Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El sistema Machín

El técnico del Girona, revelación de Primera, trajo de Soria su innegociable 3-5-2

Pablo Machín.
Pablo Machín. Getty Images

Pablo Machín era uno de los futbolistas más destacados de las categorías inferiores del Numancia, el club de su ciudad. Aplicado y trabajador, según los que le vieron, de los considerados polivalentes, llegó al primer equipo no en el mejor momento. El club había realizado una importante inversión económica para formar una plantilla que ascendiera de una vez por todas a Segunda. Con fichajes importantes, la mirada a la cantera era más bien vaga. Acabaría aportando, pero una lesión le hizo colgar las botas con 23 años. A esa edad y sin pereza comenzó a entrenar en el Calasanz, los Escolapios de Soria. De allí pasaría ya a las categorías inferiores del Numancia. Era el año 2000, tenía 25 años y un camino largo por delante. Fue segundo de Kresic, Gonzalo Arconada y Juan Carlos Unzue.

Aquel chaval que soñó con triunfar en Los Pajaritos acabaría entrenando al primer equipo en 2011. Se cumplió el dicho que de manera tan eficaz encaja en el fútbol: no fue profeta en su tierra. Pocas veces se da lo que consiguió Clemente en el Athletic Club. Se le miró con algo de celo desde parte de la grada, algo que extraña siempre que ocurre.

De Soria se llevó mucho para su libreto y algo muy importante: el 3-5-2. Lo aprendió del técnico que tuvo cuando como futbolista llegó al primer equipo: Miguel Ángel Lotina. A él siempre que puede le agradece su innegociable dibujo. Ese sistema que nos entró por el ojo cuando Conte lo aplicó en el Chelsea como solución a la primera crisis o que Pochettino maneja con tino en el Tottenham. Ese sistema que Machín tiene mascado mucho antes.

Llegó a Girona en 2014, salvó al equipo del descenso a Segunda B y hoy lo tiene a un punto de Europa. Ha ganado al Real Madrid y mereció hacerlo ante el Atlético. Se habla de él hasta cuando pierde, el marcaje individual de Maffeo a Messi no funcionó pero generó debate. Viene de ganar con autoridad al Espanyol en Barcelona. El Girona lleva tres meses sin perder fuera de casa. Es la gran revelación de la temporada.

Pablo Machín es fiel a aquel que da el callo. No retira la confianza. Se demuestra en Alex Granell y Pere Pons, hombres que llegan de equipos modestos catalanes y que ahora son imprescindibles en Primera después de recorrer el mismo camino que su entrenador.

Son sus hombres de confianza. Sigan también a Portu, talento formado en el Valencia que a sus 25 años es uno de los mejores regateadores del campeonato. Supongo que a Machín se le puede tildar de ideas demasiado fijas o de tozudez. Siempre que puede repite once. Tenga las bajas que tenga se apaña para salir con tres centrales. No regala minutos, los que llegaron del City por su alianza con el Girona lo saben. Solo Maffeo se ha hecho un hueco, el resto son suplentes. Al fin y al cabo, como él suele decir y mantiene siempre: “El verde dicta sentencia”.

Más información