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“Los futbolistas debemos dejar de ser víctimas”

Álvaro Ortíz, presidente de la Asociación Mexicana de Futbolistas Profesionales, analiza los problemas del fútbol mexicano marcados por las decisiones unilaterales de los dueños de clubes

Asociación Mexicana de Futbolistas Profesionales
Ortiz, en las instalaciones de la Asociación en Toluca.

La más reciente unión entre los futbolistas en México germinó de la desidia. “Tú vives por el sur, ¿no? Pues ve tú, cabrón”, le encomendaron a Álvaro Ortiz (Ciudad de México, 1978) para que asistiera a una de las reuniones de la extinta Comisión del Jugador, un organismo que trataba de proteger a los jugadores en los 2000. En su club, el Necaxa, los jugadores consagrados se negaban a asistir a esas reuniones. “Algunos opinaban que era una tontería y se bajaron del proyecto”, recuerda Ortiz. Él se mantuvo y escaló hasta el puesto de presidente. Después de años ha instaurado, junto con el exfutbolista del Barcelona, Rafael Márquez, un nuevo gremio. “Como futbolistas cuando nos va bien no decimos nada. Nos tenemos que quitar el miedo”, pide.

En 74 años de la Liga mexicana, no hubo un sindicato fuerte. “La historia de nuestro fútbol marca que nunca hubo una unión como tal. Hubo intentos en los años setenta, en los ochenta… Pero nunca se apoyó. El mismo jugador no se sentía con los derechos que debería tener cualquier trabajador”, menciona Ortiz en entrevista con EL PAÍS. Durante su gestión en la Comisión del Jugador ayudó a los futbolistas a que cobraran adeudos con los clubes, obtener mejores contratos, aunque bajo las reproches por compartir oficina con la Federación Mexicana de Fútbol y por recibir ingresos de esta. El mayor reto que mantuvieron a lo largo de los años fue ganarse la aprobación de los futbolistas más influyentes.

Álvaro Ortiz compartió vestidores en selecciones juveniles con Rafael Márquez. En 2013, Ortiz le llamó por teléfono al exjugador del Barcelona y le convenció de fundar un sindicato para blindar a los jugadores que eran sometidos a las decisiones unilaterales de los dueños en el campeonato mexicano. Necesitaba de su poder de convocatoria al ser un futbolista que no tenía reparo en señalar las carencias y que era visto como líder natural.

El primer obstáculo estaba en el nombre. Los futbolistas no querían nombrar a su unión como sindicato. “Se te vienen a la mente todos los sindicatos que existen en México”, comenta. Las connotaciones parten desde la corrupción, los paros laborales hasta la nula defensa de los trabajadores. Prefirieron nombrarla como Asociación Mexicana de Futbolistas Profesionales (AMFpro). “¡Y nosotros hicimos dos asociaciones por el tema de Rafa!”, comenta en referencia a la acusación al defensor mexicano por parte del Departamento del Tesoro de Estados Unidos en el que le vincularon con una red de narcotráfico en agosto pasado. Eso frustró la presentación oficial de la primera AMFPro puesta a nombre de Márquez.

−Lo siento mucho, Álvaro. Me tengo que hacer a un lado, no sé qué va a pasar conmigo – le dijo Márquez a Ortiz un día después de la noticia.

La presentación de la AMPro en octubre pasado con Moreno, Chicharito, Guardado, Ortiz, Giménez, Peralta, Ochoa y Corona. ampliar foto
La presentación de la AMPro en octubre pasado con Moreno, Chicharito, Guardado, Ortiz, Giménez, Peralta, Ochoa y Corona. Cuartoscuro

“En ese momento tiré la toalla. No tenía nada qué hacer aquí. Me fui de viaje con mi familia unas semanas. Regresé al proyecto porque me marcaron muchos jugadores y eso fue lo que me volvió a impulsar. Me dijeron que más allá de lo de Rafa, ya habíamos trazado un camino, que ya necesitábamos hacer algo por los jugadores y ellos me dijeron que yo era el indicado”, menciona Ortiz quien logró presentar formalmente la Asociación, a su nombre, en octubre pasado acompañado de las figuras mediáticas de México como Andrés Guardado y Javier Chicharito Hernández. Álvaro Ortiz se convirtió en el presidente ejecutivo de la organización. Márquez fue nombrado miembro honorario.

"De repente veo en los medios de comunicación que hay exjugadores que hablan mal de la Asociación...¡Vergüenza les debería dar de que no hicieron nada para las nuevas generaciones!", comenta. 

La Comisión del Jugador desapareció en julio del año pasado. El organismo se mantenía del 1% de cada una de las transferencias definitivas de los futbolistas en la Liga mexicana. “Empezamos a crear un fondo importante. Y con eso nos empezamos a mantener, a tener rendimientos en el banco. Cuando dejamos la Comisión, pedimos a la Federación ese dinero que era de los futbolistas. Los directivos se portaron muy bien y ese fondo vino a la Asociación”, aclara.

La AMFPro ha abierto un canal de comunicación entre los futbolistas y los dueños de los clubes. Entre los principales casos que recibe la organización están los despidos injustificados, los cobros de adeudos, el régimen de transferencias, la intención de desaparecer el descenso deportivo y el pacto de caballeros. Pero, ¿qué de qué va tal pacto? “Si yo como dueño he invertido en ti, digamos 10 millones de pesos, no quiero perder dinero si te dejo ir como jugador libre cuando termine tu contrato. Es algo ilegal. Estás en contra de los derechos laborales, de los humanos, de los estatutos de la FIFA. Es un pacto, pero no de caballeros y debe erradicarse”, explica Ortiz. Este acuerdo implícito entre los dueños bloquea a jugadores que permanecen inactivos seis meses y luego, para volver a jugar, aceptan reducciones en su contrato e incluso los mandan a otros clubes sin su consentimiento.

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Ortiz durante la entrevista con EL PAÍS.

“El tema del pacto afecta a los jugadores de en medio y los de abajo son a los que más les pegan. A algunos los amenazan para que firmen un año más, de repente si no quieren firman le dan cierto dinero, si es que quieren. Si ellos buscan irse a otro club no los dejan irse porque les pertenecen como si fueran un inventario”, critica Ortiz.

El caso que les ha inspirado para actuar es el de Jean-Marc Bosman, el exfutbolista que logró que cuando los jugadores terminaran contrato con su equipo, fueran contratados en cualquier país e incluso pudieran negociar con otro equipo seis meses antes de que terminaran su contrato. El caso generó jurisprudencia en toda la FIFA en el sistema de transferencias.

Uno de los casos que sonó el mes pasado fue el de Oswaldo Alanís. El jugador buscó un aumento de sueldo y un contrato por dos años con las Chivas, el club se lo negó y le ofreció solo un año. Él se negó y sugirió que le dejaran negociar con otro equipo para que, los seis meses restantes de su contrato, pudiera negociar donde él quisiera. El equipo se negó y le relegó del primer equipo. La Asociación criticó la decisión y detonó la situación. La presión mediática provocó que Alanís negociara directamente con el dueño, Jorge Vergara, regresara a jugar y con la promesa de ir a jugar a Europa.

“La Asociación no hizo nada jurídicamente. Solo dimos un mensaje de ‘aquí estamos’. Oswaldo fue muy decente, aguantó y él quiso que nosotros no saliéramos a relucir. ¿Cómo terminó? En lo que debió haber empezado”, explica.

“Los futbolistas debemos dejar de ser víctimas, tampoco hay victimarios. Tienen el derecho de decir ‘¡no, basta, no quiero firmar! Tenemos que levantar la voz. Cuando los jugadores están en la elite y ganan bien no les importa el pacto, porque no les toca. Los futbolistas van a hablar de lo que necesiten cuando les falte”, menciona, “estamos preparados para lo que sea. El choque con los dueños sería la última instancia”.

El reto del fútbol femenino radica en los sueldos

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Ocampo (i) durante la fina contra Chivas. Cuartoscuro

La Liga femenina fue el boom del fútbol mexicano hace seis meses que arrancó el primer torneo profesional. Durante el certamen acudieron cerca de tres millones de aficionados a ver los juegos. El primer equipo campeón fue el Guadalajara.

Uno de los problemas ha sido que las jugadoras no reciben un salario, sino un “apoyo económico” que no supera los 6.000 pesos mensuales (unos 323 dólares). “El tema de los sueldos es un problema mundial. Tenemos que tener cuidado de que no desaparezca la Liga, puede desaparecer, nadie lo quiere. El tema de los patrocinios, que en México es muy bueno, se va a ir yendo hacia las mujeres. En un futuro queremos que tengan sueldos y que puedan vivir del fútbol. Para ser profesional, según los estatutos de la FIFA, tienen que ganar más de lo que ellas gastan”, considera Álvaro Ortiz.

Otra de las problemáticas que surgió al inicio del torneo fue la sugerencia de directivos a las futbolistas a no demostrar muestras de afecto excesivas a sus compañeras. “Si las quieren despedir por su orientación sexual vamos a actuar. Nos comentaron que si ellas se embarazan las iban a correr, pero mientras no denunciemos...”, reflexiona Ortiz. El gremio de futbolistas nombró a Mónica Ocampo, internacional por México y jugadora de Pachuca, como la vocera de la Liga femenina.

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