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El ‘dueño’ del fútbol brasileño que destapó la corrupción de la FIFA

Cómo el empresario J. Hawilla creció y se aproximó a los poderosos del fútbol brasileño

José Hawilla, FIFA
El empresario José Hawilla, en una imagen de 2013. Folhapress

En una entrevista en mayo de 2007, el empresario de márketing deportivo José Hawilla decía con orgullo que solo había una receta para su éxito: "trabajar honestamente y no hacer negocios sucios". En aquella ocasión, cuando facturaba cerca de 500 millones de dólares al año con su empresa Traffic, respondía a las preguntas de los periodistas del sitio Jornalistas & Cia sobre la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) de Nike, cuyo foco eran los negocios de la Confederación Brasileña de fútbol (CBF).

Exactamente ocho años después, el nombre de Hawilla vuelve a aparecer destacado en la prensa, pero, en esta ocasión, por haber confesado su papel como corruptor. Por medio de Hawilla, el Departamento de Justicia de Estados Unidos descubrió que José Maria Marin, expresidente de la CBF y actual dirigente de FIFA, recibía un soborno anual de dos millones de reales (unos 630.000 dólares). El dinero fue pagado supuestamente por la empresa Traffic para conseguir contratos de transmisión de partidos de la Copa de Brasil, el segundo torneo de clubes más importante del país.

Obsesionado por los números, fan del Sudoku (un juego de lógica) y de la numerología, el supersticioso empresario no suele hacer negocios en meses que sean múltiplos de cuatro —abril, agosto y diciembre—. Hawilla también cambió su nombre de pila por la letra J y fue reportero y presentador deportivo de las televisiones Globo y Band. Se apartó de las cámaras en 1980, cuando comenzó su carrera de empresario al adquirir Traffic, una compañía que se dedicaba a la publicidad en las paradas de autobús.

En pocos años, su negocio cambió y se expandió. Pasó a invertir en carteles publicitarios en los estadios de fútbol. Fue el precursor de este negocio que dio el puntapié inicial a su megaempresa de marketing deportivo. No tardó en aproximarse a la CBF y negociar con las confederaciones de fútbol de las tres Américas la compra de los derechos de transmisión de decenas de torneos internacionales, entre los que sobresale el Mundial de Fútbol del año pasado en Brasil. Hoy, la empresa de Hawilla es responsable de los derechos de la Copa América de Chile, de la Copa Libertadores, la Sudamericana y las eliminatorias de la Confederación Centroamericana y Caribeña de Fútbol (Concacaf). Directivos de estos torneos se hallan entre los detenidos en la operación que ha revelado el esquema de corrupción de la FIFA.

En Miami, donde, según confesaba a amigos, se trataba de problemas de salud, el septuagenario Hawilla ha firmado un acuerdo con los agentes estadounidenses para evitar su ingreso en prisión. Investigado por fraude y blanqueo de dinero, el empresario brasileño autorizó el embargo de 151 millones de dólares de su patrimonio para recuperar una parte del dinero desviado. Al menos 25 millones de dólares ya han sido aprehendidos.

El dueño del fútbol

Hawilla llegó a ser conocido como "el dueño del fútbol brasileño". La CBF pasó a profesionalizar su departamento de fútbol a partir de los sistemas de transmisión propuestos por el empresario y amplió sus beneficios con los patrocinios de compañías privadas. Antes, dependía de las aportaciones públicas.

La influencia de J. Hawilla también permitió a la entidad que representa el fútbol brasileño firmar millonarios acuerdos de suministro de material deportivo con la empresa Nike, caso que fue investigado por una Comisión Parlamentaria de Investigación en los años noventa.

La empresa de Hawilla es responsable de los derechos de la Copa América de Chile, de la Copa Libertadores, la Sudamericana y las eliminatorias de la Concacaf

Este dinero le franqueó las puertas de la Confederación Brasileña. Era común que aconsejara en la toma de decisiones al todopoderoso Ricardo Teixeira, que permaneció 23 años al frente de CBF. Entre conocidos de ambos circula la información de que fue Hawilla quien inventó al técnico Dunga y al coordinador técnico Jorginho, que estuvieron al mando de la selección canarinha en el Mundial de Sudáfrica de 2010. En una conversación con Teixeira, justo tras la derrota del Mundial de Alemania de 2006, el empresario habría comentado que lo ideal sería crear un dúo de entrenadores tapón para la selección, compuesto por dos exjugadores sin mucha experiencia. Si el experimento no funcionaba, deberían convocar a Luiz Felipe Scolari para el puesto. La historia ha probado que el período de Dunga, que volvió a la selección en 2014, fue más amplio de lo esperado por la pareja Hawilla-Teixeira.

Los contratos con la CBF lo aproximaron no solo a los directivos, sino también a celebridades y políticos, como los presentadores Fausto Silva (Faustao) y Milton Neves, el exgobernador de São Paulo José Serra, el exalcalde de São Paulo Gilberto Kassab y el exministro de Deportes, Orlando Silva. Uno de los tres hijos de Hawilla, Stefano, está casado con la modelo y presentadora de televisión Isabella Fiorentino.

Más comunicación

En paralelo a su empresa de márketing, Hawilla también dirige la carrera de jugadores, vende palcos en el estadio del Palmeiras y tiene tres clubs de fútbol: en Estados Unidos (el Miami FC), en Brasil (el Deportivo Brasil) y en Portugal (el Estoril Praia). El primero contó en su momento con uno de sus futbolistas, el delantero Romario. El segundo, que únicamente fue fundado para comprar y vender a jugadores, se encuentra ahora en la segunda división del campeonato Paulista. El tercero participa en la primera división portuguesa.

Además, Hawilla posee en la provincia de São Paulo cuatro emisoras de televisión afiliadas a Globo, la mayor red televisiva del país y que transmite la mayoría de los campeonatos de fútbol comercializados por Traffic. Hawilla también ha sido dueño de medios de comunicación impresos. Uno era el Diário de São Paulo y otro la Rede Bom Dia (que circulaba en los cuatro municipios paulistanos en los que también era dueño de sus televisiones). Todos estos medios han sido vendidos.

El abogado que defiende a Hawilla, José Luis de Oliveira Lima, no ha respondido a las llamadas de este diario. En una entrevista concedida al diario Folha de S. Paulo, el letrado ha afirmado que su cliente vive libremente en Estados unidos, desde donde colabora con todas las investigaciones.

El hombre que un día proclamaba que era honesto y se quejaba de que su vida había sido invadida por una comisión de investigación ("que ni siquiera había descubierto una multa de tráfico", afirmaba), es ahora una de las piezas clave de una de las mayores investigaciones contra la corrupción en el fútbol.