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Entre Federer y su octavo Wimbledon solo está Cilic

El suizo derrota a Berdych (7-6, 7-6 y 6-4, en 2h 18m) y disputará su undécima final del 'major' británico frente al croata (6-7, 6-4, 7-6 y 7-5 a Querrey, en 2h 56m). En su recorrido no ha cedido un solo set

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Federer persigue la bola durante el partido contra Berdych. Getty

A las 20.20 de la tarde, hora local, un centenar de personas se concentraba en una de las calles del All England Tennis Club en lo que se ha convertido ya en una de esas tradiciones que tanto gustan en Wimbledon. Por uno de los puentes que conectan la pista central y uno de los edificios del complejo desfilaba Roger Federer, al que todos los días sus feligreses le demandan un saludo después de cada victoria. Cada tarde que juega el suizo, aproximadamente a esa misma hora porque su héroe suele cerrar el cartel de la Centre Court, se escucha el griterío. ¡Roger, Roger, Roger! Ayer no fue una excepción.

Federer, como casi siempre que actúa en el grande británico, venció. Batió al checo Tomas Berdych por 7-6, 7-6 y 6-4 (en 2h 18m) y disputará mañana su undécima final en Londres, con todos los números para adjudicarse el que sería su octavo título en el torneo y su 19º grande. Es decir, el tenis se prepara para recibir otra muestra histórica del jugador de Basilea, siempre y cuando no lo evite el croata Marin Cilic, que derrotó al estadounidense Sam Querrey (6-7, 6-4, 7-6 y 7-5, en 2h 56m) e irrumpirá en la final de mañana (15.00) con el firme propósito de aguar la fiesta que (casi) todo aficionado espera.

Si había alguna duda de cómo aterrizaría Federer en Londres, después de tres meses de paréntesis competitivo, el genio ha ido disipándola de exhibición en exhibición. En su trazado fulminó a Dolgopolov, Lajovic, Mischa Zverev, Dimitrov, Raonic y al clásico Berdych. Se fue deshaciendo de todos ellos sin ceder un solo parcial —será la tercera vez; antes, en 2006 y 2008— y ofreciendo su tenis más exuberante. El 8 de agosto cumplirá 36 años, pero esta temporada ha alcanzado probablemente su punto más álgido.

No entiende de edad el suizo, que disputará su 29ª final de un Grand Slam, la quinta este año. No falló en Melbourne, Indian Wells, Miami ni Halle, y la estadística conduce a pensar que difícilmente lo hará contra Cilic, al que ha superado en seis de los siete enfrentamientos entre ambos; el último de ellos hace un año, en los cuartos de Wimbledon. El bombardero croata (28 años, número seis de la ATP) solo pudo con él una vez, pero también sabe asestar golpes certeros. En 2014 tumbó a Federer en la semifinal del US Open.

Con su triunfo frente a Querrey, el hombre que apeó a Andy Murray en los cuartos, Cilic se convirtió en el primer tenista croata que figura en una final de Wimbledon desde que lo hiciera Goran Invanisevic (2001). Ahora se ha plantado de nuevo ante el rey Federer, al que la rutina del aplauso le acompaña todas las tardes. Del mismo modo que Rafael Nadal tiene la llave de París, el helvético es el amo y señor del jardín londinense. Si vence a Cilic ascenderá al número tres del ranking, se desmarcará de William Renshaw y Pete Sampras (siete cetros cada uno), y seguirá endulzando un historial único.

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