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Nadal derrite a Del Potro y jugará la final del US Open

El número uno entra en ebullición y supera al argentino, vacío desde que se apuntó el primer parcial: 4-6, 6-0, 6-3 y 6-2, en 2h 32m. El domingo (22.00) encara a Anderson (4-6, 7-5, 6-3 y 6-4 a Carreño)

Nadal sirve durante las semifinales contra Del Potro.

Juan Martín del Potro estaba, pero de repente desapareció. Juan Martín del Potro vencía y mandaba, pero su ímpetu se evaporó. La derecha de Juan Martín del Potro seccionaba y exigía, pero sin mediar explicación ni motivo aparente, su espíritu se fue a otra parte, quién sabe dónde, y Rafael Nadal le avasalló. En resumidas cuentas, después de abrochar una nueva victoria (4-6, 6-0, 6-3 y 6-2, en 2h 32m), el español accedió a la final del US Open y por lo tanto tiene a un solo paso la consecución de su decimosexto Grand Slam. Solo otro gigantón, el sudafricano Kevin Anderson (4-6, 7-5, 6-3 y 6-4 a Pablo Carreño, en 2h 55m), puede privarle del éxito, que supondría el tercero en Flushing Meadows.

Volverá Nadal a pisar el escenario definitivo en Queens, por cuarta vez en su carrera. La última aconteció en 2013 y obtuvo el título. Venció el mallorquín, apabulló e impuso su sello; despachó al argentino y desembarcó como un torbellino en su octava final de la temporada, la 23ª de un major. Abrirá en cualquier caso, ocurra lo que ocurra en la cita del domingo (22.00, Eurosport), todavía más la brecha con Federer en la pugna por el trono; ahora mismo, 8.665 puntos frente a 7.505. Y, además, sigue dándole lustre a un curso en el que contabiliza cuatro títulos y en el que definitivamente ha recobrado todo su esplendor.

Ha dibujado Nadal en este torneo una línea ascendente que se pronunció ayer contra Del Potro, al que después de dos semanas remando casi siempre a contracorriente se le agotó el combustible físico y anímico. Le duró la chispa un parcial, el primero, sostenido sobre su derecha, pero de inmediato fue descomprimiéndose a la vez que se agigantaba Nadal. Este le forzó hasta que el argentino rompió el motor, temprano, lo que hizo que más allá de las emociones que siempre transmite el juego del balear el pulso fuese descafeinándose porque no hubo color.

Hablan a las claras los números, que radiografían un choque con un protagonista único a partir del primer set. El argentino, desfondado en esa primera manga (50’), duplicó los errores del mallorquín (20-40) y registró un acierto escandalosamente reducido (28%) con los segundos servicios. Cedió seis veces el saque y en toda la noche solo se procuró dos opciones de break, por las 13 de Nadal. Este se impuso desde todos los frentes, porque le sobran piernas y pulmones, y sobre todo porque su derecha ha ido despertándose.

Variante táctica... y nueve juegos consecutivos

Trazó ayer 45 golpes ganadores para disolver a Del Potro, al que ni siquiera le espoleó el apoyo de sus incondicionales neoyorquinos. El argentino, de 28 años, pagó el desgaste acumulado en las rondas previas, en las que firmó una victoria descomunal contra Dominic Thiem, a cinco sets, y luego se exprimió para batir a Roger Federer en los cuartos. Demasiado peaje para él, fundido y apagado, y que además padeció en los días previos un golpe de alergia y en consecuencia un proceso febril. Luego vino Nadal, agresivo y mordiente a más no poder, en tromba desde que abrió fuego en el segundo set y consiguió la primera rotura, enlazando nueve juegos consecutivos.

Un set en blanco, otros tres juegos de propina y un infierno por delante para Del Potro, al que el español le buscó descaradamente el revés desde el primer peloteo de la noche, aunque tuvo que variar de táctica sobre la marcha."Tenía que hacer el cambio sí o sí, porque de lo contrario no iba a ganar el partido", explicó Nadal después de su mejor actuación; "sabía que era mejor jugar hacia su revés, pero me he equivocado porque estaba jugándole demasiado y él me esperaba allí. Había que cambiar algo. Evité que pegase desde posiciones cómodas y desde ese momento todo ha empezado a salir bien", precisó.

"No me ocurrió nada especial", manifestó Del Potro. "Sencillamente, todo fue mérito de él... Lo fue haciendo durante todo el torneo, con todos: al final termina pasándote por encima... Jugar con este revés y contra Rafa es la peor combinación posible. Hay que tratar de hacerle todo el rato winners y con un solo golpe es muy complicado. Son pocos los tipos que tienen esa capacidad para darle la vuelta al juego y Rafa es uno de ellos", expresó el de Tandil, deslavazado y taciturno la mayor parte del tiempo, como si estuviera predestinado a la derrota de antemano.

“ANDERSON JUEGA DE MEMORIA”

Kevin Anderson, durante el choque con Carreño en Nueva York.
Kevin Anderson, durante el choque con Carreño en Nueva York. AP

Hasta ahora, Nadal y Anderson se han enfrentado en cuatro ocasiones. La última vez, sobre la arena del Godó, y la victoria cayó del mismo lado que las ocasiones previas en París-Bercy (2015), Australia (2015) y Montreal (2010).

"Lleva un tiempo jugando mejor, desde que salió de una lesión importante", recordó Nadal, en referencia a los problemas de hombro y tobillos que le obloigaron al sudafricano a pasar por el quirófano el año pasado. "Es un jugador de máximo nivel y más en este tipo de superficies. Está sacando muy bien y juega agresivo. Tendré que serlo yo también, cambiar ritmos y dinámicas de los puntos", amplió.

"Con Carreño le he visto jugar demasiado de memoria. Es un rival diíficil porque se apoya en un saque muy potente y además es ofensivo en los restos", zanjó el mallorquín, en cuyo palco se sentó anoche el golfista estadounidense Tiger Woods.

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