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Disparate azulgrana en Anoeta

El Barça, irreconocible en la alineación y en la cancha, cede el liderato en la Liga después de ser desbordado (3-1) por la vitalidad de una Real que se tomó cumplida revancha de la Copa

Song, en propia puerta, marca el primer gol. Ampliar foto
Song, en propia puerta, marca el primer gol. ap

El Barcelona se perdió en Anoeta cuando regresaba de una triunfal visita al Etihad de Manchester. No parece tener remedio el equipo azulgrana, camaleónico y discontinuo, extremista e irregular, sin término medio, sorprendentemente vencido desde que pisó Anoeta. Afrontó el Barça un encuentro de máxima exigencia como si fuera un amistoso y no le importara nada el resultado, de manera irresponsable, aturdido por un plan suicida cuando en juego está el título de Liga. Ni siquiera Messi pudo salvar al plantel barcelonista del disparate en el que le puso Martino.

Al rosarino le salió una alineación muy rara, nada simétrica, difícil de desplegar sobre la cancha y también de interpretar si se atiende a la dificultad del partido y del escenario: Song jugaba de medio centro, por delante de los centrales, sobre todo en defensa, mientras Busquets quedaba desplazado y anulado como interior derecho, un puesto reservado a Xavi, suplente con Cesc. La mezcla explotó en la cara del propio Barça: Busquets tomó una tarjeta amarilla nada más comenzar, poco después de perder la pelota, y Song se marcó un gol en propia puerta a la media hora cuando acudía con Elustondo al encuentro de un balón centrado por Canales. Un saque de esquina botado en corto volvió a desnudar a los azulgrana, vencidos siempre en la estrategia —siete tantos sobre 20 ha encajado de córner este campeonato—, muy desnortado en Anoeta.

REAL SOCIEDAD, 3; BARCELONA, 1

Real Sociedad: Bravo; Zaldua, Mikel, Iñigo Martínez, José Ángel; Elustondo (Rubén Pardo, m. 92), Bergara, Zurutuza; Canales (Ansotegi, m. 84); Vela y Griezmann (Xabi Prieto, m. 74). No utilizados: Zubikarai; Carlos Martínez, Seferovic y Ros.

Barcelona: Valdés; Montoya (Alexis, m. 74), Bartra, Piqué, Adriano; Busquets, Song (Cesc, m. 61), Iniesta; Pedro, Messi y Neymar. No utilizados: Pinto; Mascherano, Alves, Xavi y Tello.

Goles: 1-0 M. 32. Song, en propia puerta. 1-1. M. 36. Messi. 2-1. M. 54. Griezmann. 3-1. M. 59. Zurutuza.

Árbitro: Fernández Borbalán. Expulsó a Martino en el descanso. Amonestó a Busquets, José Ángel, Bartra, Piqué y Canales.

30.485 espectadores en Anoeta.

Pareció como si el técnico quisiera ganar el partido solo con los delanteros y no desde el medio campo, sobre todo porque se juntaron Messi y Neymar, cosa que durante el año solo había ocurrido en Getafe y en la Copa. Justo cuando Martino había anunciado que se acabaron las rotaciones, y ante una semana sin ningún partido de por medio, se plantó el Barcelona contra la Real con medio equipo distinto al de Manchester. Ningún aficionado hubiera deducido por su plan que el Barça iba a por la victoria. A falta de elaboración y asociación, la versión de los tres delanteros fue un fiasco, desconectados como quedaron en cancha de la Real, muy a gusto con el ir y venir del balón, siempre más cerca del descolocado Valdés.

Fuera de onda Neymar, solo Messi acudió al rescate de su equipo por un momento después de apoyarse en Montoya. El argentino cruzó a la red el único tiro de los azulgrana al marco de Bravo después de que Pedro no atinara a enganchar una exquisita llegada de Iniesta. El quinto tanto consecutivo de Messi en el campeonato ponía a salvo a un irreconocible Barcelona. Martino, sin embargo, no se dio por enterado en el descanso después de ser expulsado por el árbitro y siguió en las suyas el Barcelona, como si nada grave sucediera en San Sebastián.

Messi trata de irse de Canales.
Messi trata de irse de Canales. Getty Images

No se corrigieron los azulgrana, ni tampoco escarmentaron, para suerte de los donostiarras, que se pusieron las botas: sacó en largo Bravo, recogió el cuero Vela y su centro lo embocó Griezmann (2-1), y poco después Zurutuza embocó ante Valdés un centro del propio extremo de la Real (3-1). La personalidad del equipo de Arrasate contrastó con el extravío del Barça. Nadie identificaba en la figura de Pautasso al ayudante de Martino. Imposible encontrar una versión azulgrana más alejada de la natural que la ofrecida en Anoeta. Ningún espectador supo a qué jugaba el Barça.

Una hora tardaron en rectificar los técnicos del Barcelona. Cesc salió por Song mientras el partido continuaba demandando la presencia de Xavi, desconcertado y malhumorado, incapaz de descifrar qué pasaba por la cabeza de Martino. Ante tanto desorden, el encuentro demandaba la pausa y la cabeza, no el intercambio de golpes que aceptaba el Barcelona ante el aplauso de la Real. Los blanquiazules completaron una actuación coral espléndida, rematada por sus dos delanteros, dos balines que ridiculizaron el sistema defensivo del Barcelona.

Los barcelonistas ni siquiera agotaron los cambios, en la línea de sumisión de la salida, tan resignados como sobrepasados por la Real, que se tomó la revancha de la Copa y mantuvo la tradición de la Liga: no hay manera de que el Barcelona gane en Anoeta. Esta vez perdió el liderato en una actuación inocua e indolente, bochornosa, y, por otra parte, inesperada si se atiende a la reacción de Sevilla. Aunque quiso jugar como en el Sánchez Pizjuán, le salió un partido del revés en Anoeta.

Martino se entregó a sus delanteros a costa de prescindir de sus volantes y los azulgrana volvieron a caer ante un rival de la clase media, como ya pasó con el Athletic y Valencia. La convencionalidad, expresada en la alineación de Messi-Neymar, no funciona en el Barça, un equipo que edificó su leyenda a partir de un estilo defendido por sus centrocampistas, y especialmente por sus volantes, no por un falso doble pivote expresado en Song-Busquets. Jamás había encajado el Barça tres goles en campo contrario en esta Liga. Incluso pudo tomar alguno más porque se entregó a partir de la alineación, no reaccionó en el campo ni en el banquillo y, paralizado, rindió el liderato al Madrid después de aplaudir el paseo de la Real Sociedad.

Piqué, baja dos semanas

Gerard Piqué, central del Barcelona, sufre una lesión miofascial en el gemelo interno de la pierna derecha y estará dos semanas de baja, según han informado los servicios médicos del club catalán.

El central azulgrana acabó lesionado el partido de Liga que su equipo disputó ayer sábado en Anoeta contra al Real Sociedad y en el que perdió el liderato al caer derrotado por 3-1.

Piqué se perderá el próximo encuentro de Liga ante el Almería, el amistoso que la selección española disputará ante Italia en el Calderón y probablemente el siguiente compromiso liguero contra el Valladolid.  Sin embargo, en principio llegará a tiempo para el partido de vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones, que el Barça disputará ante el Manchester City en el Camp Nou el próximo 12 de marzo.

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