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España supera a Bielorrusia entre sudores fríos

Incapaces de sostener su dominio, los de Scariolo sufren para derrotar al colista en Minsk (82-84). Quino Colom, Fran Vázquez y los debutantes, Javier Beirán y Rodrigo San Miguel, salvan un duelo abigarrado

Ventanas FIBA 2018
Quino Colom busca el pase ante Meshcharakou EFE

España alcanzó su tercera victoria en la clasificación para el Mundial de 2019 tras superar a Bilorrusia en Minsk entre sudores fríos (82-84). Quino Colom, Fran Vázquez y los debutantes, Javier Beirán y Rodrigo San Miguel, salvaron un duelo abigarrado ante el colista, que relativizó la holgura mostrada por el grupo de Scariolo en la primera ventana de noviembre. El lunes, ante Montenegro en Zaragoza, se disputará el cuarto capítulo del controvertido calendario de FIBA.

En un duelo incierto y destemplado, Bielorrusia evidenció sus carencias y España su fragilidad. Solo en la recta de meta, los de Scariolo superaron la inconstancia para imponer su categoría entre los vaivenes.

Un par de contraataques culminados por Rabaseda y Colom bastaron para generar el primer descosido de España ante un equipo enclenque en defensa y chato en ataque. Pero lo que vino después no fue un paseo sino una montaña rusa. Los locales solo sumaron una canasta en juego en los primeros nueve minutos de partido y su goteo de tiros libres no bastó para contener los de Sacariolo, iluminados desde el perímetro. Sin embargo, donde no le alcanzó la calidad, a Bielorrusia le sobró el orgullo.

Aguilar y Colom encendieron de inicio el interruptor de los triples y Beirán sacó brillo a la línea del 6,75 en su estreno. Tres aciertos consecutivos del alero del Iberostar Tenerife en los dos últimos minutos del primer cuarto impulsaron a España hasta los 10 puntos de ventaja (12-22, m. 9). En ese tramo, el 5 de 9 desde el triple sirvió para disimular las carencias de un conjunto más acertado que dominador. Pero el exceso de confianza se cruzó con la reacción bielorrusa y los guarismos quedaron equilibrados en un santiamén.

En el segundo cuarto, Bielorrusia sacó rédito del desconcierto y se reenganchó al encuentro con Liutych como artillero. Entre el orgullo y el propósito de enmienda, los locales apretaron los dientes en defensa, impusieron su anarquía ofensiva y minimizaron la puesta en escena de los visitantes. El Sport Palace de Minsk comenzó a animarse tras un dos más uno de Liutych que completó un parcial de 12-5 ante el sesteo de España (27-30, m. 17). Como primera medida, el técnico rescató a su quinteto inicial —Colom, Jaime Fernández, Rabaseda, Aguilar y Fran Vázquez— para recomponer el orden. El plan no tuvo efecto inmediato pero marcó tendencia. Colom tomó los mandos, creció la influencia de Fran Vázquez en el rebote ofensivo, se cargaron de faltas los interiores bielorrusos en su intento de parar al pívot de Chantada y España construyó otro estirón con relativa sencillez (34-46, m. 22). Sin embargo, la agitación de Saddler en la dirección, los rebotes de Vashkevich y el acierto de Kudrautsau impidieron de nuevo que fraguara el gobierno español. Un triple del capitán bielorruso y una canasta de Saddler volvieron a equilibrar el pulso (52-53, m. 28). Una sístole y diástole sin dueño que prolongó la intriga competitiva.

Para acabar con los altibajos, Scariolo recurrió esta vez a un quinteto inédito —San Miguel, Beirán, Vidal, Vicedo y Sáiz— y la mezcla sirvió para cimentar el que pareció ser el demarraje definitivo. Tampoco lo fue. San Miguel encontró el libro de instrucciones para desmontar la resistencia, más moral que baloncestística, de Bielorrusia con un puñado de asistencias y un par de triples (71-83, a 3m 25s del final). Pero, con la fe por bandera, tampoco ahí se descolgaron los locales. Agarrados a la cornisa, confiados en su entrenada capacidad para hacer la goma y fiados a Beliankou y Kudrautsau, los bielorrusos estiraron su rendición hasta el final. Dos tiros libres del propio Kudrautsau redondearon un parcial de 11-0 que llevaron al partido al alambre (82-83, a 8s). Una antideportiva del capitán de Bielorrusia sobre Colom permitió a España lograr su tercera victoria rumbo al Mundial de 2019.

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