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Bochas, el deporte ignorado en el que Argentina también tiene a un Messi

Nicolás Pretto formó parte del equipo que ganó dos medallas de oro en los Juegos Mundiales realizados en Polonia

Romina, Nicolás y Victoria muestran las medallas ganadas en Polonia. Ampliar foto
Romina, Nicolás y Victoria muestran las medallas ganadas en Polonia.

Nicolás Pretto tenía 14 años cuando viajó por primera vez a París. Toda una novedad para un chico nacido en un pequeño pueblo cordobés de 3.100 habitantes llamado Sacanta (a 770 kilómetros de Buenos Aires). En su equipaje llevaba un poco de ropa y tres bochas, dos de las cuales ya habían excedido su vida útil y presentaban fallas. Entonces el joven añadió a su talento natural la maña de saber balancear el tiro para subsanar la falla. Las bochas eran las mismas que su abuelo trajo de Italia a Argentina en 1921 y tenían un sentido valor para él. Tan bien resolvió el problema que el príncipe Alberto de Mónaco le entregó el premio al mejor jugador del Mundial de bochas (petanca). Pretto viajó luego a Niza y el público coreó “Messi, Messi” cuando anunciaron su nombre, Los medios locales comenzaron a llamarlo así. Hoy conserva el apodo, aunque enseguida aclara: “Nunca me lo creí”. Él y sus dos compañeras, Romina Bolatti y María Victoria Maíz, acaban de ganar en Polonia dos medallas de oro en los Juegos Mundiales de la especialidad en Breslavia, Polonia.

El juego de bochas existe desde hace siglos y lleva décadas en Argentina, donde vive un repentino auge iniciado en 2004, cuando se creó la escuela municipal de bochas en la ciudad de Córdoba. Otros municipios copiaron la iniciativa hasta que la tendencia traspasó la frontera provincial y llegóa a Santa Fe y Buenos Aires. Hoy hay más de 17.000 federados. No es casual que los tres campeones vivan en esos distritos: la historia está ligada al tren. Al lado de cada estación se construía un bar y una cancha de bochas.

En Argentina se lo considera un deporte para viejos, una práctica común en los centros de jubilados por sus efectos contra la depresión y el ejercicio de la espalda. Sin embargo, todos los clubes tienen su departamento de bochas en los que participan miles de jóvenes, verdaderos motores del juego de bochas.

Romina Bollati, una de las campeonas, explica a EL PAÍS que “en Italia y España es muy popular y acá no tanto, pero en los últimos años ha crecido mucho". "Recién en 2009 Argentina comenzó a participar con fuerza en el exterior. Espero que las medallas que trajimos sirvan para el crecimiento”. Fue en aquel año que Raúl Basualdo se convirtió en el primer jugador argentino y de América Latina en consagrarse campeón mundial de Bochazo de Precisión en el Campeonato de Macon, Francia.Romina tiene 29 años y es de Sarmiento, provincia de Santa Fe, una ciudad rural de 1.640 habitantes. Se levanta a la mañana y ayuda a sus padres en la granja avícola que poseen. “Mi vida es muy tranquila y cada vez que vengo a Buenos Aires me vuelvo loca con el tránsito”, reconoce entre risas.

Cada cual usa su propia técnica para lanzar la bocha. Algunos la envuelven con el pulgar, otros la esconden dentro de la palma. Los años de experiencia indican dónde poner el pie para no pasarse de la raya y que el tiro quede anulado. Ciertas personas siguen la bocha a paso lento, otras esperan el desenlace en la línea de partida. La cautela es un valor fundamental y el ambiente es ganado por un silencio de tenis, que será aplauso en caso de éxito y murmullos, si no lo es. El potencial olímpico puede compararse con el curling en los Juegos Olímpicos de invierno de Sochi, en 2014.

“Ésta que ganamos es la máxima competencia que podemos tener hasta que estemos en los Juegos Olímpicos y cada vez que representas a Argentina se siente un orgullo increíble. Somos dos de mujeres representantes de todas las que juegan en nuestro país”, completa María Victoria Maíz, oriunda de Olavarría y profesora de educación física. “Nos faltan materiales y una cancha adecuada”, dice y recuerda que en Polonia, la pareja de Eslovaquia les prestó las bochas para que pudieran entrenar.

“Es triste que no se le de importancia a la actividad. Nosotros nos esforzamos como todos los deportistas y sabemos que no practicamos un deporte que llene estadios, pero es lo que elegimos y nos gustaría que se nos tenga en cuenta. Sería lindo que la gente que viene detrás de nosotros tenga esa oportunidad porque la Confederación necesita de ayuda”, propone Maíz.

“El éxito de las bochas es posible porque somos un deporte amateur y somos deportistas que hacemos el doble de esfuerzo que los olímpicos. La lucha es mucho más de abajo y es más difícil llegar adonde llegamos”, reflexiona Pretto. Tiene 23 años y vivió 16 años en el campo. Una vez que terminó la escuela secundaria se mudó a Córdoba capital para estudiar el profesorado de educación física. Se graduó y regresó al pueblo para abrir una escuela de bochas. Hoy existen alrededor de 150 escuelas en toda la provincia de Córdoba con unos 3.000 practicantes.

La participación no depende de estar bien fisicamente y sólo alcanza con tener 24 metros de tierra para improvisar una cancha, cualidades que la convierten en una práctica ideal para introducir en las escuelas. El único requerimiento es que el terreno sea plano. En septiembre, el Comité Olímpico Internacional se reunirá en Lima, Perú, para definir las sedes de los Juegos Olímpicos del 2024 y 2028. Allí también se discutirá el ingreso del “arte del arrime” a la máxima competencia deportiva. Argentina ya está preparada.

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