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Fernando Gaviria reinventa el ‘sprint’ para ganar la París-Tours

El ciclista colombiano se impone en la avenida de Grammont con un ataque en la recta a 800m de la meta de la clásica de los velocistas

París Tours
Fernando Gaviria cruza la meta en la París-Tours. AFP

En la catedral del sprint,la rectísima avenida de Grammont, en Tours, Fernando Gaviria, un colombiano de La Ceja, junto a Medellín, reinventó el ciclismo.

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Recién salidos de la última curva, a poco más de 700m de la llegada, el sprinter conocido como el misil por su capacidad de aceleración fulgurante, arrancó desde el quinto puesto de un pelotón velocísimo en el que los lanzadores remataban sus últimos relevos para dejar colocados a sus líderes. Estaban los mejores. La flor y la nata. Los que dentro de una semana pelearán en el desierto de Qatar por el maillot arcoíris de campeones del mundo. Estaban Cavendish, Bouhanni, Démare, Viviani, Coquard, Bennet, Boonen... A todos ellos, al pelotón en pleno, les dejó pasmados Gaviria, que se fue y se fue y se fue. Lo nunca visto en un sprint: un sprinter en fuga en la última recta.Antes, 250 kilómetros muy planos a 47 kilómetros por hora de media.

Gaviria, de 22 años, es el primer latinoamericano que gana la París-Tours, una de las clásicas históricas, que celebraba su 110ª edición. Hace siete meses, en San Remo, Gaviria estuvo en un tris de ganar la Primavera. Una caída en los últimos metros se lo impidió. Hace apenas ocho días, Esteban Chaves se convirtió en el primer colombiano que ganaba la clásica más dura, el Giro de Lombardía. "Hubo una ralentización en la recta y saqué mi contra", dijo Gaviria. "Estoy muy contento por mí y por el ciclismo colombiano, que hace una semana ganó en Lombardía. Me queda una carrera, el Mundial..."

Como Martín Cochise Rodríguez, el primer colombiano que triunfó en Europa, Gaviria llegó a la ruta desde el velódromo. Fue campeón del mundo júnior de omnium y también es campeón absoluto de la especialidad. En su primera aparición internacional en carretera, el Tour de San Luis, en Argentina, en 2015, el desconocido Gaviria le ganó dos veces a Cavendish. Poco después fichó por el Etixx, el equipo que se exige tener siempre a los mejores sprinters del mundo, el equipo de Boonen, en el que comparte liderazgo con el alemán Marcel Kittel.

Lefévère: mejor que Sagan

“Cuando el pasado verano me ofrecieron a Peter Sagan, yo dije que no”, decía hace poco Patrick Lefévère, el patrón del Etixx. “¿Para qué quiero a Sagan, si Gaviria es más joven y va a ser mejor, va ser capaz de ganar más aún, y encima no es un señorito que exige traer a sus amigos al equipo? Gaviria puede ser un nuevo Boonen, ganar en Roubaix y en San Remo. Todo lo que quiera. Es un fenómeno. Un sprinter que vale para algo más que ganar etapas y que no depende, como la mayoría, del funcionamiento de su tren”.

Sagan es el actual campeón del mundo. Un ciclista único con la capacidad de revolucionar la forma de correr, inquieto y despreciador de las tácticas habituales, como demostró en el pasado Tour o en primavera ganado el Tour de Flandes. Gaviria no es tan versátil como el eslovaco que ha ganado cinco maillots verdes del Tour, pero es más rápido. Y tiene la misma capacidad para romper los guiones, para reinventar el ciclismo y enamorar a la afición.

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