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El equipo marroquí que jugó en Primera en España

Una muestra rescata del olvido al Atlético de Tetuán, disuelto en 1956

Esteban Alarcón, exjugador del Atlético de Tetuán, se señala de joven junto a Kubala en una foto de la exposición. Ver fotogalería
Esteban Alarcón, exjugador del Atlético de Tetuán, se señala de joven junto a Kubala en una foto de la exposición.

Temporada 1951/52. Pahiño y Kubala compiten por el Pichichi. El Barça va lanzado hacia el doblete: su quinta Liga y la Copa del Generalísimo. En el extremo opuesto de la clasificación, sin solera y sin grandes estrellas, un equipo lucha por no descender: el Atlético de Tetuán, el único club marroquí que ha jugado en Primera en la historia del fútbol español. Sólo logró permanecer esa temporada, pero su singularidad ha inspirado una pequeña exposición en las Escuelas Pías de Madrid recién clausurada.

En 1913, Tetuán pasó a formar parte del Protectorado español de Marruecos. La zona que quedaba bajo control español era un auténtico avispero, un regalo envenenado de Francia para saciar la sed colonial de España tras la pérdida poco antes de Cuba y Filipinas, por lo que en los primeros quince años básicamente solo se enviaron allí militares. Y estos, en un entorno hostil y desconocido, dedicaron su tiempo libre al fútbol. Así nacieron los primeros clubes del Protectorado, que sólo podían competir entre ellos hasta la temporada 31/32. Un año después, varios militares seguidores del entonces llamado Athletic Club de Madrid constituyeron el Athletic Club de Tetuán. Heredó del equipo colchonero los colores -pantalón azul y camiseta a rayas rojas y blancas- e imitó el escudo del Athletic Club de Bilbao, pero con una imagen de la mezquita Sidi Baraka sobre los tejados de la medina y una estrella. En 1941, por la normativa que prohibía los extranjerismos, pasó a denominarse Club Atlético de Tetuán. Con ese nombre hizo historia al subir en solo seis años de Regional a Primera.

Imágen del Atlético de Tetuán-Santander (5-1), en 1952. ver fotogalería
Imágen del Atlético de Tetuán-Santander (5-1), en 1952.

“Era una alegría y a la vez una tensión inmensa verse de repente ante (el mítico delantero colchonero Larbi) Ben Barek o (la leyenda del Barcelona Ladislao) Kubala”, cuenta a este diario Jaco Zafrani, de 84 años y uno de los dos únicos exfutbolistas vivos del equipo que jugaron en la máxima categoría. “Cuando veías jugar a esos gigantes te quedabas… ellos sabían lo que hacer con el balón mejor que nosotros”, reconoce quien fuera mediovolante. El paso por Primera fue duro: quedaron colistas con siete victorias, cinco empates y dieciocho derrotas. “Ponían mucho pundonor y esfuerzo, pero era un equipo joven e inexperto”, explica el comisario de la exposición, Miguel Ángel García.

En medio dejaron alguna gesta, como golear 4-1 al Atlético de Madrid de la famosa “delantera de cristal” (Juncosa, Ben Barek, Pérez Paya, Carlsson y Escudero) o empatar a tres con el Real Madrid con escándalo arbitral. El Atlético de Tetuán ganaba 3-1 al descanso y el sesgo del colegiado debió ser tal en la segunda parte que se le impuso una sanción gubernativa de 500 pesetas y de 250 a uno de sus auxiliares por “dirigir el encuentro con escandalosa parcialidad”.

La muestra, que también ha pasado por Tánger, Tetuán, Tel Aviv, Ceuta y Jerusalén, está organizada por la asociación rojiblanca Los 50 y el Ayuntamiento de Madrid, en colaboración con la Asociación La Medina, el Centro Sefarad-Israel y Noches de Ramadán. Titulada “Tetuán a rayas. El madroño se volvió palmera”, consiste en 18 paneles explicativos con un centenar de fotografías de época. Como la de su mejor jugador, el goleador marroquí Chicha; la de los borceguíes (las botas por encima del tobillo que se ajustaban con cordones) sobre un césped muy alto (“ahora los campos parecen mesas de billar”, dice el otro exjugador vivo del club que pasó por Primera, Esteban Alarcón); la de aficionados cristianos, musulmanes y judíos compartiendo grada en la ciudad marroquí; o la del modesto vehículo de 11 plazas en el que se desplazaban a los partidos en campo ajeno. Imágenes que plasman un balompié que hoy parece de otra galaxia. “Si jugaban en el norte de España, podían tardar varios días en llegar. Siempre tenían que coger el ferri para cruzar el Estrecho y a veces duraba tanto el trayecto que paraban en medio a echar algún amistoso”, apunta García. “Ser futbolista era entonces muy distinto”, recuerda a sus 86 años Alarcón. “No había cambios, el terreno era malillo, los balones no eran ni de lejos como los de ahora, había que jugar con la camiseta por dentro… Ese año cobré 50.000 pesetas. Gano más ahora de jubilado en un mes que en el fútbol en cinco años”, asegura entre risas.

La historia de este “Atlético olvidado” -como lo definió el presidente de Los 50, Luis Fuentes, en un coloquio en Madrid sobre la historia del club- llegó a su fin en 1956, cuando Marruecos logró su independencia. El Atlético de Tetuán se fusionó con la Sociedad Deportiva Ceuta, que heredó los derechos de jugar en Segunda y algunos de sus futbolistas. En el nuevo Marruecos soberano, el Mogreb Atlético de Tetuán se quedó con el nombre, los colores y el campo.

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