María Jesús Gualda, una presidenta comprometida, ganadera vocacional y apasionada de las reses bravas

Es la primera mujer que dirige la Asociación de Ganaderías de Lidia, que integra a 350 explotaciones

María Jesús Gualda, en su finca ganadera, situada en la provincia de Jaén.
María Jesús Gualda, en su finca ganadera, situada en la provincia de Jaén.

María Jesús Gualda, nacida en Jaén, es desde febrero del año pasado la primera mujer que preside la Asociación de Ganaderías de Lidia (AGL), que integra a 350 explotaciones de reses bravas.

Estudió Farmacia, se ha jubilado como alta funcionaria de la Junta de Andalucía, y reparte su tiempo entre las tareas de representación, y la gestión de la ganadería ‘El Añadío’, situada en la localidad jiennense de Vilches, en plena Sierra Morena, y de un hotel rural que ha levantado junto a sus toros.

Confiesa estar muy atareada, pero se le ve feliz; desprende ilusión y compromiso; no en vano ella recalca que lo suyo es pura vocación. Aclara que la ganadería no es negocio, y por ello ha reconvertido una antigua edificación de la finca en un establecimiento hotelero: para obtener una fuente de ingresos y, curiosamente, para difundir la cultura del toro entre los clientes.

Así es esta mujer, apasionadamente taurina, convencida, como el recordado Víctor Barrio, de que la tauromaquia hay que enseñarla antes que defenderla, sonriente, empática, realista, y sin pelos en la lengua en el análisis de la realidad ganadera y taurina; pero, sobre todo, enamorada de su ganadería, de origen Santa Coloma, y creada por su bisabuelo.

“En una ganadería no suele haber más rendimiento que el emocional”
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“He tenido la suerte de nacer en una familia ganadera”, afirma desbordante de orgullo. Tras un acuerdo con sus tres hermanos, se hizo cargo de la herencia familiar, y ahora dirige una explotación pequeña, compuesta por cien vacas madres que le permiten lidiar seis festejos al año, novilladas en su mayoría y casi todas en Francia.

“No se puede vivir de una ganadería como esta; en absoluto”, comenta. “En mi caso, es una vocación profunda desde pequeña, y aquí no hay más rendimiento que el emocional, como creo que le sucede a la inmensa mayoría de nuestros asociados”, añade.

“Esa es nuestra fortaleza; si buscáramos un beneficio económico”, prosigue, “habríamos cerrado hace tiempo porque este negocio no resiste que se le pidan cuentas”.

María Jesús Gualda solo tiene ganado bravo en su finca, ni agricultura ni otros animales con los que compensar pérdidas.

Al hotel sí le busca la rentabilidad, y no solo económica…

“Ese negocio me sirve, primero, como fuente de ingresos”, explica, “pero yo lo aprovecho también para difundir la crianza del toro, que es una gran desconocida. A mis clientes les explico las labores que se realizan en la finca y les invito a participar en ellas. Estoy empeñada en que se conozcan, porque creo que es la mejor defensa del sector que podemos hacer”.

Se sorprende seriamente cuando se le plantea qué supone que una mujer ejerza por primera vez la presidencia de la Asociación de Ganaderías de Lidia.

La presidenta de la Asociación de Ganaderías de Lidia, en la sede madrileña de la organización.
La presidenta de la Asociación de Ganaderías de Lidia, en la sede madrileña de la organización.A.L.

“No significa nada especial”, contesta con rotundidad. “Soy mujer como podría ser hombre; no le doy mayor importancia al género, sino a la valía de cada persona”.

Confirma que son pocas las ganaderas de la organización, y defiende que es casualidad que la candidatura que presentó al proceso electoral estuviera compuesta por el mismo número de mujeres y hombres, al igual que ha sucedido con la Junta Nacional elegida.

“Pura casualidad”, insiste. “Solo he buscado el compromiso de las personas”.

Le cambia el semblante cuando opina sobre la situación de las ganaderías bravas.

“¿Hacemos autocrítica?”, se pregunta.

“La verdad es que no sé por dónde empezar. El momento es muy malo. Somos productores de un espectáculo, y por distintas razones ha perdido atractivo para el público. En parte, hemos dejado de interesar a la sociedad”.

La presidenta explica que existen causas externas e internas que justifican la situación. Entre las primeras, destaca el avance del animalismo (“un negocio que está manejado y manipulado desde fuera”, añade), y el enorme déficit informativo que, a su juicio, sufre la tauromaquia. “Insisto en que lo mejor que podemos hacer es enseñar la fiesta de los toros de manera real, veraz y objetiva, porque vivimos en una sociedad que no está interesada en difundir esta realidad”.

“Y, desde dentro, algo también estamos haciendo mal”, continua.

“Por un lado, no hemos evolucionado, no estamos instalados en la modernidad; y, por otro, el negocio de la ganadería está desequilibrado, en el que la oferta sobrepasa a la demanda”.

Pregunta. Y la pandemia ha sido la puntilla…

Respuesta. “Sin duda, porque no solo se ha dejado de lidiar, sino que los precios están por los suelos, y los costes de producción por las nubes”.

“La fiesta sufre un grave déficit informativo; lo mejor que podemos hacer es enseñarla de manera real, veraz y objetiva”

P. Ciertamente, presidenta, el panorama ganadero no parece muy alentador…

R. “No. Es posible que tengan que desaparecer algunas ganaderías, y que otras disminuyan su producción. Y habría que diversificar los carteles para que no lidien siempre los mismos”.

Otro dato llamativo del sector ganadero es que está representado por cinco asociaciones. En noviembre de 2020, la Unión de Criadores de Toros de Lidia, a la que pertenecen las ganaderías más conocidas, propuso la integración de todo el sector, pero la iniciativa no tuvo éxito.

La presidenta considera que ese asunto está olvidado, aunque admite que se trató de una pretendida absorción más que un intento de unidad. Y prefiere hacer hincapié en que las cinco organizaciones trabajan conjuntamente en distintos temas de interés mutuo, como las ayudas aprobadas por distintas instancias públicas, la PAC u otras normativas que afectan a todo el sector.

“Mi propuesta es que se cree una federación de asociaciones, en la que todos mantengamos nuestra identidad, porque no somos iguales, aunque muchos problemas sean comunes. Además, es la propia administración pública la que demanda que exista una sola voz”.

P. ¿Y el futuro?

R. Sinceramente, no sé qué contestarle. Si lo analizo con frialdad, lo veo complicado, la verdad. Emocionalmente, pienso que sí hay futuro. Los ganaderos somos unos locos de esta fiesta, y capaces de sacrificar todo nuestro esfuerzo a cambio de nada…”

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