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La mili de Quino Colom

El base del Unics Kazán ruso aprovecha su hueco en la selección española para reivindicar el talento que dejó escapar la ACB. Hoy, Bielorrusia-España (17.30, Cuatro) para la clasificación del Mundial 2019

Quino Colom, tras el entrenamiento de la selección en Guadalajara
Quino Colom, tras el entrenamiento de la selección en Guadalajara EL PAÍS

Los 15 grados bajo cero que se encontró la selección española al aterrizar en Minsk, donde esta tarde se enfrenta a Bielorrusia (17.30, Cuatro) en el tercer partido de la clasificación para el Mundial de 2019, no estremecieron a Quino Colom. El base andorrano encontró hace tres años en Kazán, a orillas del Volga, el calor que no le dieron en España y ahora se ha convertido en el timón del equipo de Scariolo en las ventanas de la FIBA.

“Los clubes de la ACB prefirieron otras opciones y a mí me tocó ir a hacer la mili a Rusia”, cuenta el jugador del Unics, apuntando desde sus primeras reflexiones el “espíritu reivindicativo” que se ha convertido en el “motor” de su carrera. Dos actuaciones sobresalientes ante Montenegro y Eslovenia le rescataron del ostracismo y le pusieron en el escaparate en noviembre. “En España pasan estas cosas. A veces se valoran más dos partidos que 10 años. Pero da igual cuando llegue, siempre es bueno tener repercusión”, retoma Colom, de 29 años, rememorando aquella “emotiva” semana. “Parecía que no podíamos ganar a nadie, pero lo resolvimos a lo grande”, sentencia.

Firmó 15 puntos, cuatro rebotes y cuatro asistencias ante Montenegro en Podgorica y, tres días después, en Burgos, multiplicó sus prestaciones con 25 puntos, tres rebotes y nueve asistencias ante la Eslovenia campeona de Europa. “Me alegro mucho por él", —dijo entonces Sergio Scariolo—. "Hace un año me la jugué un poquito y le dije: ‘Pase lo que pase, vas a ser el base titular del equipo en la clasificación para el Mundial’. Hay jugadores con los que el baloncesto y la selección ha sido involuntariamente injusto. Colom habría merecido jugar alguna competición, pero no ha sido posible por el nivel de competencia en ese puesto”.

“Es curioso", —sigue Colom—. "Llevo varios años a buen nivel pero, de repente, muchos se acordaron de mí. Estaba en Rusia y siempre veía cómo entraban en las quinielas para la selección jugadores que habían hecho mucho menos que yo. A otros se les da bombo con cualquier cosa, a mí nunca me pasó. Nadie ayudó a contar lo que estaba haciendo en el Unics”. Colom siempre ha estado a la sombra de Calderón, Ricky, Llull, Sergio Rodríguez y Vives en las listas de España.

Nació en Andorra la Vella, pero comenzó a competir con España con 18 años, y logró el bronce en los Europeos sub 18, en 2006, y sub 20, en 2008 —elegido en el quinteto ideal—. Sus compañeros de quinta, Alexey Shved, Antoine Diot o Sarunas Vasiliauskas, despegaron pronto rumbo a la Euroliga y la Eurocup, mientras Colom regresaba a la LEB Oro. Debutó en la ACB con el CAI Zaragoza en 2009, se curtió en el Fuenlabrada (2009-2013), probó suerte en el Estudiantes (2013-14), despegó en el Bilbao (2014-15) y, en 2015, se cansó de esperar. “Me fui al Unics porque creía que estaba preparado para disputar competición europea y lo he demostrado. Allí se sorprenden de que me dejaran marchar. Ahora hay varios equipos españoles interesados. A ver si se atreven a dar el paso, pero va a estar difícil que salga de Rusia. Tengo respeto, confianza y libertad para jugar”, repasa el base.

Su Unics es líder de la VTB, por delante del CSKA del Chacho, y se jugará los cuartos de la Eurocup contra el Bayern. Colom fue elegido mvp del mes de octubre y, en su tercera temporada en el club, es de calle el más valorado (19,2) por delante de el ex de Unicaja Jamar Smith (11,6). En la Eurocup cumplió el sueño de enfrentarse en partido oficial a su hermano, Guillem Colom (tres años menor y jugador del Morabanc Andorra), tras muchas pachangas desde niños.

“De muy pequeño mi ídolo era Reggie Miller, pero después comprendí que no era mi perfil. Empecé a fijarme en jugadores de mi posición y me quedé con Jasikevicius y Steve Nash. He intentado copiarles alguna cosilla porque eran muy talentosos y leían muy bien el juego aunque no destacaban físicamente. Sabían apañárselas. Eso intento yo”, confiesa al hablar de una lista de ídolos encabezada por su padre, exjugador profesional y entrenador de Quino con 14 años, antes de salir de Andorra. “Todo lo que sé de baloncesto me lo ha enseñado él. Me sigue echando broncas como cuando era pequeño”, explica en su repaso de un álbum construido a contracorriente. “Si me lo hubieran puesto todo fácil quizá me hubiera relajado. Ahora estoy en un sitio donde me valoran mucho y quiero seguir subiendo peldaños”, cierra.

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