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El argentino Franchu Feuillassier, el pequeño Messi de Zidane

El marplatense de 19 años salta de las juveniles a la primera de Real Madrid convocado para la gira merengue en Estados Unidos

Franchu Feuillassier celebra un gol en el Real Madrid B. Ampliar foto
Franchu Feuillassier celebra un gol en el Real Madrid B. Getty

Un joven que sueña con ser futbolista parte junto a sus padres a España antes de que le llegue la adolescencia. Incluso antes de sentirse cómodo en un campo de once jugadores. Una vez allí, ficha para uno de los clubes más poderosos del mundo y deslumbra a todos, al punto que años después el entrenador decide incluirlo en la nómina de los jugadores más importantes del club. Entonces, esos que alguna vez fueron sus ídolos hoy son sus compañeros. No se trata de Lionel Messi, sino de una historia que parece repetirse. Francisco Feuillassier llegó a Madrid en 2008, con 10 años, cuando la crisis hacía que todos escaparan, y fue fichado por Real Madrid, donde ya jugaba su hermano Santiago. Franchu, como le dicen (y como se leerá en su dorsal), es uno de los 26 jugadores que el entrenador Zinedine Zidane llevó a la gira por Estados Unidos; ahora, el joven de 19 años sólo piensa en jugar.

Kroos, Casemiro, Modric e Isco en el medio. Benzema y Bale en ataque. La constelación de jugadores que reúne el campeón de Europa no ofrece demasiadas expectativas a Franchu. Sin embargo, dicen que el esfuerzo todo lo puede. Así también lo entiende José Feuillassier, el padre del jugador argentino, quien en diálogo con EL PAÍS asegura que “si querés algo tenes que laburar para conseguirlo y, si queres ser mejor y tenes condiciones, laburá (trabajá) más”. Eso fue lo que el hombre y su mujer, Bettina Abalo, inculcaron a sus hijos Francisco y Sebastián. Ahora agradecen que "cerraron la fábrica" porque, según bromea José, “si hubiésemos tenido a una mujer que le gustara la danza viviríamos entre Rusia, Madrid y Mar del Plata”.

La familia es de esa ciudad balnearia, distante a 400 kilómetros de Buenos Aires. Los hermanos comenzaron desde chicos a jugar al baby fútbol en el club Cadetes, una iniciativa del exjugador merengue Juan Eduardo Esnaider que al día de hoy sigue reclutando a los mejores valores de la zona. “Franchu es un fenómeno como toda la familia”, resume Marcelo Zwicker, coordinador de juveniles cuando surgieron los Feuillassier, luego entrenador en Cadetes. “En cancha de once no llegó a jugar, le pasó como a Messi, que pisó una cancha grande casi por primera vez en España”, agrega. Franchu, de niño, ya jugaba como volante por las bandas, la misma posición con la que ganó la Liga de Campeones de Europa con el Madrid en juveniles y que despertó el interés de Zidane. “Es un chico que siempre se destacó en su división y muy dotado técnicamente, también guapo. Le pegaba muy bien al balón, sobre todo cobrando faltas y en velocidad, llevaba la pelota al pie, algo que es muy poco común en esa edad”, completa Zwicker.

La joven promesa nació el 12 de mayo de 1998, exactamente dos meses antes de que Zinedine Zidane conquistara la primera copa del mundo para Francia, en la recordada final ante Brasil donde el capitán anotó dos goles. “En 2002 llevamos a los nenes a una tienda que vendía camisetas de fútbol en Mar del Plata y ambos eligieron la del Madrid, todavía no había explotado Messi”, recuerda papá José, “Franchu desde chiquito pronunciaba todo con zeta y ese día no fue la excepción: al momento de elegir la estampa eligió el número 10 y el único apellido que podía pronunciar, Zidane. Todavía nadie imaginaba como seguiría la historia, incluso, al llegar a España se hizo muy amigo de Luca”, el hijo menor del entrenador francés.

El primero en partir hacia Europa fue Santiago, hoy en plena recuperación de una rotura de ligamentos cruzados en una de sus rodillas luego de una buena temporada en su club actual, el FC Chiasso de la segunda división de Suiza. Antes, los hermanos compartieron la división cadetes del Madrid y las juveniles del Rayo Vallecano. “Con mi señora nos turnábamos para visitar a Santi hasta que en 2008 ella viajó junto con Franchu para instalarse unos meses. El tenía apenas 12 años y para entretenerlo lo llevaba a Valdebebas a ver el entrenamiento de su hermano. Un día lo vio Michel y dijo que también lo quería a él, así fue como entró al Madrid”, relata José.

La partida de los Feuillassier a España interpuso un océano con el resto de la familia. En Mar del Plata quedaron tíos, amigos y la querida abuela Lidia, madre de José. La mujer, de 92 años, tiene a su nieto de fondo de pantalla en el portátil que la familia le compró para ver los partidos vía internet. “Me quedé con un brazo menos, me ahogaba en la tristeza por no tenerlos y por mi edad no puedo viajar”, dice. “Tenemos la computadora conectada al televisor para cuando jugaba en el Castilla y yo siempre tengo un pañuelito en la mano haciendo nudos. Le rezo ‘Santo pilato, la cola te ato. Si no lo haces ganar y que no se lastime, la cola no te desato’ y al terminar el partido, si todo salió bien, los desato”, revela Lidia. Su nieto, cuando la llama, le pregunta cuantos nudos hizo y seguro debe de pensar que, con semejante ayuda, cualquier sueño se puede hacer realidad. Incluso el de jugar en Real Madrid.

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