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Ramón Vega: “No estoy intoxicado por Blatter ni Platini”

El exjugador, de origen español, medita su candidatura a la presidencia de la FIFA

Ramón Vega el pasado septiembre.
Ramón Vega el pasado septiembre. Getty Images

Una carrera muy digna en el fútbol de clubes (Grasshoppers, Cagliari, Tottenham, Celtic, Watford) y muy brillante en las finanzas como gestor de fondos de inversión ha impulsado a Ramón Vega (Olten, Suiza; 44 años) a postularse como posible candidato a la presidencia de la FIFA. En 2002, Vega fundó Grupo Duet, su primera empresa de gestión de activos financieros, de la que luego se desvinculó vendiendo su participación por una cifra millonaria. En 2008, este hijo de españoles emigrados a Suiza durante la dictadura de Franco, creó en Londres Vega Swiss Asset Management, la gestora de fondos que le ha convertido en un reputado financiero de la City.

Desde Londres, Vega atiende a EL PAÍS por teléfono. Transmite una gran seguridad como poseedor del perfil que demanda la grave situación por la que atraviesa la FIFA. "Conozco el fútbol por dentro y pertenezco al mundo financiero, la mezcla es ideal", asegura antes de pasar a explicar los otros requisitos que dice reunir: "No tengo nada que ver con las personas que han dirigido el fútbol. No estoy intoxicado ni por Blatter, ni por Platini. Hablo cinco idiomas, traigo frescura y estoy fuera del sistema. He vivido en Zúrich y la FIFA, como el fútbol, es algo que han estado muy cerca de mí. Quiero devolverle al fútbol lo que me dio".

Vega mantiene que su posible candidatura "no es una cosa de un día para otro", aunque reconoce que la situación actual la ha precipitado. "La candidatura de Platini está bloqueada y el fútbol europeo necesita un candidato. Varias personas importantes del fútbol que no puedo revelar se han puesto en contacto conmigo para decirme que me presente, que puedo ser la persona que necesita la FIFA. Hay que devolver el control y la credibilidad al fútbol con alguien que venga de fuera del sistema", advierte. Sin oficializar aún su candidatura, no quiere desplegar su programa, aunque señala la necesidad de seguir acometiendo las reformas de transparencia, ética e integridad que se le exigen a la FIFA tras los escándalos de corrupción: "Se trata de una evolución, de que haya auditorías internas y externas como en todas las grandes empresas del mundo. Hay que hacer un control exhaustivo de las partidas de dinero, de dónde van y en qué se gastan. Tiene que haber transparencia en todo lo que se hace. Estoy seguro de que dentro de la FIFA hay gente buena trabajando, pero ahora necesitan estabilidad y seguridad".

Su caso no es muy frecuente. "A los 16 años el Grasshopers puso en marcha un plan de aprendizaje sobre la banca. Por la mañana me entrenaba y por la tarde hacía las prácticas en Credit Suisse. Cosas como esta me gustaría desarrollar en la FIFA", asegura. Vega recuerda que al principio era observado por entrenadores y compañeros como un bicho raro, además de un defensa central de buen manejo de balón y buen juego aéreo. "Con el tiempo acabaron pidiéndome consejo. En el Tottenham asesoraba a compañeros que iban a comprar pisos o les ayudaba a negociar sus contratos", rememora.

El anuncio de la posible candidatura de Vega (necesita el apoyo de cinco federaciones) se produce a solo unas horas de que el Comité Ejecutivo de la FIFA se celebre hoy de manera extraordinaria. La reunión es histórica y a la vez una radiografía de las consecuencias de la corrupción destapada en la organización. Por primera vez no estarán ni el presidente, Josep Blatter, ni uno de los vicepresidentes, Michel Platini, a su vez presidente de la UEFA. Los dos están inhabilitados durante 90 días.

El presidente en funciones, el camerunés Issa Hayatou , dirigirá el comité en el que el español Ángel María Villar será el miembro de mayor rango de la UEFA. Entre los puntos del día está la fecha de las elecciones presidenciales, fijadas para el 26 de febrero. La UEFA ha hecho saber que no quiere que el proceso se retrase, mientras las corrientes favorables a Blatter prefieren una demora.

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