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Vettel da el primer golpe en Melbourne

Fernando Alonso sale mal y remonta hasta la cuarta posición, por detrás de Hamilton y Petrov

La primera carrera del curso pareció un regreso al pasado. El Mundial había acabado el año anterior con un dominio apabullante de los Red Bull y con el primer título mundial de Sebastián Vettel. Y en el circuito de Albert Park nada pareció haber cambiado. El piloto alemán, el campeón más joven de la historia con 23 años, volvió a aprovechar el excelente rendimiento de su Red Bull para alzarse con una victoria sin paliativos. Nadie pudo discutirle el liderato. Lo tomó ya en la salida y fue desarrollando su discurso en la pista de una forma impecable, acertando en los cambios de neumáticos y en la estrategia, y confirmando que su título no fue casual. Vettel logró su 11ª victoria, por delante del renovado McLaren de Lewis Hamilton y de Vitaly Petrov, que confirmó el buen comportamiento del Renault. Fernando Alonso realizó una salida pésima, pero remontó hasta la cuarta posición. Pero Ferrari no estuvo a la altura.

Desde la salida se hizo patente la superioridad del Red Bull de Vettel, que tomó la primera posición y fue adquiriendo ventaja sobre Lewis Hamilton, que mantuvo su segunda posición en un duelo inicial con Mark Webber. El gran perjudicado en la salida fue el español Fernando Alonso. El asturiano tuvo que pisar la hierba para evitar tocarse con Button y allí perdió cuatro posiciones, situándose noveno. Fue un lastre tremendo, pero menor del que sufrió el otro español en la F-1, Jaime Alguersuari, que se tocó con Michael Schumacher y se vio obligado a entrar en el taller para paliar los daños.

La carrera entró luego en una fase de cierta estabilidad en la cabeza, mientras que Alonso intensificaba su esfuerzo por ganar posiciones. Adelantó con cierta facilidad a Kobayashi y a Rosberg y pronto se situó en séptima posición. Ahí recibió una buena ayuda de Felipe Massa, porque el brasileño estuvo frenando a Jenson Button hasta provocar un adelantamiento final del británico saltándose una chicane. Button fue sancionado con un paso por boxes y Alonso, que adelantó sin problemas a Massa, se encontró de golpe en la quinta posición, por detrás de Petrov -el hombre que le frenó en Abu Dhabi-, iniciando un duelo que se resolvió con la entrada del asturiano en el taller para cambiar neumáticos.

La primera parte de la carrera dejó claras varias cosas. La primera, la superioridad de los Red Bull y el buen rendimiento de los McLaren. La segunda, que levantar el alerón trasero daba más punta de velocidad, pero apenas servía para concretar adelantamientos entre los coches de cabeza. También aclaró que lo de Mercedes en los entrenamientos de Barcelona había sido un pequeño farol que se concedió Ross Brawn: las dos balas plateadas no tuvieron protagonismo y abandonaron la carrera en la 12ª y la 13ª vuelta, tras los problemas iniciales de Schumacher y el toque que sufrió Rosberg con Barrichello, que le costó la rotura del motor.

Tal como habían presagiado la mayoría de pilotos, el cambio más importante de la temporada es el de los neumáticos. La estrategia de los equipos ha cambiado de forma espectacular. El comportamiento de las ruedas es lo que más modificó la estructura de las carreras. En Australia, los blandos parecieron ofrecer mejor comportamiento que los duros. Alonso entró tres veces en el taller para cambiar y equipó el coche con blandos las dos primeras, reservando los duros para la última tanda. Ferrari acertó al llamar al asturiano para romper el duelo con Petrov en la 12 vuelta y luego también en la 27ª, cuando el Renault volvía a precederle. Su último cambio se produjo en la vuelta 43.

Así pues, el rendimiento de los neumáticos blandos fue bueno, pero no pasó de las 15 vueltas. Vettel cambió a las 14 vueltas, mientras que Hamilton lo hizo a las 16 y Button, a las 19, demostrando que el McLaren conserva mejor las gomas. Pero eso no les sirvió para combatir con la mayor velocidad de los Red Bull. Vettel rodó casi un segundo más rápido que sus rivales y eso le permitió cuadrar una carrera brillante y pilotar con una tranquilidad inusual en la F-1. El campeón del mundo volvió a demostrar su calidad, porque mientras él ganó cómodamente, su compañero de equipo Mark Webber, con el mismo coche, sólo acabó quinto.

El segundo puesto fue un regalo para Lewis Hamilton, que una semana antes de iniciar el Mundial no tenía ninguna garantía de que su coche fuera competitivo. Los cambios realizados por McLaren a última hora resultaron prodigiosos y concedieron a la escudería británica una mejora sustancial. Y, tal como se esperaba, Renault le dio alas a Vitaly Petrov para concluir en el podio, gracias a su revolucionaria posición de los escapes que protege la llegada de aires hacia el difusor.

Fernando Alonso realizó una buena carrera para concluir en la cuarta posición. Tras el último cambio de neumáticos, el asturiano utilizó todos los resortes de su coche, buscando el máximo rendimiento del KERS, para intentar subirse al podio. Pero la diferencia entre él y Petrov -su tormento en las últimas carreras- era de 10 segundos. La fue recortando, llegando a cuatro vueltas para el final a solo 2,9 segundos del ruso.

Jaime Alguersuari, por su parte, sufrió un toque con Michael Schumacher en la salida que condicionó por completo su carrera. Tuvo que entrar en el taller en la primera vuelta y partió de las últimas posiciones, comenzando una remontada que le llevó hasta la 13ª posición. Su compañero, Buemi, concluyó décimo. Los dos Hispania no tomaron la salida, como consecuencia de la aplicación de la regla del 107%, que se pasaron del tiempo permitido en la ronda de clasificación.

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