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Villar se niega a dimitir ante sus barones

La moción de censura, la otra vía para echar al presidente suspendido, genera división entre algunas territoriales

Ángel María Villar, el día que salió de la prision de Soto Del Real. Victor Sainz
Ángel María Villar, el día que salió de la prision de Soto Del Real. Victor Sainz

Ángel María Villar le hizo saber ayer a una delegación de nueve presidentes de federaciones territoriales, con el presidente en funciones de la Federación, Juan Luis Larrea, y el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, a la cabeza, que no va a dimitir como máximo dirigente de la Federación Española de Fútbol (FEF). Blanco fue el organizador y el mediador para que la reunión se produjera ante un Villar que era reacio a ella.

Por primera vez desde que fue detenido, encarcelado y posteriormente puesto en libertad bajo fianza tras la Operación Soule, algunos de los que acudieron a la cita se atrevieron a sentarse cara a cara con el dirigente suspendido y a pedirle que dimitiera. Muchos de ellos ni se habían atrevido a llamarle por teléfono.

Villar está dolido porque se siente traicionado al ver cómo los que antes le rendían pleitesía ahora le imploran que se marche, entre ellos Luis Rubiales, presidente del sindicato de futbolistas (AFE), que se ha postulado como su sucesor y votó a favor de su suspensión en la comisión directiva del Consejo Superior de Deportes (CSD). Villar también está molesto con sus barones por las filtraciones sobre sus peticiones de que le paguen el sueldo y los abogados, pese a estar suspendido. Hace un par de semanas, los barones no tuvieron arrestos para acudir a una reunión que tenían marcada en un hotel de Las Rozas. Esto también ha sulfurado a Villar, que ve cómo los componentes del sistema que él mismo alimentó pretenden devorarlo. Si eso termina por darse, no será antes de comprobar qué esconde el secreto del sumario instruido por el juez Pedraz. Con su negativa a dimitir, solo queda la vía de la moción de censura, pero esta no está muy clara.

Las horas previas al España-Italia del sábado dibujaron ese desconcierto, la zozobra y la atomización que vive la Federación. Asistentes a la comida oficial celebrada en el Santiago Bernabéu relatan un clima de división interna nunca visto hasta ahora. La intentona de 14 presidentes de territoriales de forzar la marcha de Villar presentando su renuncia irrevocable a la junta directiva y posteriormente reconsiderando su postura tras fracasar en su intento ha abierto grietas. Hay distanciamiento de algunos dirigentes regionales con el presidente en funciones Juan Luis Larrea. La solución de la moción de censura no la tienen clara algunos de los presidentes de territoriales. Tampoco Larrea, que no la desea. “Significa que tienen que volver a retratarse porque son los mismos que le han mantenido en el cargo, los mismos que hace unos meses firmaron una carta de apoyo. Apoyar la moción de censura significa ir contra Villar directamente y algunos no quieren o no se atreven”, concluye un asistente al almuerzo, que lo describe así: "No había tanta gente como en otras ocasiones. No fue toda la corte habitual. Faltaron dirigentes de territoriales y no estaban los presidentes de la mayoría de los clubes profesionales más importantes. Fue una comida un tanto desangelada".

En el descanso del partido y a su término se sucedieron los corrillos y las camarillas con Villar como monotema. Se comentaba la visita a Villar, a la que se habían presentado voluntarios en la reunión mantenida la semana pasada en la sede del CSD, Larrea, Andreu Subies, presidente de la territorial catalana, entre otros. "En el palco el ambiente era raro, se percibía preocupación y grupos que dan a entender que cada uno va por su lado", relata un testigo.   

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