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RALLY DAKAR

“Volver a ir en moto fue como empezar de cero”

Marc Coma lidera la general echando mano de su experiencia tras un año de ausencia por lesión y cinco meses de baja.

Marc Coma, durante el transcurso de la 9ª etapa del Rally Dakar Ampliar foto
Marc Coma, durante el transcurso de la 9ª etapa del Rally Dakar AFP

Asomaba el mes de diciembre y él no paraba de repetir que empezaba una nueva era. Una era con más marcas aspirantes y más pilotos capaces de ganar. “¿Tiene un favorito?”, le preguntó la periodista. Y él no eludió responsabilidades: “Debería creer en mí mismo, ¿no? Los demás han crecido mucho, pero yo me veo bien. Ponerme el mono de currar no me da ninguna pereza”. Tras un año de ausencia por lesión, después de un intenso 2013, Marc Coma, líder de la general, aspira a ganar su cuarto Dakar. Su experiencia, ahora que existe una moto, la Honda, tan competitiva como la suya, la siempre segura KTM, es su mejor arma. “Al ser este un Dakar más duro pasarán a tener importancia otros aspectos. No se tratará solamente de correr”, advertía. Y el paso de las etapas le ha dado la razón. Vuela Barreda, pero Coma no le pierde de vista. Y, a diferencia de aquel, ni su moto ha fallado ni él ha cometido error alguno. De momento.

El único inconveniente con el que ha tenido que lidiar el de Avià es un terrible dolor de garganta que le dejó sin voz y que cursó con unas décimas de fiebre. Coma, que ya se encuentra mejor, pasó las últimas tres etapas con más pena que gloria: necesitó ser asistido con oxígeno a su llegada a Uyuni (Bolivia), a más de 3.800 metros de altura, y tuvo que encerrarse en su autocaravana la tarde del lunes, al finalizar la etapa, para cuidar el hilo de voz que le quedaba. “Me ha costado recuperarme y mantener la concentración. Pilotar y navegar al mismo tiempo requiere tener todos los sentidos alerta”, explicaba ayer, cuando ganó su segunda etapa de esta edición.

Para Coma renunciar al Dakar 2013 fue una decepción terrible

Para Coma renunciar a Dakar de 2013 fue una decepción terrible. “Lo desesperante fue aceptar que no podría ir. Una vez comenzó, lo miraba por la tele y hasta hice de comentarista”, recuerda. Y reconoce que le acecharon las dudas: “Cuando estás parado siempre tienes esa incógnita, te persigue ese interrogante de si volverás, cuándo y en qué condiciones”. Con el trabajo, el resto viene solo, concluye el piloto. Y eso hizo. Trabajar sin descanso. Primero se dedicó a recuperarse físicamente, tarea nada fácil. No era una simple luxación de hombro. No llegaba la señal. “Los nervios se recuperan muy poco a poco, cada uno necesita su tiempo. Además, no se puede operar, no hay tratamiento. Era cuestión de esperar”, recuerda.

Y esperó. Se había lesionado en octubre. Y estuvo realizando ejercicios de recuperación específica del hombro hasta finales de febrero. Luego, con el hombro a un 75%, siguió centrado en su físico, para recuperar la fuerza perdida en todos esos meses. Abril fue el mes en el que recuperó su rutina: entrenarse con la moto, ir al gimnasio, trabajar el cardio. “Volver a coger la moto fue casi como empezar de cero. Empezamos con paseos. La cabeza me decía una cosa, pero el físico otra”, dice. Tuvo que combinar aquellos entrenamientos con el trabajo de desarrollo de su moto, una nueva KTM más ligera y de inyección. Es una máquina más compacta, más pequeña y fácil de llevar, lo que ayuda a que en las zonas más técnicas pueda ir rápido. “Y la moto tiene tanta potencia como hemos podido”, decía. Según su rival Cyril Despres la Yamaha tiene 10km/h menos de velocidad punta.

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