escenificar el refuerzo de sus lazos con el Celta, apunta que el crédito le va a permitir al club gallego reforzar su situación financiera y abordar nuevos retos deportivos e institucionales. Y así lo entiende Fernández. “Es un día especial y en la vida no hay muchos días de esos. Vamos a cuidar este dinero y esta confianza que se nos otorga como si fuese el último euro del que disponen nuestros hijos. Nos exigimos mucho, esto nos obliga todavía a dar más”.

El Deportivo batió en enero de 2013 todas las plusmarcas con el mayor concurso de acreedores que ha conocido el fútbol español. Llegó a él tras acumular 160,4 millones de deudas y justo antes de que Augusto César Lendoiro dejase la presidencia fulminó otro récord, el de la menor quita para cerrar el proceso concursal, el 33%, justo el tope legal para evitar que los tribunales entrasen a calificar si existía alguna responsabilidad ante la que el anterior presidente del club y sus consejeros debieran responder o no con su patrimonio. “Los números son resultado de una administración. Somos acredores por circunstancias complicadas en una época muy difícil en la que no se veia futuro”, refiere ahora Escotet.

El Deportivo salió del concurso tras doce meses de convulsión con casi 140,2 millones de euros por pagar, el adiós de Lendoiro y la necesidad de llegar a un acuerdo por los 99,1 de deuda privilegiada, y por tanto no sometida a quita, con la Agencia Tributaria y dos entidades bancarias. Ese pacto fue el primer desafío que debió afrontar la directiva presidida por Tino Fernández, que llegó al club sin un euro en caja y con un embargo del fisco sobre la mesa que amenazaba con liquidar una entidad centenaria, una de las únicas nueve que han logrado ganar la liga.

Los nuevos rectores del Deportivo tardaron algo más de un mes en rubricar un plan de pagos con Hacienda que sirvió para insuflarle vida al club y despejar los embargos, un acuerdo que en todo caso implicaba dolorosos peajes porque suponía abonar durante ocho años cuotas semestrales de más de 3 millones de euros, que una reciente sentencia desfavorable del Supremo ha elevado a 5. Implicaba además entregar el 25% de lo que ingresase sobre traspasos de jugadores, crecimientos de los derechos de televisión, quinielas o incrementos de coste salarial de la primera plantilla. El último ejercicio, por ejemplo, el Deportivo pagó a la Agencia Tributaria unos 15 millones de deuda, entre ellos el porcentaje correspondiente a lo que ingresó por el traspaso de Lucas Pérez al Arsenal o 5 millones de los que llegaron a raíz del nuevo contrato de derechos de televisión.

Pero la mochila no solo pesaba en la tesorería sino que afectaba sobre el césped porque toda ese dinero que se iba para cumplir los compromisos con Hacienda se detraían por La Liga a la hora de computar los ingresos que determinan los topes salariales de la plantilla. El Deportivo, que en cuanto a ingresos globales se sitúa en la zona media de los equipos de Primera División lleva tres años en la cola en cuanto a disponibilidad para pagar a sus futbolistas. Por eso siempre tuvo en su mirilla alcanzar un acuerdo con entidades bancarias o fondos de inversión para que “comprasen” esa deuda con Hacienda, financiarla a más años y, sobre todo, conseguir así elevar su tope salarial.

La perspectiva para la venidera temporada era que desde La Liga se le asignase al Deportivo un límite de 24 millones de euros para pagos a jugadores y técnicos de su primera plantilla y el filial. Tras la firma con Abanca esa restricción se elevará casi en un 50% para competir en paridad con equipos que hasta ahora veía de lejos (por ejemplo dos recién ascendidos como Leganés o Alavés disponían la pasada campaña de topes salariales que superaban en 6 y 4 millones al del equipo coruñés).

“Analizamos modelo de negocio, posicionamiento de mercado, captación de recursos y obvimanete las garantías que ofrece el Deportivo y consideramos que el Deportivo tiene un potencial social, deportivo e institucional que no podía aprovechar como se merecía”, apunta Escotet, que añade: “Con esta operación damos un paso decisivo para cambar esa situación. El Deportivo está cumpliendo un plan de pagos muy exigente y es un ejemplo de buena admistración. Los banqueros valoramos a quienes respetan la palabra”. El Deportivo recoge ahora los frutos de su rigor durante los últimos tres años, donde no ha llegado tarde ni a un pago. Y se ilusiona con un futuro mejor y con menos estrecheces.

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