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Kilian Jornet sube el Everest en 26 horas

El ultramaratoniano español logra el ascenso a la montaña más alta del mundo solo y sin oxígeno artificial ni cuerdas fijas

Kilian Jornet durante su ascenso al Everest.

El ultramaratoniano y montañero catalán Kilian Jornet ha vuelto a explorar con éxito los límites del ser humano. Jornet ha conquistado la cima del Everest, la cima del mundo (8.848 metros), sin la ayuda de oxígeno artificial ni cuerdas fijas, y sin la compañía de sherpas, en una expedición minimalista que le llevó desde el monasterio de Rongbuk (el último lugar habitado a los pies de la cara norte, a unos 5.100 metros de altura, y cerca del campo base, a 5.181m) a la cumbre, y de regreso al campo base avanzado (6.492m), en 38 horas: 26 del monasterio a la cima, el considerado fastest known time, el tiempo más rápido conocido, y otras 12 hasta al campo base avanzado. El reto de Jornet era acabar en el monasterio de Rongbuk, pero no pudo completar esos últimos 30 kilómetros, una zona muy incómoda y dura, pedregosa y con tramos de hielo, debido a problemas físicos. Aun así, invirtió menos de dos días en un viaje de ida y vuelta que en condiciones normales emplea cuatro jornadas entre subir y bajar.

"Hasta que llegué a 7.700 metros me sentía bien y estaba yendo de acuerdo a mi planificación, pero allí empecé a sentir dolor de estómago. Supongo que debido a un virus estomacal. Desde allí me he movido lentamente y parando cada par de pasos para recuperarme. Sin embargo, hice cumbre a medianoche", ha explicado Jornet. "Subir a la cima del Everest sin cuerdas fijas no es algo que se pueda hacer todos los días. Vi una puesta de sol espectacular".

La incertidumbre había marcado las últimas horas de la aventura. El catalán comenzó su desafío el sábado a las 22.00, hora local, en la cara norte de la montaña. En 4h 35m llegó al campo base avanzado. Eran las 2.35 de la madrugada, y entonces descansó dos horas antes de proseguir la marcha. "Sabía que en la primera parte tenía que ir regulando y guardando fuerzas", relató. En el Everest solo le acompañaba el también escalador y cámara Sébastien Montaz-Rosset, que fue quien dio las últimas noticias de Kilian antes del último tramo de la escalada. Sébastien durmió en el campo base avanzado y esperó a Kilian para grabarle en el campo 2 (7.802m), equipado con pequeñas cámaras GoPro y una cámara de fotos réflex (para que las baterías no se congelen, había que dormir con ellas pegadas al cuerpo). Luego regresó a su tienda para aguardar el regreso de Jornet.

Los récords de ascensión y descenso en el Everest se registran sobre todo en la cara sur. El 24 de mayo de 1996, el italiano Hans Kammerlander logró la ascensión más rápida desde el campo base avanzado de la cara norte: 16h 45m. La mayor parte del descenso la realizó en esquí y totalizó 23h 30m. Muchos registros son propiedad de los sherpas, los señores de estas alturas.

“Queremos ser ligeros y rápidos”, explicaba Kilian Jornet, de 29 años, a EL PAÍS antes de intentar la cumbre. “Ante el Everest siento mucho respeto. Hay gente que se piensa que es un reto de locos, pero para mí la montaña es un espacio de libertad donde cada uno hace lo que cree que debe hacer. Yo busco ir ligero para poder moverme con rapidez. De esta manera, pasamos menos tiempo en altitud y nuestro cuerpo se fatiga menos, aunque somos conscientes de que eso añade un punto de riesgo a la expedición”.

Jornet preparó la expedición aclimatándose antes en el Cho Oyu (8.201 metros), junto a Emelie Forsberg, alpinista y su pareja. El español utilizó el material más ligero posible, fiel a su filosofía de cargar con lo justo, cuanto más libre y desnudo mejor. Para ello usó por ejemplo unas botas tres en uno, especialmente diseñadas para él: una bota que luego puede recubrirse con una capa más gruesa y finalmente con otra más alta y con los crampones incorporados (la mochila de sus expediciones al Cho Oyu y el Everest pesaba unos 23 kilos). El comienzo de su trayecto lo realizó con el mínimo material necesario, e incorporó los elementos más técnicos y la ropa de mayor abrigo, como un buzo de pluma, a su paso por el campo base avanzado.

Las botas tres uno que ha usado Kilian Jornet en el Everest.
Las botas tres uno que ha usado Kilian Jornet en el Everest.

El reto de ascender el Everest es la culminación de Summits of my life, el proyecto con el que desde 2012 Kilian Jornet ha intentado escalar algunas de las mayores cimas de todo el mundo con un estilo minimalista y purista. Desde el Mont Blanc y el Cervino hasta el Denali y el Aconcagua. Jornet ya intentó escalar el Everest anteriormente, pero la expedición quedó paralizada en 2015 debido al terremoto en Nepal, y las condiciones meteorológicas le impidieron la cumbre en 2016. Este año tenía previsto volver en agosto, cuando la montaña está mucho menos saturada que ahora, pero la falta de permisos le llevaron a adelantar la aventura.

Jornet no es un alpinista al uso, sino un ultramaratoniano formidable, campeón mundial de las más duras competiciones de carreras y esquí de montaña, y un montañero desde la cuna, criado en los Pirineos catalanes, heredero del profundo amor por la montaña de sus padres, Eduard y Núria, un guía y guarda de refugio y una profesora de deportes de montaña. Su biografía es la de un niño prodigio: con tres años subió a su primer tresmil en el Valle de Arán, con cinco al Pico Aneto, con 10 atravesó los Pirineos... Sus experiencias están narradas por él mismo en los libros Correr o morir (2011) y La frontera invisible (2013). Conseguidas todas sus metas, siempre se ha propuesto retos nuevos, incapaz de estar quieto, y de ahí desafíos como el del Everest. En 2015 subió al Eiger, en los Alpes suizos (3.970m), junto a Ueli Steck, recientemente fallecido. "Ascender al Eiger con Steck fue recibir una clase magistral de alpinismo", dijo entonces Kilian sobre el genio suizo, este sí un alpinista de enorme técnica y quien llevaba la voz cantante en esa ascensión. Jornet, que vive en Chamonix, es un alpicorredor, una especie única, un hombre unido a la montaña. "Ir a la montaña es parte de mí, de quien soy", afirma.

Récords en algunas cimas

2014: Récord en el Aconcagua, 6.962m (12h 49m): batido después

2014: Récord Denali, 6.186m (11h 48m)

2013: Récord Cervino, 4.478m (2h 52m)

2013: Récord Chamonix - Mont Blanc, 4.810m (4h 57m)

2012: Récord Courmayeur-Chamonix a través de la Innominata (8h 42m)

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