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El Djokovic devastador

El número uno se estrena con una exhibición de fuerza contra el japonés Nishikori, batido por un doble 6-1, en tan solo 65 minutos. El serbio busca su quinta corona de 'maestro'

Djokovic devuelve la pelota en el duelo contra Nishikori. Ampliar foto
Djokovic devuelve la pelota en el duelo contra Nishikori. REUTERS

Novak Djokovic, a estas alturas, transmite una sensación similar a la de aquel documental en el que el depredador ha dado con la presa con un exceso de ímpetu, inconsciente de su grado de fuerza, y juguetea con ella sin saber ya que es un elemento inanimado. Este domingo, en su puesta de largo en la Copa de Maestros frente al japonés Kei Nishikori, el serbio volvió a demostrar que hoy día está muy por encima del resto en la cadena alimenticia del circuito. Nole, cómo no, venció: dobles 6-1, en tan solo 65 minutos; pero, por encima de todo, envió un nuevo aviso de que él es el rey de la selva y de que para derrocarle, o hacerle algún rasguño, más bien, va a hacer falta una propuesta mucho más sugerente que la del japonés.

Cierto es que este último año ha llegado a Londres hecho unos zorros. Ha tenido problemas en una pantorrilla, en la cadera, en el hombre derecho y también en la zona abdominal, causa esta de su abandono reciente en París-Bercy, a dos semanas vista de Londres. Pero, al margen de su estado físico, el nipón poco pudo hacer ante el número uno y el plan devastador que maneja en esta temporada. Una estrategia que ya le ha concedido 10 títulos, tres majors y seis Masters 1.000, y que incluye un último alborozo en la Copa de Maestros. Territorio que, dicho sea de paso, conoce a la perfección el serbio, vencedor en cuatro ocasiones del torneo, las tres últimas ediciones de forma consecutiva.

Djokovic, bien temprano, quiso dejar claras sus intenciones. Y el que lo pagó fue el bueno de Nishikori, que si no encajó un rosco doble fue porque a Nole le gusta entretenerse con su presa y pulir sus dotes de caza, pensando en objetivos mayores. El número uno no le ofreció un solo resquicio a Kei, al que desgajó a partir de los primeros servicios; solo le permitió hacer cinco puntos (23/28, un 82% de efectividad) cuando él, el rey, puso la bola en juego. En 31 minutos ya se había ventilado el primer set, en el que llegó a alcanzar un pico del 93% con sus primeros saques. El resto, coser y cantar para un Djokovic que no falla, devastador.

Es una obligación de los países concederle a la gente del pueblo sirio todos sus derechos"

Novak Djokovic

"Novak, ¿puedes decirnos qué necesitan tus rivales para ganarte? ¿Tienes alguna idea?", le inquirió un periodista. "Bueno, si la tuviera, no la compartiría contigo, eso seguro", bromeó el número uno, cuyo gestó cambió por completo cuando tuvo que abordar otra cuestión mucho más desagradable, relativa a la migración siria. "Es horrible. He oído que un tercio de la población ha tenido que abandonar el país... Muchos de ellos han tenido que cruzar Serbia para dirigirse a un destino final. Personalmente tuve la experiencia de estar cerca de ellos, con UNICEF. Visité uno de los hoteles de Belgrado donde se concentraban las familias y fue realmente duro", relató Djokovic.

"He tenido participado en muchas iniciativas humanitarias, tengo mi propia fundación y he visto mucho por los problemas de Serbia en los últimos 20 años, con las dificultades económicas del país y la guerra. Pero esta es, sin duda, una de las que más me ha marcado", continuó, antes de zanjar: "Es una obligación de todos los países concederle a esta gente todos sus derechos".

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