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BLOGS Coordinado por JUAN CARLOS GALINDO

Las mejores novelas negras de 2020

Expertos de todo tipo y condición eligen los libros más destacados del año en el género. No es una lista científica ni democrática, pero lo que hay merece mucho la pena

Las mejores novelas negras de 2020

Llega el final de este año olvidable y he vuelto a aprovechar la generosidad de unos cuantos compañeros de viaje para elegir los mejores libros del género. No tiene esta clasificación nada de científica, ni de democrática. Solo diré que quienes participan, mil gracias a todos, son lectores más que fiables y que lo que sale es una lista notable. Se quedan fuera buenas novelas, qué duda cabe, y a mí mismo me ha costado elegir incluso después de hacer una pequeña trampa. También es verdad que entran dos libros de no ficción, muestra de la pujanza de ese género en España (por fin) y de la capacidad de algunos autores para construir historias que parecen novelas aunque estén ancladas en la peor de las realidades. Bueno, pasen, lean y vayan a su librería.

PERE SUREDA (Editor. Fundador de Navona)

No digas nada, Patrick Radden Keefe (Reservoir Books, traducción de Ariel Fonft). No he tenido que pensar mucho. Es una novela de no ficción, un ensayo que se lee como una novela de suspense, y que si fuera no real sería muy verosímil. Creo que es más difícil desde el ensayo hacer verosímiles los hechos. Desde la ficción se manejan mejor los hilos de la trama. Hay más libertad. Me estoy refiriendo a No digas nada, un libro que me recordó A sangre fría, de Capote, por la lenta pero inexorable sucesión de hechos que desembocan en una tragedia entre tribus. Poco más puedo decir de una obra que John Banville ya calificó como: “Una tenebrosa obra maestra”.

Foto policial de Dolours Price.
Foto policial de Dolours Price.

MARTA MARNE (Crítica de El Periódico)

La vida verdadera, Adeline Dieudonné (Salamandra traducción de Pablo Martín Sánchez) . Hay novelas que te seducen por su sinopsis, por su portada o porque conoces al autor. Y hay otras, como esta que te atrapan por su comienzo. “En casa había cuatro habitaciones. La mía, la de mi hermano pequeño Giles, la de mis padres y la de los cadáveres.” La escritora belga construye un universo a medio camino entre el apego a la infancia y el inicio de la madurez. Y lo consigue gracias a la imaginación desbordante de su protagonista; una niña con talento natural para las matemáticas y la física que dedicará todos sus esfuerzos en un proyecto vital que busca salvar a su hermano de un severo trauma. Y, de paso, que consiga sacarla del agujero inmundo donde vive. Una novela que combina a partes iguales crueldad, maltrato, dolor y esperanza.

ÁNGEL DE LA CALLE (Director de la Semana Negra de Gijón)

Catedrales, Claudia Piñeiro (Alfaguara) Tan bien escrita como intrigante, con el juego literario, rashomónico, como estructura, con personajes bien reales y alguno difícil de olvidar como la desmemoriada Marcela Funes (ya les dije de los juegos literarios de esta novela). Paseo por el amor, el desamor y los fanatismos, que cuando no mueren matan. No solo es una novela apasionante, era, es necesaria. Pura novela negra del siglo de todas las pandemias. (NOTA: El libro no se edita en España hasta 2021, pero vivimos en un mundo global).

ANA BALLABRIGA (Escritora)

La noche de plata, Elia Barceló (Roca). La investigación de unos huesos de niños encontrados en el jardín de una vivienda en Viena, la tasación de una importante biblioteca privada y la desaparición de una niña en un mercadito navideño tiempo atrás son los ingredientes con los que arranca la última novela de Elia Barceló, una autora que se siente cómoda explorando el lado oscuro del ser humano. La protagonista, Carola Rey Rojo, es una policía española a punto de jubilarse, una mujer fuerte pero traumatizada. Mientras la investigación avanza, recorremos la Viena actual a través de cafés y rincones emblemáticos, probamos los platos típicos y nos deslizamos por lugares menos habituales y más truculentos. No es una novela vertiginosa y la investigación no es el eje vertebrador. Lo que hace especial La noche de plata es el misterio que envuelve a los personajes, los diálogos ágiles y punzantes, y la atmósfera opresiva y vibrante. Una novela deudora de los clásicos de suspense.

LETRAS CORSARIAS (Librería de Salamanca)

Pánico al amanecer,  Kenneth Cook, (Sajalín, traducción de Pedro Donoso). Una de esas novelas sin detectives, de las que buscan la negrura misma en el alma del personaje. Oeste australiano. Un maestro rural coge sus vacaciones y hace escala en Bundayabba, pueblo minero: “Ese pueblo no era más que una versión a gran escala de Tiboonda. Y Tiboonda no era otra cosa que una versión del infierno”. Polvo, calor asfixiante, juego, litros de cerveza, escopetas de caza… un ambiente poco aconsejable para una personalidad como la de John Grant, un individuo que hace cosas sin saber por qué las hace, marcado por un desprecio hacia todo lo que le rodea y hacia sí mismo. Si te gustan las novelas negras fuera del molde, la amenaza y la presencia oscura de algo terrible y velado –como en Escupiré sobre vuestra tumba, de Boris Vian–, te va a gustar esta. Un 1280 almas, de Jim Thompson, pero en Australia, sin sheriff y con menos muertos.

BERNA GONZÁLEZ HARBOUR (Escritora, creadora de la comisaria María Ruiz y periodista de EL PÁIS)

Hijos del carbón, Noemi Sabugal (Alfaguara). "De la mina de carbón, esa garganta oscura, salen las palabras de este libro”. Hijos del carbón no es novela pero sí es negra, muy negra. La autora leonesa, hija y nieta de mineros y muy vinculada al género negro, ha sembrado una potente historia de no ficción sobre las minas de su tierra en esta obra que engarza su aproximación sentimental con la historia no contada de esas dinastías de pulmones sucios. En el mundo anglosajón estaríamos ante un best seller. Aquí, celebremos al menos la calidad al servicio de una realidad que no hemos sabido mirar. Por ello hoy no recomiendo un thriller ni una obra canónica policial, sino este invento negro de la no ficción.

JUAN CARLOS GALINDO

Marta Sanz en su casa de Madrid.
Marta Sanz en su casa de Madrid.

Aprovecho que coordino el asunto para elegir dos, una traducida y otra no.

pequeñas mujeres rojas, Marta Sanz (Anagrama). Qué decir de esta novela enorme. Pues que desde que hablé con la autora en marzo, justo antes de que todo cambiara para siempre, la historia, los enfoques, las voces no han dejado de crecer en mi interior. Que podría estar aquí, en este blog de novela negra, o en la lista de mejores libros del año (donde confío que entre también). Que tiene, ausente pero tan presente en las voces de las demás, a un detective, ese Zarco, inolvidable. Ya dije en su momento: “Es un ejercicio de memoria, una indagación, una gran novela. ¿Negra? Hasta los huesos, nunca mejor dicho”. Y una de las mejores novelas de la autora de Clavícula.

El largo río de las almas, Liz Moore (AdN, traducción de Javier Calvo). En un año que ha sufrido un corte editorial tremendo tras el que los editores se lanzaron a llenar las librerías de buenas tramas negras y de notables novelas del género, es este El largo río de las almas el que más me ha gustado, en dura lucha con otros dos títulos, uno presente en esta lista. ¿Qué tiene esta novela de Liz Moore? Un procedimental impecable, sí, muy al estilo de Michael Connelly, pero también y sobre todo una protagonista brutal. En un género en el que las mujeres han sido, incluso hoy, sobre todo víctimas y psicópatas o narradoras poco confiables, aquí nos encontramos con una mujer que ama su trabajo, lucha por su hijo, cree en la justicia, teme la muerte de los que quiere y ama sin reparos aunque esté equivocada. De regalo, una visión dura pero no catastrofista de una Filadelfia machacada por la epidemia de drogadicción. 

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